Cancelando el Balance. Todo lo que debes saber sobre finanzas personales. A cargo de Diego Costa García. Parte 2

AD 75/2018

 

1.    Entender el campo de juego: riqueza, renta y consumo.

 

Espero que, con el ejemplo de red, pescado, y pescado comido; se haya podido entender el punto, la diferencia entre riqueza, renta y consumo.

Tú trabajas, y como resultado de ese trabajo consigues una renta. De esa renta parte la puedes consumir y parte la puedes convertir en riqueza. La riqueza se transformará en renta en un momento futuro y podrás consumirla.

La clave de todo esto está en la transformación renta-riqueza y riqueza-renta. No cualquier vehículo es igualmente apto. Como decíamos antes, los pescados no sirven para trasladar consumo a un momento alejado (se pudren) al igual que la red no sirve para trasladarlo a un momento cercano (puedes no haber terminado de construir la red).

Por tanto, deberemos concretar todo lo posible cómo y cuándo queremos que sea ese consumo futuro de cara a escoger el mejor vehículo de inversión.

Pero antes de definir nuestros flujos de consumo deseados, deberíamos quizás entender un poco más cómo es el campo de juego.

A la hora de plantearnos ‘enviar’ consumo al futuro, puede sernos útil entender que, lo normal, es que el consumo al que renunciemos hoy sea menor que el consumo que conseguiremos en el futuro. Y tanto menor cuanto más al futuro lo traslademos.

Dos explicaciones a este fenómeno:

  • Más posibilidades de producción. El hecho de disponer de más tiempo para montar un sistema productivo posibilita que el sistema resultante produzca más por unidad de tiempo.
  • Preferencia temporal positiva. La sociedad en agregado tiende a valorar más los bienes presentes (y ciertos) frente a los bienes futuros (e inciertos). Por tanto, aunque tú valores más los futuros, vas a poder comprarlos con descuento.

No es aquí relevante el porqué de este fenómeno. El caso es que, como veremos más adelante, ha sido históricamente una constante de los mercados durante más de 200 años.

Para explicaciones más teóricas ir aquí[i].

¿Y qué rentabilidad es más o menos la que podemos esperar por posponer nuestro consumo?

Pues dependerá del tiempo que estemos dispuestos a esperar. Pero para hacernos una idea, el activo estándar a más largo plazo es la renta variable, ser propietario, comprar empresas. Pues la bolsa en los últimos 200 años ha dado una rentabilidad anualizada del 6.7% real (10% nominal, sin descontar inflación).

Esto además ha sucedido, como comenta mi jefe en la charla, con dos guerras mundiales por medio, crisis desastrosas, epidemias… No está nada mal, ¿no?

La cara negativa: esa es la rentabilidad anualizada en todo el periodo. Pero dentro de ese periodo, ha habido décadas muy malas. Así que si no vas a largo plazo[ii] este no es tu activo. Profundizaremos más sobre esto en el punto 4.1.

La cara positiva: seguro que has oído hablar del interés compuesto. Nada de mágico, pero implica un crecimiento exponencial. Si conseguimos un 7% anual, en 10 años habremos doblado nuestro patrimonio, en 20 lo habremos multiplicado por 4, y en 40, por 16.

Imagina además que has ido añadiendo más ahorro durante esos 40 años. El resultado puede ser parecido a este:

figura 1

Figura 1 (elaboración propia)

No está mal, ¿eh? Pero dirás, ¿y por qué has puesto 8.285? ¡Yo no puedo ahorrar eso al año ni de broma!

De hecho, ya lo estás ahorrando. 8.285 es lo que la Seguridad Social sustrae coactivamente al trabajador medio de su trabajo para gestionar su pensión futura (y otras contingencias). Tú dirás si sale a cuenta.

figura 2.png

Figura 2 (Hacienda le atraca: el trabajador medio paga 13.500 euros en impuestos[iii])

Conclusión: merece la pena tener en cuenta el efecto rentabilidad, o las distintas valoraciones actuales que tienen los bienes en el tiempo, antes de definir cuales queremos que sean nuestros flujos de consumo futuros.


Referencias bibliográficas

[i] LECCIÓN 7 – LA TEORÍA DEL INTERÉS Y DEL CAPITAL

http://juanramonrallo.com/2014/05/leccion-7-la-teoria-del-interes-y-del-capital/index.html

[ii] II Conferencia Anual de Inversores de azValor (2017)

https://youtu.be/C4hsRwR_s3I?t=50m46s

[iii] Hacienda le atraca: el trabajador medio paga 13.500 euros en impuestos

https://blog.juanramonrallo.com/2017/04/07/hacienda-le-atraca-el-trabajador-medio-paga-13-500-euros-en-impuestos/


Diego Costa Garcia

 

Autor: Diego Costa García

Formación: Master en Value Investing de OMMA

Cargo profesional: Middle Officer en azValor Asset Management

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