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El 8 de marzo y custodia compartida. A cargo de José Luis Sariego.

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Conozco muchas mujeres, entre ellas, cientos de juristas que no pueden celebrar el 8M, porque ese día les toca trabajar fuera de casa.

También conozco muchos hombres que el 8M se quedan al cuidado de la casa y de los hijos, para que sus parejas puedan ir con tranquilidad a las concentraciones.

Desde hace años – cuando mi trabajo y mis obligaciones familiares me lo permitían – he ido como hombre que cree en la igualdad de oportunidades y de trato a las manifestaciones del 8M.

No he necesitado tener una pareja o tres hijas, para justificar este hecho.

Me bastó conocer la historia de mis abuelas y de mi madre para tomar conciencia de que, para ellas y para otras muchas mujeres, las cosas nunca fueron fáciles.

Recuerdo aún con alegría el primer plan de igualdad de oportunidades del IAM en 1990, y recuerdo con tristeza cómo el IAM olvidó aquella defensa de la igualdad y cambió su fin hacia Planes de discriminación positiva, rompiendo así el mismo concepto de igualdad que tanto nos había costado lograr.

 Cartel I Plan de Igualdad de Oportunidades en Andalucía, 1990.

He sido muy afortunado en mi vida. Nací en el franquismo y accedí a una carrera universitaria justo muerto el dictador. Pude vivir en primera persona la transición política y el amanecer de una Constitución democrática en nuestro país.

Una transición política en la que los enemigos irreconciliables de antaño, se unieron en la búsqueda de construir una base sólida para mejorar la vida de todos los españoles. 

Llegaron los Pactos de la Moncloa [i] , los Pactos de Toledo, El Pacto del Olvido (ley de amnistía) los pactos de …. Todo eran pactos en los que los que tenían ideologías intransigentes, se quedaban al margen del proyecto de una España que miraba al futuro.

Llegaron leyes como la del divorcio (1981) o el estatuto de los trabajadores (1980) – cuyo artículo 28 establecía ya la igualdad de remuneración por razón de sexo – o la breve y magnífica Ley 62/1978, de 26 de diciembre, de Protección Jurisdiccional de los Derechos Fundamentales de la Persona (derogada en 2003) [ii] .

Para un jurista como yo se abría todo un mundo nuevo y fascinante.

La deriva de la clase política, sobre todo los casos de corrupción, ha provocado todo un deterioro de nuestras instituciones, hasta tal punto que hace unos años un chico joven me dijo: “Yo, de mayor, quiero ser político corrupto”.

Aquellos intransigentes que no participaron en la construcción de nuestra democracia, incluso utilizando la violencia matando a mucha gente, se han aprovechado de este descontento social de la clase política (movimiento 15M, Movimiento 1-0ctubre, etc.) para conformar o fortalecer partidos anti-sistema. Y es comprensible, ya que todos aquellos partidos de la transición se han visto inundados de corruptos entre sus filas.

Hubo un punto de inflexión en nuestra joven democracia y es la aparición de los GAL.

A raíz de ese nuevo horror maquinado y ejecutado desde las cloacas del Estado, surgió de nuevo aquello de las “Dos Españas” de las que nos hablaba Machado.

Con los casos de corrupción política generalizados, se produjeron pactos de legislatura con gobiernos en minoría que tuvieron que pactar con aquéllos que no creían en un proyecto común.

Hemos pasado de una democracia que crecía y progresaba en paz, a una España que no se entiende sin el enfrentamiento. Enfrentamiento no de ideas sino de consignas y rencores del pasado de aquéllos que no quisieron una transición pacífica. 

Justo aquéllos que no participaron en la pacificación y democratización de nuestra convivencia, son los que hoy levantan diferentes banderas reivindicativas y antidemocráticas, justo en nombre de las leyes y reglas que parió la transición. Para sobrevivir, los antiguos partidos salpicados de escándalos varios, decidieron como estrategia política en 2004 alzar banderas que separaban y se olvidaron del futuro de la nación.

Como digo, para sobrevivir unos nos metieron en una guerra contra “el mal” (guerra de Irak[iii]) y otros se empeñaron en crear enfrentamientos o tensiones sociales para sostenerse en el poder. [iv]  

Y de aquellos políticos que unían y construían un futuro para todos, pasamos a la una clase política que desunía y enfrentaba a unos contra otros, como estrategia política para mantenerse en el poder. Como Zapatero cuando le comentaba a Gabilondo aquello de que “hay que mantener la tensión y la crispación”

Desde 2004 se han ido aprobando leyes que enfrentaban a comunidades autónomas, a gentes de todos los puntos cardinales de España (leyes de memoria histórica, etc.) y lo más maligno y perverso, leyes que enfrentaron a los hombres con las mujeres de nuestro país (LO 1/2004, entre otras)

Pues algo parecido ha pasado con el feminismo. De aquel feminismo que luchaba por dignificar a las mujeres, hemos pasado a un feminismo que se alza en la “lucha de clases”, en la que las clases ahora son las mujeres contra los hombres.

Del legítimo y democrático concepto de la igualdad, han pasado al antidemocrático concepto del empoderamiento (mal entendido y peor trasmitido) y de la segregación de los hombres. Para ello, han rebuscado argumentos que se usaron por personas que se creían superiores a los demás (raza aria, los blancos en América del Norte, los blancos en Sudáfrica, los bolcheviques en la URSS, los seguidores del Pol Pot o de Jomeini, etc.). Argumentos falsos pero aparentemente dignos como la discriminación positiva, la imposición de las cuotas por razón de sexo, el apoyo económico a organismos paralelos al estado, etc. Todo ello, para tener menos control a la necesaria fiscalización tanto política, social y judicial.

Pensará quien lee este artículo que qué tendrá que ver todo esto con la custodia compartida de los hijos y con el 8M. Se supone que el feminismo es el que lucha por la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.

Muchos pensarán que soy un exagerado, pero en España hay más de 1.000 leyes y normas (entre LO, RDL, DL. Reglamentos, OM, leyes autonómicas, protocolos, etc.) que discriminan a los niños varones y a los hombres adultos. Todo ello basado en la idea de que nadie puede cuestionar la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.

Muchos han caído en la trampa del discurso fácil de la lucha por la igualdad, igual que antaño muchos cayeron en la trampa de discurso del “España nos roba” y cosas similares.

Ahora esta ideología de género que representa el nuevo feminismo les promete a las mujeres un poder omnipresente en todos los aspectos de la vida. Como si con ello lograran alcanzar una “nueva tierra prometida” que les ha sido vetada por el hecho de ser mujer. Nada más lejos de la realidad: Cada vez me encuentro con más mujeres, especialmente jóvenes, profundamente infelices con sus vidas, llenas de frustración e incomprensión. 

La historia nos ha enseñado que cualquier movimiento social o político cuya base es apoderarse de la sociedad, imponiéndose sobre los que no piensan igual o son diferentes, tarde o temprano desaparecen no si dejar miles de víctimas a su paso. Basta leer un poco sobre la guerra de los Balcanes, por ejemplo.

Y aquí entra el derecho de familia como una herramienta más para apoderarse de la sociedad. Ya lo hicieron el nazismo, el fascismo y el comunismo del siglo XX y comprobamos con estupor cuáles fueron sus resultados.

Desde la ONU hay una gran preocupación por la superpoblación en el planeta desde hace décadas y se ha implantado la idea, desde la famosa Conferencia de Pekín, de que hay que fomentar la destrucción de las familias ya que éstas son un caldo de cultivo de “la opresión que sufren las mujeres en el mundo”, denostando la maternidad y cualquier valor o característica femenina.

 Así quieren lograr que los seres humanos no posean un sistema de apoyo familiar ante las dificultades de la vida, y pasen a depender del “Partido”, de bandas de malhechores o del “papá Estado”.

Se vienen aprobando por todo el mundo occidental leyes que favorecen la monoparentalidad y que imponen ideas falsas sobre la identidad de género y conceptos manipulados y manipulantes, tales como la brecha salarial o el techo de cristal.

Lo importante en un movimiento social y político que necesita la exclusión social y política de los adversarios (hombres en este caso), es romper el equilibrio de poderes en las instituciones y el de los roles de género. Así obtendrán grandes réditos políticos en las urnas a través de las personas que se sienten insatisfechas con su vida. Esa gente que culpa a los demás de sus problemas, gente que no es capaz de resolver un conflicto interno (y, por ende tampoco los externos), gente que odia a los que no piensan como ella, etc.

Una herramienta muy eficaz para lograr todo esto, ha sido el uso de las instituciones del derecho de familia y toda la sinergia negativa que producen estas malignas leyes y prácticas que de ellas se hacen, que regulan la vida de las familias.

Esta sinergia negativa de las leyes de familia en el ámbito civil, penal, administrativo, político, etc. se acerca mucho al concepto de entropía, que establece la tendencia a la degradación como mecanismo propio de los seres vivos y que termina destruyendo el propio sistema. En este caso, la familia.

Nunca en toda la historia de la humanidad han existido tantos niños desprotegidos en un ámbito tan seguro como lo es la familia.

¿Que se producen delitos en el ámbito familiar?

Pues claro. Como en todos los ámbitos de la vida, pero los índices de estos delitos son apenas insignificantes y muchos de ellos, inevitables.

Ya los programas de Tolerancia Cero (Broken Windows Policing) instaurados en muchos países sobre la lucha contra la violencia que sufrían las mujeres en el ámbito doméstico, descubrieron que no existe el riesgo cero y que muchos de estos crímenes son, simplemente, inevitables.

Las leyes instauradas en “nombre de la igualdad” en España desde 2004, han provocado no sólo la destrucción de cientos de miles de familias, sino también la destrucción de la vida de varios millones de personas, entre ellas la de cientos de miles de niños.

Estas leyes de familia promovidas desde el feminismo que alienta a salir a manifestarse el 8M, un feminismo hegemónico que se ha introducido como un cáncer en casi todos los partidos políticos, sindicatos, empresas, colegios profesionales, instituciones, etc., han provocado una desestructuración en todos los ámbitos de la vida de millones de niños y niñas, no sólo de aquéllos cuyos padres se han separado o divorciado, sino también de aquéllos niños que tienen contacto con los hijos de padres separados.

Hace unos años realicé un estudio longitudinal (2008) durante 3 años de seguimiento, de niños cuyos padres se habían separado o divorciado. Encontré que los niños que vivián en custodia compartida, eran mucho más felices que los niños que perdían en su vida a uno de sus progenitores. Casi siempre la figura paterna. [v]

Años más tarde (2012), el Gobierno de Suecia realizó un estudio con varias universidades que llegaron a las mismas conclusiones a las que llegué yo en el mío. [vi] 

Resulta que los niños que viven en un entorno de enfrentamiento y lucha por el poder en la familia, en la que quien ostenta la custodia ejerce ese poder sobre el visitador, tienen muchos problemas adaptativos y de desarrollo personal. Esto es, que en el caso de los niños que viven en custodia compartida, sus vidas se desarrollan en contextos donde la tolerancia, el diálogo, el respeto, la empatía, etc. son pilares de su educación.

Sin embargo, los niños que viven en custodia exclusiva y apenas ven al otro progenitor están creciendo en un contexto basado en ideas tales como el poder sobre el otro, la imposición, el enfrentamiento, el desprecio, la manipulación, la mentira, etc. E incluso, en más casos de los deseables, son victimarios de Bullying, de agresiones en grupo, de pertenencia a bandas organizadas y de vandalismo callejero, apropiándose de causas sociales o políticas.  

Por tanto, hay niños que están creciendo en un contexto parecido a nuestra transición política, y otros que están creciendo en contextos que se parecen más una guerra civil.

Es por ello que apoyo la idea de la Magistrada Dª María Sanahuja, de que la custodia compartida tiene todos los inconvenientes de una democracia y la custodia exclusiva tiene todas las ventajas de una dictadura. En una debes respetar al adversario y ponerte de acuerdo con él en beneficio del conjunto de la sociedad (familia), y en la otra te basta con imponer tus ideas y tu voluntad, doblegando al adversario.

Por ello no creo en el 8M.

El actual 8M es promovido por personas que han logrado, por ejemplo, que la Ley 5/2011, de 1 de abril, de relaciones familiares de los hijos e hijas cuyos progenitores no conviven y que establecía la custodia compartida de forma preferente, fuera declarada inconstitucional. Y estoy contra el 8M actual, por culpa de feministas que se han introducido en diferentes partidos para lograr que se derogara la custodia compartida preferente de la Ley Aragonesa en 2019.

¿Cómo puedo apoyar un movimiento “feminista” que promulga la eliminación de leyes que promueven que los niños sean más felices?

¿Cómo puedo creer a un movimiento social que se opone a la custodia compartida de los niños y que, además, discrimina a los niños frente a las niñas?

Porque un hijo de padre asesinado por la madre, sólo cobra una pensión de 140 €/mes en nuestro país. Pero si es al revés, un niño hijo de madre asesinada por el padre, cobra una pensión de 600 € al mes [vii]

¿Cómo voy a apoyar un movimiento social y político que discrimina a nuestros niños y les desea su infelicidad oponiéndose a la custodia compartida?

José Luis Sariego

8 de marzo de 2021


[i] https://elpais.com/politica/2017/10/20/actualidad/1508514039_177535.html

[ii] https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1979-88

[iii] https://www.fundacionalternativas.org/public/storage/publicaciones_archivos/xmlimport-q7C2IL.pdf

[iv] https://www.elmundo.es/elmundo/2008/02/13/eleccionesgenerales/1202928653.html

[v] http://ayudaafamiliasseparadas.es/archivo/archivo/descargar.pdf

[vi] https://academic.oup.com/eurpub/article/23/1/3/463024?login=true

[vii] https://elpais.com/sociedad/2019/02/21/actualidad/1550764284_562874.html


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