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7 términos y condiciones que sí debiste leer. A cargo de Jorge Morell Ramos.

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7 términos y condiciones que sí debiste leer

“He leído y acepto los términos y condiciones” es sin duda una de las grandes mentiras de Internet, ya que raramente alguien lee las condiciones legales que acepta. De hecho, un estudio de enero de 2020 indicó que sólo el 1% de los usuarios leen las condiciones legales.

Cuestión distinta es que nos gusta mentir y decir que las leemos, aunque sabemos que no es verdad. El mismo estudio descubrió que aunque únicamente el 1% los leyó, el 70% afirmó que los había leído, y el 33% incluso se atrevió a decir que los había leído detalladamente.

En resumen, no los leemos pero nos gusta decir que sí.

Ese hecho lo saben las empresas, que nos cuelan cantidades de obligaciones que si las conociéramos no aceptaríamos de ninguna manera. Para salvarnos de eso ya está la ley en general, que considera muchas de esas cláusulas abusivas y por tanto nulas.

Ahora bien, a lo largo de los años las empresas también han aprovechado lo poco que leemos los términos y condiciones para esconder en ellos cláusulas completamente inesperadas, algunas dignas de una buena carcajada y otras merecedoras de un premio económico al lector más atento.

Ahí van 7 términos y condiciones que sí debiste leer:

1.- Vendiendo tu alma

Un clásico de este género. 

El 1 de abril de 2010, es decir el día de los Santos Inocentes anglosajón, la tienda online de videojuegos Gamestation (la actual GAME) decidió incluir en sus términos y condiciones una cláusula muy particular.

Según la misma, cualquiera que ese día comprara un producto transfería a la tienda de forma irrevocable su alma (y sólo te daban 5 días laborables para entregarla si así te lo requerían). 

Lo mejor de todo es que durante el proceso de compra la compañía incluyó un enlace que anulaba la “transferencia” y te premiaba con un cupón-regalo por haber descubierto la broma. A pesar de ello, el 88% de los compradores de ese día aceptaron. Es decir, las almas de 7.500 usuarios transferidas para la eternidad…

2.- Responsabilidad frente a zombies

MailChimp es un servicio para el envío de correos electrónicos como por ejemplo boletines de noticias. Pues bien, resulta que en sus Condiciones de Uso o Terms of Use existe una interesante particularidad. En su apartado 31, titulado Fuerza Mayor en castellano, enumera las causas por las que no se hará responsable en caso de retrasos o incidencias en el sistema por motivos que no pueda controlar. ¿Y cuál es una de esas causas? El apocalipsis zombie.

Lo curioso es que MailChimp no es la única que incluye una exclusión de responsabilidad como esa, ya que Amazon Web Services también lo hace en su apartado 42.10 de los Términos del Servicio:

“Sin embargo, esta restricción no se aplicará en caso de que concurra (con certificación de los centros para el control de enfermedades de Estados Unidos o el organismo que lo suceda) de una infección viral generalizada transmitida a través de picaduras o contacto con fluidos corporales que haga que los cadáveres humanos revivan y traten de consumir carne humana viva, sangre, cerebro o tejido nervioso y es probable que conlleve la caída de la civilización organizada”.

3.- Un pastel de chocolate

No todas las cláusulas extrañas escondidas en términos y condiciones van a ser tan dramáticas como perder el alma o quedarte sin indemnización en caso de invasión zombie, en ellos también puedes descubrir recetas, por ejemplo para un rico pastel de chocolate.

Eso hizo el servicio en streaming Peacock cuando en julio de 2020 incluyó en el Acuerdo de licencia de usuario de su nuevo servicio para ver películas y series, la receta de un pastel de chocolate.

Y la receta era real, ya que mucha gente la puso en práctica y el resultado era más que bueno. 

4.- El primer nacido

Pero volvamos al drama, que es lo que nos gusta.

Los términos y condiciones a traición también se han usado para quedarse con el primer hijo de los incautos usuarios que aceptan todo lo que les ponen por delante sin leer ni las comas.

Eso hicieron Europol y la empresa de seguridad F-Secure cuando en 2014 quisieron demostrar que nos damos de alta al primer wifi gratis que vemos, aceptando cuantas condiciones nos pongan por delante. En ese caso el servicio de Wifi tenía una cláusula Herodes, que obligaba al usuario a entregar a su primogénito a la empresa

Por suerte, no la aplicaron a los 6 incautos que cayeron.

5.- La adquisición inesperada

Ahí va un descubrimiento que hizo un servidor allá por 2013 al leerse lo que casi nadie lee.

En diciembre de 2013 Apple anunció la compra de Topsy por 200 millones de dólares (unos 148 millones de euros), adquiriendo así la principal empresa especializada en medición de Twitter.

Lo divertido del caso es que Topsy involuntariamente anunció la compra con 5 días de antelación al actualizar la Política de Privacidad del servicio e indicar que ahora formaba parte de Apple (lo que hubiera sido una gran exclusiva para muchos medios tecnológicos). Pero claro, como nadie lee los términos y condiciones, ahí se quedó.

A excepción de nuestro tracker de términos y condiciones, que sí vio el cambio y lo anunció casi una semana antes de la nota de prensa oficial. :S

6.- 1.000$ al lector más atento

Lo de poner a prueba la curiosidad, y la comprensión lectora, de los usuarios online viene de lejos. 

De hecho, en 2005 la empresa desarrolladora del programa PC Pitstop ya incluyó en su Acuerdo de licencia una cláusula que indicaba que si se enviaba un email a una dirección de correo electrónico específica, el usuario era premiado con 1.000$ (por leerse el EULA).

Más de 4 meses y 3.000 ventas después, Doug Heckman fue el usuario que leyó religiosamente los términos y condiciones y se llevó el premio al enviar el email.

7.- Subamos la apuesta, 10.000$ al mejor lector

Si dar 1.000$ como premio por leerse los términos y condiciones ya es una gran motivación, nada como lo que hizo en 2019 la compañía de seguros Squaremouth en EE.UU: incluir en la póliza un correo electrónico que si recibía el mensaje correcto otorgaba al usuario 10 mil dólares como premio por leer con atención las condiciones legales.

La ganadora del premio fue Donelan Andrews, una profesora de instituto que 23 horas después de lanzarse el reto secreto, y 73 pólizas aceptadas después, fue la primera en ver la cláusula que le daba el premio.

En resumen, nadie lee los términos y condiciones y seguramente nadie lo hará hasta que las máquinas lo hagan por nosotros, (aunque eso sea tema para otro post).

Ahora bien, leerlos de tanto en tanto puede descubrirnos curiosidades estrambóticas, adquisiciones secretas, deliciosas recetas o dinero, mucho dinero. 

Eso sin olvidar lo que aprenderemos sobre nuestros derechos y obligaciones y lo mucho y bien que las empresas saben que no leemos eso que tanto aceptamos.

¡Feliz 2021!

Jorge Morell Ramos

30 de diciembre de 2020


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Jorge Morell Ramos. Jurista y Legaltech.

Fundador de Legaltechies y Términos y Condiciones.

Apasionado de la Tecnología y el Derecho, seguidor de la simplificación como última sofisticación y la devoción por el detalle.

Obsesionado por un lado con el mundo de los términos y condiciones y el Derecho de nuevas tecnologías.

Por otra parte, analiza y asesora en materia de Legaltech o la tecnología aplicada a la prestación y comercialización de servicios legales.

Creador del primer mapa de la Legaltech española en 2016, coorganizador del 1er Congreso sobre Legaltech y startups jurídicas en España en 2017, colaborador en la delegación española del primer Legal Hackathon mundial en 2018.

«Términos y Condiciones» ha sido ganador del premio a mejor blog jurídico en 2014 y del premio a mejor proyecto de difusión legal en España durante 2016 de acuerdo a la Red Iberoamericana de Derecho Informático. El «Legal LAB de» Términos y Condiciones ha sido citado por el Legal Design LAB de la Universidad de Stanford en EE.UU.

Twitter: @Jorge_Morell

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