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Soluciones prácticas para universidades con vocación de innovar en la educación en derecho. A cargo de María Jesús González-Espejo.

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Soluciones prácticas para universidades con vocación de innovar en la educación en derecho

Es lugar común hablar hoy sobre la falta de adaptación de la educación en Derecho a las necesidades reales de la sociedad y la economía. Menos común es hacer propuestas concretas de soluciones que ayuden a transformar estos estudios de forma que quienes los realizan, cuando finalicen estén realmente preparados para afrontar los retos profesionales que encontrarán.  En este artículo analizamos el entorno actual, desgranando los principales fenómenos que se están produciendo y su impacto en el sector legal; reflexionamos sobre cómo debería ser la oferta educativa en Derecho y proponemos algunas soluciones para modernizarla. 

¿Cómo están impactando los cambios del entorno en las organizaciones del sector legal?

Se está produciendo un cambio total de paradigma, fundamentado esencialmente en la digitalización, la globalización, el cambio climático, las migraciones y otros fenómenos que están exigiendo la transformación de las normas, de las instituciones y de los procesos sobre los que hasta ahora se asentaban los estados de Derecho.

A todos estos fenómenos se ha venido a sumar la pandemia que ha catapultado el teletrabajo, que está favoreciendo el cambio de lugar de trabajo; exige un mayor gasto en tecnología e infraestructuras; reclama otras formas de atraer, gestionar y retener clientes; genera más riesgos informáticos, posibles quiebras de la confidencialidad y seguridad de la información; demanda nuevas formas de liderar, supervisar, alinear, motivar, remunerar, evaluar y formar a los empleados. En suma, exige INNOVAR.

Las organizaciones del sector legal están necesitando dotar de nuevas habilidades a los líderes y a sus equipos; definir, diseñar y/o rediseñar procesos; identificar la tecnología adecuada y lograr que funcione; gestionar el cambio y comunicar eficientemente.  La mayoría no está preparada para el nuevo entorno.

Ministerios de Justicia, notarios y registradores, procuradores, abogados, etc., todos los colectivos profesionales están preocupados por el futuro y son conscientes de la necesidad de trabajar duro para adaptarse a las nuevas circunstancias.

¿Qué tipo de profesionales demandará el mercado en los próximos años?

El mercado va a requerir profesionales con perfiles que reúnan estas características:

  • Empatía
  • Capacidad para resolver problemas
  • Espíritu critico
  • Creatividad
  • Liderazgo
  • Comunicación
  • Persuasión
  • Trabajo en equipo
  • Gestión de proyectos
  • Visión interdisciplinar: humanista

Y que, además, tengan conocimientos reales sobre estas materias:

  • Derecho TIC y emprendimiento
  • Estado de la técnica en software y hardware
  • Experiencia de cliente – UX
  • Comunicación y marketing
  • Finanzas
  • Programación
  • Requerimientos para contratar o adquirir expertos y tecnología

Y que dominen este tipo de metodologías:

  • Project management
  • Legal Design Thinking
  • Agile
  • Kamban
  • Agile
  • Scrum
  • Six sigma
  • Gestión del tiempo

En suma, un individuo formado en conocimientos y habilidades más ajustados a las nuevas necesidades de la economía y la sociedad.

¿Está la universidad ofreciendo al alumno la formación que necesita para afrontar con éxito el futuro?

Salvo contadas excepciones, que afortunadamente son cada vez más numerosas, claramente no. Los cambios que se están produciendo en el entorno, en el sector legal, en las organizaciones de todo tipo son tan rápidos que la universidad y sus rígidas estructuras organizativas y reglas de funcionamiento, no están permitiendo asimilarlos y adaptarse a las nuevas demandas.
Pasar de ser organizaciones rígidas, jerárquicas, con procesos complejos y poco agiles, que, además, incentivan aspectos que hoy no deberían ser la prioridad y obvian otros, que sí deberían ser premiados, a convertirse en el tipo de organización que puede adaptarse a los vertiginosos cambios que estamos viviendo, no es sencillo y probablemente en algunos casos, ni siquiera vaya a ser posible. Habrá sin duda universidades que perezcan por no ser capaces de adaptarse al cambio. Ya lo dijo Darwin, “no sobrevive el más fuerte, sino el mejor se adapta a las circunstancias”.    

Las facultades de Derecho necesitan con urgencia adoptar la filosofía “agile” (para saber más sobre esta filosofía recomiendo la lectura de este artículo), es decir, con proyectos escalables, siempre centrados en el cliente (alumnos, profesor, padres de alumnos, etc.), con visiones de muchos y mejor si algunas son “externas”, es decir de otras facultades, de otros campos de especialización distintos al Derecho. 

Por otra parte, sugiero trabajar en estos 4 ejes de innovación:

  1. Digitalización y capacitación digital: la utilización por la propia universidad de la mejor tecnología permite al alumnado una inmersión en el uso de la tecnología que le ayudará a comprender su potencial y a manejarla con la soltura necesaria. La inclusión de asignaturas obligatorias para formar en las habilidades, metodologías y conocimientos expuestos con anterioridad, permitirán
  2. Humanización: la humanización del Derecho que es reclamada por asociaciones como   
  3. Internacionalización: un mundo global exige profesionales acostumbrados a trabajar con personas de otros países, capaces de comprender la dificultad de hacerlo con personas de culturas, formación e ideologías distintas a la propia, que hablan otros idiomas, etc.
  4. Interdisciplinariedad: está comprobado, se innova más y mejor cuando se trabaja en equipos con especializaciones diversas y a los de Derecho nos pueden ayudar mucho los que saben de filosofía, tecnología, psicología, sociología, economía, estadística y ciencia de datos.

La Innovation in Law Studies Alliance

La Innovation in Law Studies Alliance  es una iniciativa fundada en mayo de 2020 y promovida desde el Instituto de Innovación Legal, tiene como objetivo apoyar a las universidades en el complejo reto de adaptar la educación del Derecho a las necesidades de la economía y la sociedad y para ello hemos convencido a una veintena de universidades de todo el mundo (actualmente forman parte de la alianza universidades de Colombia, Ecuador, España, Francia, Países Bajos, Perú, Polonia, Rumania, Sudáfrica, etc.).

En ILSA trabajamos mano a mano con decanos y profesores de universidades de todo el mundo reflexionando sobre cómo deben transformarse los planes de estudio de Derecho y lo hacemos a través de seminarios virtuales mensuales, gratuitos y abiertos a la participación de cualquier interesado en este campo de la innovación en la educación en Derecho (ver programa: https://www.innovationinlawstudiesalliance.org/eventos-ilsa/). También conversamos a través de los encuentros de intercambio de buenas prácticas en materia de innovación y de un congreso sobre innovación en la educación en Derecho que se celebrará anualmente.

Además, desde ILSA vamos a llevar a cabo proyectos de transformación digital de ámbito global, con el objetivo de trabajar con las facultades y sus alumnos en la solución de retos jurídicos multinacionales. Este tipo de actividades, que tomarán la forma de hackáthones, sprints, etc., tendrán un gran impacto en la Justicia y en los alumnos, profesores y facultades de Derecho participantes.    


Finalmente, ILSA ayuda a sus miembros a ser reconocidos como facultades de Derecho innovadoras, a través del sello de calidad y de la promoción que realizará de las actividades que realizan a través de sus acuerdos con la mayoría de los principales medios de comunicación del sector legal. 

Conclusiones

Innovar desde una facultad de Derecho no es fácil y hacerlo hoy en día exige trabajar en cuatro ejes: Digitalización, humanización, internacionalización e interdisciplinariedad. Resulta mucho más fácil hacerlo con otros y sobre todo con facultades de otros países, pues ello permite no sólo conocer otras visiones y formas de trabajar, sino trabajar con otros con esas distintas culturas y visiones, lo que hoy resulta uno de los aprendizajes más importantes a realizar. Además, permite trabajar juntos en el logro de retos que YA exigen respuestas globales, para las que no hay prácticamente instituciones que actualmente puedan darlas. Las facultades de Derecho pueden convertirse, si colaboran con otras de distintos países, en impulsoras de la transformación de las instituciones, normas y procedimientos jurídicos que necesita la humanidad.  Los objetivos del milenio también llevan apellido legal y las universidades que educan en Derecho deben asumir su responsabilidad como progenitores de los futuros profesionales del sector legal. En ILSA trabajamos para ayudar a nuestros miembros a lograr ese objetivo. 

María Jesús González-Espejo

14 de enero de 2021


CEO del Instituto de Innovación Legal y Presidenta de la Innovation in Law Studies Alliance

Experta en Legaltech, Innovación legal y Transformación Digital, fundadora del Instituto de Innovación Legal, desde donde promueven la innovación en el sector legal, impulsando la creación de nueva tecnología de utilidad, mejorando la situación de la Justicia a través de la innovación y la tecnología y así superar la brecha entre tecnología y derecho. 


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