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LO 8/21: ¿Una ley que fomenta la violencia a los niños? A cargo de José Luis Sariego.

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LO 8/21: ¿Una ley que fomenta la violencia a los niños?

La experiencia nos ha enseñado que sólo tenemos un arma duradera en nuestra lucha contra la enfermedad mental: el descubrimiento y la aceptación emocional de la verdad de la historia individual y única de nuestra infancia». (Alice Miller)

La ley orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia no va a impedir que sigan sufriendo a miles de niños y niñas en nuestro país.

Efectivamente esta ley va a evitar que muchos niños sufran violencia ejercida por sus padres. Pero esto no va a ser así en los casos de las madres maltratadoras, porque la forma de maltratar de muchas madres es denunciar a sus víctimas (padres) y porque los datos están ahí: el 70% de los agresores de niños en España son las madres. Pongo por caso el de la niña Yaiza recientemente asesinada por su madre como venganza para hacerle daño (maltrato psicológico) al padre. O el caso de Sergio en Almería que es muy similar. Todos hemos presenciado el lamentable ejemplo de la clase política y de los medios que intenta silenciar este tipo de hechos. Al igual que nunca se guarda un minuto de silencio cada vez que un hombre es asesinado por su pareja.

Como decía, muchos niños quedarán desamparados frente a las denuncias instrumentales que suelen hacer las madres y esposas maltratadoras frente a la única persona que protegía a los hijos: el padre.

¿Cuántas veces descubres que la supuesta víctima de violencia de genero era realmente la persona que maltrataba a toda la familia?

Los niños sufren muchas formas de violencia. Pero se nos olvida que la mayoría de niños que aparecen en los datos oficiales como supuestas víctimas de malos tratos o como víctimas de homicidio, lo son en un contexto o lucha judicial por su custodia.

¿Es la separación de los progenitores una situación de alto riesgo para los niños?

Yo creo que sí.

El hecho de poseer la custodia es una forma de violencia vicaria hacia muchos padres: “No sólo te maltrato quitándote la vida con tus hijos, sino que te quito la casa, el coche, parte de tus ingresos, y si puedo, no verás más a tus hijos”.

O por ejemplo es cada vez más usual: “El niño se enferma cuando va contigo” o “Es que el niño no quiere verte”

Esta es la verdadera violencia vicaria de la que se han olvidado los legisladores. Y por qué: Porque el victimario en estos casos suelen ser mujeres y madres.

De hecho, es muy raro que a un abogado le llegue a su despacho un caso de malos tratos infantil fuera de un contexto que no sea un conflicto familiar, en el que la lucha es por la custodia o las visitas.

La LO 8/21 era una oportunidad de nuestros legisladores para afrontar este tipo de violencia vicaria pero, en definitiva, lo que han hecho es fomentar el uso y abuso de las tácticas reconocidas por la psicología social y clínica como estas otras formas de maltrato.

Pero hay algo más horrible en esta ley: Por un lado, basta una denuncia para suspender el régimen de visitas (mayoritariamente de los padres) pero a las madres custodias no se les suspende la custodia con una simple denuncia.

Esto es, que vamos a dejar en manos de una madre maltratadora a sus hijos, aunque haya una denuncia por malos tratos a estos, por el simple hecho de haber obtenido previamente el derecho de custodia exclusiva.

Esto demuestra una vez más que los niños sufren una nueva discriminación en España, según sea el sexo del agresor que les destroza, o incluso les quita la vida.

Y así llegamos a ese concepto falso de la violencia vicaria.

Se supone que esta es la violencia que se ejerce sobre una tercera persona para hacer daño de forma indirecta a la verdadera víctima.

Lo que la gente no sabe es que la psicología no recoge este tipo de violencia, sino que lo que se reconoce en todo el mundo es la victimización vicaria. Esto es, se usa esta palabra para definir la violencia desde el punto de vista de la víctima, pero nunca desde la perspectiva de la cualidad del agresor.

Así, por ejemplo, se explicaba la victimización vicaria cuando en los campos de concentración se ejecutaban a inocentes hasta que alguno de resto de los supervivientes reconociera haber hecho cualquier cosa prohibida.

Así se explica que la violencia vicaria es cuando un padre o una madre hace daño a su hijo de forma consciente, para hacerle daño al otro progenitor. La manipulación que hace la LO 8/21 de este concepto es tal, que lo que hace es cosificar a la verdadera víctima (menor) y la deja en segundo plano y la trata de forma discriminatoria ya que se antepone la figura de la persona superviviente (madre en este caso) como verdadera víctima.

Es como cuando la Sra. Clinton dijo hace unos años que las verdaderas víctimas de las guerras eran las mujeres, y no los hombres muertos en los campos de batalla.

Pero lo más llamativo de esta ley es que no reconoce que los padres puedan ser víctimas indirectas de esta violencia vicaria. Sólo pueden ser víctimas indirectas de la violencia que sufren los niños, las madres.

Recuerdo que en la Guerra de los Balcanes se excusaba a los asesinos serbios si mataban a un niño bosnio o croata, sobre la misma lógica de la LO 8/21. No importaba la cualidad de la víctima (niño), si el asesino tenía una cualidad especial: ser serbio. Ahora en España solo serán víctimas de violencia vicaria las madres, porque lo único que importa y define es que el agresor sea el padre.

Pues la ley 8/21 impone esta idea: los niños no importan nada como víctimas si el agresor es madre.

Todo nacimiento de cualquier régimen totalitario surge de una idea muy primitiva: Se impone poco a poco la idea de que existe un enemigo común, y se hace creer a la población o parte de ella de que son una “clase oprimida”, la cual que debe alzarse y buscar venganza contra ese opresor.

Esto es, que cualquier medio está justificado para alcanzar el empoderamiento de esa clase oprimida y destruir a los (supuestos) opresores.

Todo el que se opone a esta idea es considerado un disidente, que apoya de alguna forma a la clase opresora.

Como vemos, la forma de implantar ideas antidemocráticas en las naciones y países es muy fácil: Victimizas a la población (o gran parte de ella) desde cualquier punto de vista.

En España esto ya se hizo con leyes como la LO 1/2004 integral contra la violencia de género, incluyendo todas las demás modificaciones de otras leyes que se hicieron a través de ella, o con la LO 3/2007 que justificaba en una ley la discriminación hacia todos los hombres que bien en nuestro país. Sea cual sea su orientación sexual, raza, credo, origen, etc.

Un conjunto de personas (mujeres) fueron consideradas víctimas de otro grupo de personas opresoras (hombres y presuntos culpables) y así se ha normalizado la vulneración de los DDHH en nuestro país.

Y la LO 8/21 es otra vuelta de tuerca más a todo ello, ya que no se legisla para evitar comportamientos inaceptables en una sociedad democrática, sino que se legisla contra un grupo de personas (todos los hombres como presuntos culpables) para proteger a otro grupo al que se les supone que son siempre las víctimas.

Los niños, la infancia y la adolescencia, no son más que una herramienta para imponer una ideología totalitaria en nuestro país: la ideología de género.

La perspectiva de género por encima incluso de los derechos de los niños y de las niñas.

En última instancia, anteponer los intereses y derechos de un grupo por encima de los derechos individuales y del bien común, ese bien común que incluye a todos los hombres y a todas las mujeres.

Todo esto explica por qué en España unos niños tienen más derechos que otros.

No olvidemos que los niños que sufran el grave maltrato psicológico que es la alienación parental o manipulación desvinculante por parte de las madres, no van a ser protegidos. Digo grave, porque los psicólogos con los que he consultado nos cuentan que hay muchísimas personas de más de 30 40 y más años que no terminan de superar los traumas producidos por esa forma cruel de maltrato que es la alienación parental.

Y debo recordar que los datos que maneja la psicología en su literatura científica, nos recuerda que hasta el 90% de los niños que sufren este tipo de maltrato que es la alienación parental, lo sufren a manos de sus madres.

Nadie me llevará contraria si digo que es maltrato cuando un hombre aísla a una mujer de su familia y amigos, pero esta ley no considera que sea maltrato que una madre aísle a su hijo del resto de la familia (paterna).

Lo que más me entristece es que nuestros representantes políticos sigan haciendo el ridículo a nivel internacional, cuando explicas todo esto en algún foro internacional (pe de la Unión Europea), y te dicen que no es posible que en España se ignore a determinado grupos de niños que sufren malos tratos, sólo porque la persona agresora sea una mujer.

Y todo ello no me hace más que concluir que nunca ha tenido más razón Estela Weldon cuando definió el derecho de familia en España como aquel que criminaliza al hombre (padre), patologiza a la mujer (madre) y cosifica a los niños.

Porque una cosa es real: La LO 8/21 es otra ley más que trata a los niños como bienes muebles.

Porque aún sigo sin comprender cómo en España un animal de compañía o una vaca lechera puedan tener más derechos que un niño. O una niña.

José Luis Sariego

9 de julio de 2021


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