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¡SONRÍE! Te estamos grabando :) | A cargo de Carmen G. López Ruiz

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¡SONRÍE! Te estamos grabando 🙂

De Google Glass a Ray-Ban Stories: el mercado de las gafas inteligentes.

Es innegable que, en los últimos meses, el Metaverso ha sido tema de conversación entre muchos de nosotros. Más aún tras conocer la noticia de cambio de nombre de Facebook a Meta, movimiento descarado por parte de Zuckerberg que deja ver abiertamente su voluntad de hacerse con ese inmenso espacio virtual interconectado.

Uno de los primeros pasos hacia la conquista de este espacio, fue el lanzamiento de sus primeras gafas inteligentes, las Ray-Ban Stories, constituyendo el paso previo a las próximas gafas inmersivas de realidad aumentada con las que se pretende el mapeo de espacios, la recolección de datos de geolocalización, así como de propiedad intelectual. Pero antes de llegar a estas gafas, que Meta ha anunciado como Proyecto Aria, nos centraremos en las actuales.

En este sentido, hemos visto como a lo largo de los últimos años, gigantes de la industria tecnológica como Google o Xiaomi y, más recientemente, Facebook (ahora Meta), se han lanzado al mercado de las gafas inteligentes. Esta variedad de gafas se trata de dispositivos que incorporan tecnología donde es posible proyectar todo tipo de información, en forma de imágenes o texto, ofreciéndonos distintas funcionalidades. El usuario se puede comunicar con el sistema mediante voz o gestos manuales, teniendo distintas formas de controlar el dispositivo según el modelo.

El pionero en lanzarse a por este mercado fue Google en 2012, con el lanzamiento de sus Google Glass, aunque sin mucho éxito. Entre los motivos que hicieron fracasar estrepitosamente a este producto se encuentran las dudas que suscitaban con respecto a la privacidad, por lo que las autoridades de protección de datos personales de más de 35 países europeos enviaron una carta a la compañía exigiendo explicaciones sobre la implicación de su dispositivo, lo que inevitablemente llevó a su cancelación.

A pesar del fracaso de Google, Zuckerberg presentó años más tarde sus Ray-Ban Stories, en colaboración con una de las marcas de gafas más famosas y reconocidas a nivel mundial. Estas gafas, además de poder hacer llamadas o escuchar música, ofrecen la posibilidad de hacer fotos o grabar todo lo que el usuario esté viendo con sus ojos mientras las lleva puestas, incluyendo lo que escucha en ese momento, teniendo luego la posibilidad de subirlo a las redes sociales de Meta.

A diferencia de las de Google, éstas tienen un diseño bastante estético y, a menos que una persona no se acerque lo suficiente, las cámaras y el micrófono pueden pasar totalmente desapercibos, por lo que sería más fácil que se generalizase su uso.

De momento, Irlanda e Italia son los únicos países de la Unión Europea donde se vende este modelo de gafas (fuera de la UE están a la venta en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia) y son precisamente estos dos países los que han puesto nuevamente en duda la privacidad de las gafas inteligentes: tanto el Data Protection Commission irlandés como el Garante per la protezione dei dati personali italiano, autoridades de protección de datos de ambos países respectivamente, han enviado un comunicado conjunto manifestando su preocupación ante la posibilidad de que las personas no puedan percatarse de que están siendo grabadas. Por lo que la preocupación principal es la captura indiscriminada de la imagen de las personas por cualquier individuo que lleve estas gafas, pues, de no poner las salvaguardias suficientes, pasaríamos a vivir en una sociedad rodeada literalmente de cámaras, poniendo en peligro nuestra privacidad.

  1. ¿Qué dice la normativa europea al respecto?

Europa es de los lugares más garantistas en cuanto a derechos de protección de datos se refiere, disponiendo de una normativa común como es el Reglamento General de Protección de Datos o RGPD.

Dicha normativa, parte de la premisa que para tratar datos personales debemos contar con una base de legitimación, esto es, una justificación para poder usar los datos, como es en este caso la imagen y la voz de las personas. Por ejemplo, podríamos tratar la imagen de la persona si tenemos una relación contractual con la misma que justifique la captura de la imagen o si obtenemos su consentimiento de forma previa. De hecho, en el anuncio oficial de las Ray-Ban Stories, la protagonista del anuncio, antes de hacer una foto a otra persona, le pregunta previamente si puede hacerla. Sin embargo, cuesta imaginar que todo el mundo fuese tan diligente como la protagonista del anuncio, por lo que se ha incorporado una luz LED que se enciende cuando las gafas están grabando, a modo de aviso para las personas que se encuentren delante del objetivo.

Meta sabe que está en el punto de mira por el dudoso respeto que han demostrado en cuanto a la privacidad de sus dispositivos se refiere. Por ello, según su política, el ocultar dicha luz, iría en contra de las condiciones de uso de las gafas.

A pesar de esta premisa, las autoridades de protección de datos europeas dudan sobre la eficacia preventiva de esta pequeña luz blanca.

De todas formas, no en todas las circunstancias será de aplicación el RGPD. Por ejemplo, si el uso que se realiza de las imágenes es exclusivamente personal o doméstico, no estamos obligados a seguir las disposiciones de la normativa, así como tampoco cuando las imágenes de las personas fuesen accesorias al video o la foto grabada por aparecer de fondo o fuese difícil su identificación.

Fuera de estas excepciones, las reglas a seguir son las del RGPD, por lo que, al margen de informar a la persona y obtener su consentimiento, debemos tener en cuenta los demás principios que recoge la normativa, entre los que se encuentra el principio de limitación de la finalidad, por lo que el tratamiento de estas imágenes ha de ser para fines determinados, explícitos y legítimos.

Pero..¿y ahora qué?

Estamos ante los primeros modelos de gafas inteligentes, por lo que podemos imaginar que aun no se ha explotado todo el potencial que pueden ofrecer. Pensemos, por ejemplo, que es posible que el desarrollo de estas tecnologías puede dar lugar a que las próximas incorporaciones que lleven los modelos de gafas inteligentes consistan en un sistema de reconocimiento facial, que implique el tratamiento de datos biométricos. Este tipo de datos son aquellos obtenidos a partir de un tratamiento específico, relativos a las características físicas, fisiológicas o conductuales de una persona que permitan o confirmen la identificación única de la misma, como imágenes faciales o datos dactiloscópicos. Estos datos son muy difíciles de cambiar en una persona, y son considerados como datos de categoría especial, pues pueden implicar una mayor vulneración de los derechos de los interesados en caso de verse vulnerados de alguna manera y su tratamiento está prohibido en base a la normativa de datos europea, con algunas excepciones. Por tanto, una persona que llevara estas gafas con esta tecnología por la calle, encontraría difícil legitimar el uso de las imágenes captadas. Además, de no llevarse a cabo un control prudente del desarrollo de esta tecnología y sus respectivos usos, podría dar lugar a un futuro en el que la vigilancia masiva indiscriminada fuese el día a día. Son estas las preocupaciones que comparten los estados europeos en cuanto a la no injerencia de estas nuevas tecnologías en los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

Por otra parte, es un hecho que no todo el mundo tiene suficiente educación digital, por lo que es menos consciente de los riesgos que supone el uso de estas tecnologías. Pensemos, por ejemplo, en los menores. Estarían aún más expuestos a la captura de su imagen, por lo que el control sería prácticamente imposible por parte de los padres, que no podrían ni ser conscientes de la huella digital que se estaría formando de su hijo.

La proliferación de este nuevo wearable, su novedad, así como las lagunas de información que hoy en día tenemos, hace que nos enfrentemos a nuevos retos. Es un producto que todavía tiene que evolucionar y desarrollarse más, pero no cabe duda de la difusión exponencial que van a tener en corto plazo. De hecho, a pesar de no estar en los países donde se comercializan, cualquiera a golpe de click puede tener unas Ray-Ban Stories en casa, por lo que estaremos a la espera de ver cómo se van desarrollando los acontecimientos, pero, mientras tanto y por si acaso…sonríe, te están grabando.

Carmen G. López Ruiz

 19 de noviembre de 2021


 

Carmen G. López Ruiz

Abogada en Ecix Group
Compliance | Ciberderecho | Privacidad | Ciberseguridad

 

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