¿Son compatibles blockchain y el derecho al olvido? (Parte 2)

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AD 54/2018

ABSTRACT:

En el presente artículo se continua tratando la incompatibilidad entre blockchain y el derecho al olvido, profundizando en la inmutabilidad e inalterabilidad que caracterizan a la cadena de bloques. Posteriormente se intentan proponer alternativas, desde un punto de vista personal del autor, para solucionar el conflicto, concretamente se propone la posible limitación del derecho al olvido en los sistemas blockchain, la creación de blockchain editable, la creación de un sistema de validación y un sistema de rectificación.

PALABRAS CLAVE:

  • Derecho al olvido
  • Derecho de supresión
  • Dato personal
  • Artículo 17 RGPD
  • Blockchain
  • Incompatibilidad entre blockchain y el derecho al olvido
  • la inmutabilidad e inalterabilidad de blockchain
  • Blockchain editable
  • Rectificación en blockchain

Como ya esbozamos en la primera parte de este artículo, presumimos que el legislador conoce la tecnología blockchain, sin embargo, desconoce su entorno y su omisión del RGPD responde, a nuestro juicio, a lo complicado que sería entrar a conocer cada supuesto de hecho concreto, situación que, como hemos expresado, traerá consigo abundantes vacíos legales y, por tanto, nuevos marcos normativos, puesto que, el reglamento ha nacido sin saber cómo funciona realmente esta tecnología y lo refleja en una escasa técnica a la hora de redactar su contenido, estando desactualizado en algunos aspectos que actualmente son trascendentales.

Antes de seguir merece especial mención y agradecimientos el abogado especialista en servicios legales de nuevas tecnologías Jorge Morell Ramos, de quien nos nutrimos como fuente principal de información e ideas y pegó un vistazo al artículo antes de su publicación. Dicho lo cual, ¿son compatibles blockchain y el derecho al olvido?

Como primera respuesta debemos afirmar que son totalmente incompatibles, ya que el sistema no está pensado para ser editable como tal. Como hemos explicado, esta tecnología permite almacenar datos de manera segura y anónima, sin que estos puedan ser eliminados o alterados, características que demuestran lo seguro que es operar con la cadena de bloques. Esa inmutabilidad colisiona directamente con el RGPD, puesto que no se pueden eliminar registros de blockchain, por lo que, si un usuario quiere eliminar sus datos de este sistema, simplemente no podrá.

Asimismo, esta tecnología, posibilita la gestión de la información entre dispositivos informáticos de manera descentralizada y sincronizada; además, transmite y guarda dicha información de un modo extremadamente seguro bajo claves criptográficas, características que permiten proteger tanto la identidad como la privacidad de quien lo utiliza. Adicionalmente, la información o, concretamente los datos personales que se guardan en blockchain son inalterables, por tanto, no se puede suprimir, reescribir o deshacer el contenido.

Por tanto, la inmutabilidad e inalterabilidad que caracterizan a la cadena de bloques colisionan frontalmente con el derecho al olvido; y, en este punto, tenemos que hacer hincapié en el artículo 17 del RGPD, el cual recoge el derecho al olvido o derecho de supresión. Concretamente, este precepto establece en su apartado primero los distintos supuestos en los cuales el interesado tendrá la facultad de solicitar la rectificación o supresión de los datos personales, sin dilación indebida. Estos supuestos han sido tratados en la primera parte del artículo, por lo que nos remitimos a su lectura.

Como observamos, el RGPD establece diversos supuestos en los cuales los interesados pueden exigir que sus datos personales sean rectificados o eliminados. Sin embargo blockchain, se concibe esencialmente como un registro creciente y compartido de actividades pasadas que se distribuye entre muchos ordenadores, constituyendo una cadena de transacciones (y otros fragmentos de información) que en la práctica no se puede cambiar. Dicha inmutabilidad e inalterabilidad garantiza la confiabilidad de la información almacenada por lo que el derecho al olvido estaría colisionando con los pilares básicos de esta tecnología.

Asimismo, debemos diferenciar la tecnología blockchain en dos tipos, los privados o autorizados que trabajan bajo el control de un grupo limitado (como es el supuesto de el blockchain Ripple que está diseñado para facilitar los pagos entre los proveedores de servicios financieros) y los blockchain públicos o sin permiso que realmente no están bajo el control de nadie (como las redes Bitcoin o Ethereum).

Lo anteriormente expuesto es de notoria importancia ya que es técnicamente posible reescribir los datos almacenados en una cadena de bloques, pero solo si la mayoría de los ordenadores de la red acuerdan crear una nueva “bifurcación” (versión) de la cadena de bloques que incluya los cambios, y luego continuar usando esa versión en lugar del original.

Eso es relativamente fácil en una cadena de bloques privada, pero en una cadena de bloques pública es un evento sísmico y extremadamente raro. Al menos, con la tecnología que está diseñada actualmente, hay poco o ningún margen para corregir o eliminar fragmentos de información.

Esto no significa que la tecnología blockchain en general tenga que adaptarse al RGPD simplemente significa que probablemente no se puede usar para el procesamiento de datos personales. Esta decisión es responsabilidad de todas las organizaciones que procesan estos datos ya que, como hemos expuesto, la incapacidad de modificar o eliminar datos almacenados en una cadena de bloques trae consigo conflictos directos con el reglamento.

Como ya sabemos el RGPD fue redactado para un modelo de servicios en la nube, como una startup que recopila datos de pedidos de restaurantes y los almacena en Amazon Web Services o directamente plataformas como Google o Facebook. De esta manera, el reglamento funciona muy bien cuando hay uno o dos proveedores, pero cuando se trata de una red descentralizada, como blockchain, se descompone por completo.

Ahora bien, resulta necesario para completar lo expuesto hasta el momento, mencionar el apartado segundo del artículo 17 RGPD en el cual se establece que el responsable del tratamiento de los datos deberá adoptar todas las medidas técnicas y tecnológicas de las que disponga con el objetivo de suprimir los datos personales, informando a todos aquellos que están tratando estos datos del requerimiento del interesado.

Por tanto, la supresión o reedición de los datos, necesitará el consenso de las partes implicadas y la misma quedará registrada en una nueva cadena de bloques, lo que implica que esos datos continuarán existiendo en la anterior blockchain. Dicho esto, establecer que se adoptarán todas las medidas técnicas y tecnológicas de las que se disponga con el objetivo de suprimir los datos personales, ante la tecnología blockchain cuanto menos es inoperativo visto la inmutabilidad e inalterabilidad que caracterizan a la cadena de bloques.

Por todo lo expuesto, debemos afirmar que blockchain permite almacenar datos de manera segura y anónima, sin que éstos puedan ser eliminados o alterados y esto, concretamente, es lo que colisiona de lleno con el derecho al olvido del artículo 17 RGPD, entendiendo que la inmutabilidad e inalterabilidad que caracterizan a la cadena de bloques, restringen el ejercicio del derecho a suprimir datos personales por parte del interesado y por tanto el derecho al olvido y la tecnología blockchain son incompatibles.

Asimismo, debemos plantearnos qué pasará cuando se solicite a una compañía, por parte del usuario, el eliminado de datos personales y la misma trabaje con tecnología blockchain. Ante la imposibilidad de responder a dichas solicitudes, las compañías podrían incurrir en una ilegalidad. A nuestro juicio, pensamos que será un supuesto al margen del RGPD, ya que, no está contemplado dentro de su contenido, no obstante, la imposibilidad de responder a las solicitudes traerá consigo una sanción económica, como pueden ser multas de hasta 20 millones de euros, o hasta un 4% de los ingresos globales de la empresa de acuerdo con lo establecido en el artículo 83 del RGPD, por incurrir la compañía en una ilegalidad, motivada por negarse a que el usuario pueda ejercitar su derecho al olvido. Asimismo, es posible que ante la imposibilidad de poder cumplir la ley, las empresas decidan no apostar por la tecnología blockchain, al menos en la Unión Europea, por ello, la regulación tendría que actualizarse y ponerse al día con la cadena de bloques.

Ante esta problemática podemos plantearnos diversas alternativas, que a continuación desarrollaremos:

a) Limitación del derecho al olvido en los sistemas blockchain

A simple vista puede parecer que la intención de limitar un derecho es una opción excesiva o incluso que atenta contra la seguridad jurídica, sin embargo, ante el supuesto planteado, limitar el derecho al olvido, responde a un contexto en el cual debemos encontrar un equilibro entre la evolución tecnológica y la protección de la privacidad de los usuarios. De esta forma, entendemos que el legislador debería realizar una interpretación menos restrictiva del derecho al olvido, en aras de conjugar los intereses contrapuestos.

Así pues, para poder evitar la contradicción entre el artículo 17 del RGPD y la tecnología blockchain la legislación interna de cada estado miembro de la Unión Europea debería limitar el alcance del derecho al olvido en la cadena de bloques. En nuestro ordenamiento jurídico, encontramos jurisprudencia que podría dar solución a este conflicto, concretamente la sentencia número 5129/2014, de 29 de diciembre, de la Sala de lo Contencioso- Administrativo, Sección Primera de la Audiencia Nacional: “el gestor de un motor de búsqueda está obligado a eliminar de la lista de resultados obtenida tras una búsqueda efectuada a partir del nombre de una persona vínculos a páginas web, publicadas por terceros y que contienen información relativa a esta persona, también en el supuesto de que este nombre o esta información no se borren previa o simultáneamente de estas páginas web, y, en su caso, aunque la publicación en dichas páginas sea en sí misma lícita”.

Dicho lo cual, podemos entender que la Audiencia Nacional resolvió que, pese a que es imposible eliminar o suprimir datos de una fuente de información, lo que sí puede hacerse es eliminar de la lista de resultados de los buscadores ese vínculo entre el dato personal y la información contenida en ella. Es decir, pese a que lo que se encuentra almacenado en blockchain es inalterable, se puede tratar de ocultar públicamente. Esto último, a su vez podríamos relacionarlo con el artículo 18 y el considerando 73 del RGPD, donde se establece el derecho a la limitación del tratamiento.

Lo expuesto anteriormente parece la solución definitiva al conflicto, sin embargo, la idea de eliminar los datos personales de la lista de resultados está bien pensado para buscadores como Google, con un responsable que se encargue del tratamiento de los mismos. En blockchain el tratamiento se lleva a cabo por los mineros que indirectamente validan la información desconociendo su contenido. Y, asimismo, encontrar un dato concreto dentro de la infinidad de información que el blockchain almacena, requiere, de una formación muy técnica y especializada.

En conclusión, tanto la regulación de la Unión Europea como la de los Estados Miembros, con especial atención, al ordenamiento jurídico español, debería limitar el alcance del derecho al olvido en los sistemas blockchain, aceptando un bloqueo indefinido de los datos como cumplimiento del mismo, en vez de obligar a su supresión. No obstante, por ahora no existe ninguna iniciativa para solucionar esta controversia, por lo que tendremos que esperar a la aplicación del reglamento para ver cómo resulta este conflicto y cuál es la respuesta del legislador.

b) Creación de blockchain editable

Un blockchain editable siempre será del tipo privado ya que trabajará bajo el control de un grupo limitado, concretamente cuando hablamos de editable, este control lo realizará uno o varios administradores o autoridades designados exclusivamente para ello, que se encargará de crear, borrar o modificar los registros de la cadena de bloques, cuando sea necesario. Así pues, nos encontramos ante una alternativa que permitiría compatibilizar el RGPD y blockchain a través de un sistema, que permite modificar los datos registrados pero manteniendo el cifrado, es decir, con esta tecnología, se podría modificar la información sin que los hash cambien.

Debemos entender los Hash como una función criptográfica, o más concretamente, un algoritmo matemático que transforma cualquier bloque arbitrario de datos en una nueva serie de caracteres con una longitud fija. Independientemente de la longitud de los datos de entrada, el valor hash de salida tendrá siempre la misma longitud. Por tanto, los hash o funciones son algoritmos que consiguen crear a partir de una entrada (como por ejemplo, un texto), una salida alfanumérica de longitud normalmente fija que representa un resumen de toda la información que se le ha dado. Como analogía podríamos decir que el hash es como una huella digital unidireccional, en tanto que a partir de ella no puedes recrear lo hasheado, de la misma forma que no puedes crear un ser humano a partir de su huella.

Por tanto, el blockchain editable operará bajo el control de un grupo de participantes que gestionan la cadena de bloques ya que se les atribuye una serie de permisos determinados. Lo habitual será que los administradores sean conocidos y previamente al sistema, se haya validado su identidad.

Dicho esto, un blockchain editable permitirá a las empresas resolver errores humanos, cumplir con los requisitos legales y reglamentarios y abordar los delitos y otros temas, al tiempo que preserva las características criptográficas clave, ya que, los administradores designados podrán editar, volver a escribir o eliminar los bloqueos anteriores de información sin romper la cadena y conservando las virtudes de la inmutabilidad.

Por otro lado, la cadena de bloques editable también ha generado cierta controversia y detractores, puesto que, la idea de introducir administradores atenta contra la esencia descentralizada del blockchain, donde los usuarios que registran los datos no precisan de intermediarios para hacerlo (P2P o peer to peer), y contra su inmutabilidad.

En conclusión, además de estos inconvenientes, un blockchain editable colisionará con la transparencia y seguridad del sistema, ya que por mucha confianza que exista sobre esos posibles administradores, los mismos podrían suprimir o reescribir la cadena de bloques a favor o en perjuicio de un tercero, vulnerando la confianza prestada. No obstante, la creación de un blockchain editable es una alternativa totalmente válida que permitirá el ejercicio del derecho al olvido, sin alterar su inmutabilidad.

c) Sistema de validación

La idea de establecer un sistema de validación para blockchain parte de la intención que tenemos de normalizar el uso de esta tecnología en aras de favorecer un sistema que a priori puede traernos más beneficios que inconvenientes.

Dicho esto, el sistema de validación propuesto funcionará identificando concretamente al usuario de blockchain, por tanto, quien haga uso de esta tecnología deberá tener la obligación de comunicarlo a un organismo (previamente constituido) destinado a esta finalidad. Dicho organismo se encargaría por un lado, de crear una red segura, en la cual cada usuario de blockchain será identificado tanto en lo relacionado con sus datos personales como con el uso y destino que dará a su aplicación de la tecnología. Como ejemplo ilustrativo, podemos mencionar Bitcoin, que bajo un sistema de validación, implicaría para el usuario tener que declarar su cartera, dando identificación a la misma, con la finalidad de crear una comunidad bitcoin limpia y segura.

En este sentido, cuando un usuario de blockchain realizara una operación con otro usuario, que estuviera fuera del sistema de validación, podría ser investigado, ya que estaría actuando fuera de la comunidad, lo que a priori se interpretaría como una actuación irregular. Del mismo modo, tanto el usuario inscrito en el sistema de validación como el otro serían sometidos a una investigación en la que deberían explicar el porqué de operar de manera ajena al sistema incurriendo en posibles sanciones o multas. En este sentido, si por ejemplo, se publicara una información errónea, desactualizada o se trataran datos personales con fines distintos a los solicitados, no se podrían suprimir aplicando el derecho al olvido del artículo 17 del RGPD, pero podría multarse o sancionarse a ese usuario.

En conclusión, un sistema de validación es otra alternativa para intentar compatibilizar tanto el RGPD como el derecho al olvido con la tecnología blockchain y podría llegar a funcionar si los usuarios confían plenamente en la tecnología, dándole un uso lícito y adecuado. Si el usuario aprecia la innovación y el avance tecnológico no debería existir inconveniente alguno en pertenecer a una comunidad en la que blockchain funcionara de manera transparente y segura, y en este punto es donde un sistema de validación podría resolver muchas dudas y cuestiones que trae consigo la cadena de bloques.

d) Sistema de rectificación

Para dar cierre a las posibles alternativas entre blockchain y el derecho al olvido resulta imprescindible reiterar que la inmutabilidad que caracterizan a la cadena de bloques, supone que cualquier dato personal que es registrado en ella se vuelva único, irrepetible y, sobre todo, imborrable. Esta idea anula por completo el derecho al olvido lo que nos conduce hacia lo que parece la alternativa más sensata y menos costosa, esto es, el derecho de rectificación.

Si acudimos al artículo 16 del RGPD, nos encontramos con este derecho, concretamente el precepto establece que “el interesado tendrá derecho a obtener sin dilación indebida del responsable del tratamiento la rectificación de los datos personales inexactos que le conciernan. Teniendo en cuenta los fines del tratamiento, el interesado tendrá derecho a que se completen los datos personales que sean incompletos, inclusive mediante una declaración adicional”, por tanto, el destinatario cuenta con una alternativa totalmente válida para compensar la imposibilidad de suprimir sus datos personales en el blockchain.

En la primera parte del artículo hablábamos de blockchain como un libro contable en el que el corrector no existía, ahora queremos equiparar la cadena de bloques con un periódico, pero no uno digital como los que tenemos hoy en día, sino uno tradicional, en el cual un error suponía, una rectificación posterior, que dejaba satisfecho a quien había sufrido el malentendido. Dicho lo cual, la inmutabilidad que caracteriza blockchain no impide que con posterioridad una información sea rectificada, y por tanto, ante supuestos como una información desactualizada o un tratamiento ilícito, bastará con una actualización de los mismos o unas disculpas públicas, que reflejen y acrediten la corrección de los hechos.

Por tanto, de entre todas las alternativas expuestas, el derecho de rectificación parece ser la opción más adecuada puesto que otorga una solución, al usuario damnificado, menos restrictiva que el derecho al olvido pero que resulta suficiente ante una tecnología tan compleja que no nos permite eliminar los datos.

Como conclusión final, entendemos que el RGPD consagra el derecho al olvido sin criterio y de una manera extremadamente restrictiva, lo que resulta totalmente incompatible con el diseño de blockchain. Exigir el ejercicio del derecho al olvido en una cadena de bloques es irracional, básicamente porque no está diseñada para el tratamiento de datos personales, todo lo contrario, aunque sea posible introducir información, quien decida hacerlo estará dando un mal uso a esta apasionante tecnología y deberá responder por sus actuaciones.

En este punto, la cuestión es si debemos imposibilitar la adopción de sistemas basados en tecnología blockchain para evitar las posibles incompatibilidades con el derecho a suprimir o no. La respuesta, desde nuestro punto de vista, no puede basarse en la anticipación, debemos educar a toda la sociedad y ayudarles a actualizarse, no puede ser que por miedo al mal uso de blockchain tengamos que cuestionar sus infinitas ventajas. Todo lo contrario, debemos delimitar y regular el ejercicio de dicha tecnología y empezar a colaborar con otros profesionales de otras ramas que nos pueden aportar y enseñar conocimientos necesarios para la revolución que se nos viene encima.

Debemos empezar a plantearnos alternativas para la ya existente incompatibilidad entre el derecho al olvido y blockchain, que deben basarse en el sentido común, equiparando al mismo nivel el derecho y la tecnología. De esta manera, conseguiremos solucionar este problema y los otros que se irán generando a medida que se aplique el RGPD. De las alternativas planteadas, consideramos que las más acertadas y lógicas para resolver la incompatibilidad son la creación del blockchain editable y el sistema de rectificación.

Para todos aquellos supuestos en los que el interesado exija su derecho al olvido amparado por el artículo 17 del RGPD y éste haya introducido sus datos personales en blockchain debe saber que cualquier dato que es registrado se vuelve único, irrepetible y, sobre todo, imborrable. Por esta razón, ante todos estos supuestos la solución más adecuada es rectificar ajustando el contenido de la rectificación hacia la finalidad que se pretende conseguir. Para ilustrar esta solución, podemos volver al caso de Mario Costeja, puesto que, si la información desactualizada relativa a unos embargos de hace 16 años, hubiese sido publicada en blockchain ésta no podría ser borrada, pero sí actualizada con la información que él mismo considere apropiada, dando una solución totalmente válida que respeta tanto a la cadena de bloques como al derecho al olvido del RGPD.

Por otro lado, para todos aquellos supuestos en los cuales se pretende trabajar con la tecnología blockchain debemos resaltar ante todo que su uso correcto es para transacciones y no para datos personales. No obstante, si se pretende trabajar con blockchain y con datos, la solución es hacerlo bajo una cadena de bloques editable, en la cual unos administradores puedan reescribir el contenido de la misma cuando sea necesario y adecuado.

En suma, blockchain y el RGPD son incompatibles, sobre todo con el derecho al olvido consagrado en su artículo 17. La privacidad, como todos sabemos, es un derecho esencial que debe ser consagrado y protegido, pero elevarlo por encima de la razón y del sentido común sólo puede responder a la actuación de un legislador desactualizado del contexto en el que vivimos, que legisla con mucho conocimiento de lo suyo, pero que debería nutrirse de otras muchas ramas que hoy en día son las pioneras.

 

Atte. Felipe Herrera del equipo de A definitivas.

Contacto: felipeandresherrerarivera@gmail.com

Palma, 13 de agosto de 2018.

3 comentarios sobre “¿Son compatibles blockchain y el derecho al olvido? (Parte 2)

  1. Mmm… Muy interesante. Algunas dudas y algunas reflexiones respecto a las 4 opciones:
    a) “pese a que lo que se encuentra almacenado en blockchain es inalterable, se puede tratar de ocultar públicamente”
    Vamos, seguir la cadena de tratamiento de información hasta encontrar un sector muy concentrado (con pocos jugadores) y tratar de obligarles a ellos.
    Como bien explicas, “encontrar un dato concreto dentro de blockchain , requiere, de una formación muy técnica y especializada”. No obstante, no es un buscador, cualquier programador puede hacer un pequeño programa para leer la cadena de bloques, subirlo a una web… Es decir, sigue siendo algo muy descentralizado difícil de controlar, no crees?
    b) “Creación de blockchain editable”. Un titulo más descriptivo sería: “Prohibición de blockchain’s no editables”. Esta creo que es directamente imposible. Al menos imposible de hacer cumplir.
    c) “Sistema de validación”. Esta opción es, creo, por la que se esta tirando. Ligada con la primera, la mejor opción para controlar Bitcoin, es buscar la parte del negocio más concentrada (con menos empresas) y atacar por ahí. Las partes o sectores donde menos jugadores hay suelen ser donde existen barreras de entrada. Una barrera de entrada muy típica en negocios de nuevas tecnologías es el ‘efecto red’ (el incremento de un usuario adicional, aporta también valor a todos los anteriores). Google o fb tienen efecto red, y todos lo market places también. Cuantos más negociantes hay en una plataforma de compra y venta de Bitcoin (más liquidez), más interés para registrarme en ella. Es lógico que el estado ataque por ahí exigiéndoles que identifiquen a sus usuarios. Un registro central es cuestión de tiempo.
    d) El sistema de rectificación es interesante. No obstante, con el periódico, la obligación de rectificar esta clara sobre quien recae. Pero sobre quien recae en el caso del blockchain? Ademas, hay tipos de información que no se trata de rectificarlos dejando un histórico. Hay alguna información que directamente no queremos que exista de forma publica. Como se rectifica una fotografía íntima por ejemplo?

    Me gustaría hacer también un par de reflexiones generales a raíz de este párrafo.

    “En conclusión, un sistema de validación es otra alternativa para intentar compatibilizar tanto el RGPD como el derecho al olvido con la tecnología blockchain y podría llegar a funcionar si los usuarios confían plenamente en la tecnología, dándole un uso lícito y adecuado. Si el usuario aprecia la innovación y el avance tecnológico no debería existir inconveniente alguno en pertenecer a una comunidad en la que blockchain funcionara de manera transparente y segura, y en este punto es donde un sistema de validación podría resolver muchas dudas y cuestiones que trae consigo la cadena de bloques.”

    Los usuarios de Bitcoin generalmente ya saben lo que es (para ellos) un uso ‘adecuado’ (moralmente hablando), el problema es que muchas veces no coincide con lo que es ‘licito’ (legalmente hablando).
    Funcionar de manera ‘transparente’ y ‘segura’, también es, en muchas ocasiones, incompatible. Precisamente aquí se está hablando, en cierto sentido, de como evitar la transparencia y sin embargo proponemos darle el monopolio al estado. Los individuos quieren estar seguros, pero seguros frente al estado. Para que no les robe, no les diga en que pueden o no gastar su dinero; esa es la seguridad que, en mi opinión, buscan y que les aporta Bitcoin.

    Bitcoin es incompatible con la ley. Pero en mi opinión, surge precisamente para eso, es precisamente eso lo que busca, lo que le aporta valor, el ser incontrolable. Si se descubriera una forma de controlarlo coactivamente desaparecería. No creo que el usuario aprecie “la innovación y el avance tecnológico” en abstracto. El usuario aprecia la innovación aplicada a sus necesidades practicas. Y el caso del Bitcoin, la innovación le permite protegerse frente al estado. Así que quizá, no haya forma de compatibilizarlo…

    Cuestión tangencial que me planteo en ocasiones (quizá para el siguiente artículo):
    Qué pasaría si una persona tiene gran parte de su patrimonio en BTC y se muere saltándose la legítima o se separa saltándose el reparto de la sociedad conyugal? Como se le obligaría? Ha habido ya algún caso?

    Le gusta a 1 persona

    1. Muy buenas Diego,

      La verdad es que las cuestiones que me planteas son cuanto menos realmente interesantes sobre todo cuando apuntas que “los usuarios de Bitcoin generalmente ya saben lo que es (para ellos) un uso ‘adecuado’ (moralmente hablando), el problema es que muchas veces no coincide con lo que es ‘lícito’ (legalmente hablando)”, evidentemente la cadena de bloques y la ley son incompatibles y creo que en eso estaremos todos de acuerdo. Sin embargo, hay ciertos tipos de mercados, más que ilícitos, poco morales, que se están potenciando gracias a las lagunas legales que encontramos respecto blockchain y las criptomonedas en general y, es es el punto que considero que es necesario combatir, aunque no dejándolo bajo el control y dominio total del Estado… Del mismo modo, las alternativas que se plantean en el estudio son a nivel práctico poco ejecutables, por no decir imposibles, a excepción de la rectificación en una blockchain pública. Sin embargo, si extrapolamos las propuestas a unos administradores concretos, que validan las operaciones bajo un consenso reducido, la mayoría de las alternativas serían viables aunque, es evidente que, la casuística aún está por aparecer y quiero ver como se responde ante problemas como el que planteas de una fotografía íntima por ejemplo.

      Como son bastantes cuestiones las que me planteas, por un lado, te propongo poder hablar personalmente todos los puntos que consideres interesantes, aquí te dejo mi correo electrónico: felipeandresherrerarivera@gmail.com y, por otro lado, te invito, públicamente, a participar o incluso a colaborar conjuntamente para responder a la apasionante cuestión que me planteabas:
      “¿Qué pasaría si una persona tiene gran parte de su patrimonio en BTC y se muere saltándose la legítima o se separa saltándose el reparto de la sociedad conyugal? ¿Como se le obligaría? ¿Ha habido ya algún caso?”

      Un saludo y muchas gracias por dedicarnos parte de tu tiempo.

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