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La delgada línea que separa el plagio musical de otras conductas lícitas como el sampling. El cover o la inspiración, ¿cómo distinguirlo?

LA DELGADA LÍNEA QUE SEPARA EL PLAGIO MUSICAL DE OTRAS CONDUCTAS LÍCITAS COMO EL SAMPLING, EL COVER O LA INSPIRACIÓN, ¿CÓMO DISTINGUIRLO? 

Una de las principales inquietudes de cualquier autor al crear una nueva obra es evitar que terceros se aprovechen de su esfuerzo mediante la copia de sus creaciones. Para ello, muchos de estos autores tratan de implementar medidas para otorgar una protección adecuada a sus trabajos y detectar posibles usos fraudulento de los mismos.  

Sin embargo, muy frecuentemente resulta complicado distinguir si nos encontramos ante verdaderos plagios o simplemente ante meras inspiraciones, ya que no podemos pasar por alto que el ser humano por lo general aprende de la repetición y por ello es habitual que base sus creaciones (literarias, gráficas, musicales, etc) en otras que previamente ha leído, visualizado o escuchado, es decir, en otras que ya conoce.  

De hecho, es muy común que cuando un artista lleva a cabo una nueva obra –de cualquier índole-, esta se encuentre influenciada por modas del momento o técnicas y/o estilos de terceros. No obstante, ello no significa que la nueva obra resultante sea, necesariamente, una obra infractora. 

En los últimos meses estamos encontrando, sobre todo en la esfera musical, algunos ejemplos que evidencian la delgada línea que separa la conducta infractora del plagio, de otras totalmente lícitas como pueden ser la mera inspiración, el sampling o el cover -las cuales analizaremos más adelante-; desde el revuelo mediático causado a comienzos de año por el éxito de Shakira con Bizarrap “Music Session #53”, respecto del cual la venezolana Briella acusó de un supuesto plagio, hasta el reciente tema de “Las babys” de Aitana, que utiliza como base la melodía del famoso “Saturday Night” de Whigfield. 

Pero, ¿cómo diferenciar entre el ilícito plagio y otras figuras lícitas como pueden ser el sampling, el cover o la inspiración?  

En el entorno musical resulta especialmente importante conocer, entender y saber diferenciar los diferentes matices que existen entre “plagio”, “inspiración”, “sampling”, “cover” y “obras derivadas”, pues son precisamente los matices existentes entre cada una de estas figuras los que determinan si una obra cae o no en un supuesto tipificado legalmente.  

Comenzaremos analizando brevemente los principales requisitos que deben concurrir para que pueda considerarse que estamos ante un plagio 

Dado que ni nuestra Ley de Propiedad Intelectual –en adelante referida como LPI-, ni ninguna otra Ley de nuestro ordenamiento jurídico define de manera explícita esta conducta, debemos acudir a la jurisprudencia del Tribunal Supremo para poder determinar qué se entiende por plagio.  

De acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal se considera plagio “todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial”. Constituye por tanto plagio, la copia de una obra concretada y no la de meras ideas ya que estas últimas, no pueden ser objeto de protección a través de derechos de autor hasta que no se materializan (ver lo dispuesto en el artículo 10 LPI).  

De acuerdo a la jurisprudencia del Tribunal, tampoco puede considerarse constitutivo de plagio la reproducción de aspectos que carecen de originalidad y/o pertenecen al dominio público.   

En consecuencia será constitutivo de plagio, la reproducción sin consentimiento de una obra de un tercero que se encuentra protegida por derechos de autor haciéndola pasar por propia, es decir, sin reconocer la autoría del verdadero creador vulnerándose, de esta forma, el derecho de paternidad sobre la obra (artículo 14, apartado 3 LPI).  

En los supuestos de plagio se da por tanto ausencia de originalidad sobre la obra respecto de la cual se reivindica la falsa autoría, y se produce un aprovechamiento indebido del trabajo creativo e intelectual del verdadero titular, privando a éste del derecho exclusivo de reproducción que le otorga la LPI en su artículo 18.  

Pero como establece la jurisprudencia, para que se considere que existe plagio, la copia sobre la obra debe ser sustancial, es decir, se debe reproducir una parte principal o fundamental de la obra de ese tercero que resulte fácilmente perceptible.  

A la luz de lo anterior resulta evidente que las meras semejanzas o coincidencias efímeras – es decir, sobre cuestiones no sustanciales- o, sobre aspectos carentes de originalidad, no conllevan plagio 

Tal y como hemos adelantado con anterioridad, existen otras figuras que aunque en ocasiones se confunden con el plagio son, sin embargo, totalmente lícitas. Nos referimos, por ejemplo, al “sampling”. Se trata de una técnica cuyo nombre proviene de un instrumento musical electrónico denominado “sampler”. Este instrumento facilita la creación de melodías a partir de fragmentos de sonidos pregrabados como pueden ser frases de películas, sonidos de otras canciones, frecuencias acústicas, etc.  

Esta técnica es muy utilizada desde hace años por artistas y productores musicales. El principal problema que plantea es que al utilizar porciones de creaciones existentes se infringen en muchas ocasiones, sin saberlo, los derechos de autor de la obra original.  

Cabe destacar que nuestra LPI no prohíbe la técnica del sampling. De hecho, el artículo 32 apartado 1, prevé la lícita inclusión en una nueva obra de fragmentos de obras ajenas de naturaleza escrita, sonora, audiovisual, plástica o fotográfica, siempre que se cumplan los siguientes requisitos:  

1.- Que la obra respecto de la cual se realiza la técnica de sampling se encuentre divulgada; 

2.- Que la inclusión se realice a modo de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico 

3.- Que se lleve a cabo con fines docentes o de investigación y siempre indicando la fuente y el nombre del autor de la obra original.  

Como se puede observar, la LPI otorga un margen muy limitado para utilizar esta técnica en el ámbito musical. Como consecuencia de ello, en la mayoría de las ocasiones los artistas implicados suelen llegar a acuerdos de coautoría o de reconocimiento del verdadero autor en los créditos, así como acuerdos económicos en favor del autor original por el uso de su obra.  

Otra figura a tener en consideración en el entorno musical es el “cover”. El cover supone versionar por un artista diferente al original una canción que, por lo general, suele ser famosa. Los temas versionados por cover habitualmente dan como resultado otras canciones que difieren por completo de la melodía interpretada (por ejemplo, por los cambios de ritmo introducidos) y que, en muchas ocasiones, llegan incluso a alcanzar mayor éxito que la obra en la que se basa.  

Antes de hacer uso público de un cover es importante cerciorarse sobre si la canción versionada está protegida por derecho de autor o si, por el contrario, es de dominio público. En caso de que la obra escogida esté sujeta a derechos de autor será necesario obtener una licencia por parte del autor original.   

Tal y como se puede observar en el caso que acabamos de desarrollar, la frontera entre el cover y el plagio se encuentra en la forma de acceso a la obra original. De esta forma, no existirá infracción en caso de que exista un acuerdo con el autor de la obra o ésta sea de dominio público.  

Cabe poner de manifiesto que en ocasiones los cover se confunden con las “obras derivadas”.  

A nivel musical una obra derivada es aquella compuesta a partir de una obra preexistente pero que se diferencia considerablemente de la versión original, contando con novedad, originalidad y creatividad propia.  

Algunos ejemplos claros de obras derivadas son: las traducciones a otros idiomas, las parodias, o las canciones en las que se cambia la letra (versiones o adaptaciones de canciones).  

Siguiendo lo establecido en la LPI, el resultado de una obra derivada se protege por derechos de autor, sin embargo, el creador de esa obra derivada debe, a su vez, respetar los derechos de autor que existan sobre la obra original. Ello suele implicar que para crear una obra original se requiera contar previamente con la autorización del autor de la obra original.  

Hemos dejado para el final el análisis de la inspiración puesto que ubicar la frontera entre ésta y el plagio es, probablemente, el supuesto más complejo.  

A pesar de que nuestra LPI no prevea nada al respecto, para determinar si existe plagio o mera inspiración, debemos atender a una serie de factores:  

1.- Originalidad de la composición respecto de la que se reivindica el plagio. Siguiendo lo dispuesto por nuestros Tribunales, aquellos ritmos o frases carentes de originalidad, o que formen parte del dominio público, no gozarán –considerados aisladamente-, de protección por derechos de autor.  

2.- Similitud suficiente entre la obra supuestamente infractora y la obra original. Como hemos indicado con anterioridad la copia de la obra ajena debe ser sustancial, concurriendo falta de originalidad y creatividad en la obra infractora y existiendo aprovechamiento del trabajo creativo e intelectual realizado por parte del verdadero autor. En consecuencia, se deben vulnerar los derechos morales del autor, regulados en el artículo 14 LPI.  

3.- Semejanza en elementos secundarios o principales. El parecido en elementos secundarios aislados como la tonalidad, armonía, compases, etc, no implica plagio. Sin embargo, si puede conllevar plagio si la similitud se produce sobre varios elementos secundarios en su conjunto.  

No obstante, la línea que separa el plagio de la inspiración es tan estrecha que a menudo se precisa acudir a los juzgados y/o la opinión de peritos especialistas en musicología para que determinen si existe o no conducta ilícita.  

Tal y como demuestra lo expuesto a lo largo de este artículo, no existen unas directrices claras y precisas que ayuden a identificar de manera inequívoca cuándo estamos ante una conducta lícita o ilícita.  De esta forma, aunque en ocasiones nos sintamos tentados de definir como plagio la mera similitud entre dos obras, lo cierto es que no toda semejanza es constitutiva de plagio, siendo necesario analizar las particularidades de cada caso de manera individualizada.  

 

BIBLIOGRAFÍA 

[i] https://inteligencianarrativa.com/no-te-preocupes-todos-plagiamos/  

[ii] https://support.cdbaby.com/hc/es-419/articles/115000423103-Obras-derivadas-  

[iii] https://sympathyforthelawyer.com/hub/todo-lo-que-necesitas-saber-sobre-el-plagio-en-la-musica/#:~:text=El%20plagio%20es%20la%20adquisici%C3%B3n,efecto%20de%20copiar%20obras%20ajenas 

[iv] https://www.newtral.es/diferencia-plagio-parecido-musica-comercial/20220204/  

[v] https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1996-8930  

 

PAULA MUÑOZ MORENO 

Es Licenciada en Derecho por la Universidad de Salamanca y se especializó en Propiedad Industrial, Intelectual, Competencia y Nuevas Tecnologías por la Universidad Rey Juan Carlos, donde obtuvo el mejor expediente de su promoción. 

Cuenta también con la certificación de Delegado en Protección de Datos (DPO) emitida por el Centro de Estudios Garrigues y un Máster de especialización en Legaltech por la escuela de negocios CEU IAM Business School. 

Posee más de 10 años de experiencia en el sector de la Propiedad Industrial, habiendo desempeñado su actividad en despachos de gran prestigio nacional e internacional. 

En la actualidad ejerce como abogada especializada en Propiedad Industrial en Isern Patentes y Marcas.

www.linkedin.com/in/paula-muñoz-moreno-96a42a99?? 

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