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Cuestión de género. A cargo de Brisa Bruno.

AD 120/2020

CUESTIÓN DE GÉNERO


Resumen

El presente artículo pretende exponer y objetar prerrogativas sobre género, el rol de la mujer a lo largo de la historia y hacer una mirada crítica sobre las consecuencias de dichas imposiciones en el ámbito laboral y en la actualidad.
Abstract
This article aims to resolve and question gender prerogatives, including the role of women throughout history, and try to take a look at the consequences of these impositions in the actual workplace.


Palabras Clave:
Sexismo I Estereotipos I Género I Domesticidad I Identidad femenina I Cisgénero I Transgénero I Homosexualidad I Techo de cristal.


INTRODUCCIÓN
Todo comienza desde la concepción, desde el imaginario de nuestra existencia. ¿Será varón o será mujer? ¿Ropita azul o rosa? Inconscientemente vivimos, nos criamos y por sobre todo, nos formamos en una sociedad sexista, que lleva arraigada en sus entrañas los prototipos y estereotipos con los que se debe cumplir
para ser “normal”. Esta construcción cultural no se detiene solamente en posicionar al sexo Masculino en un rango superior al Femenino, si no que, también, encontramos estas consecuencias plasmadas en la exclusión y violencia que sufren las personas homosexuales, transexuales o que simplemente no se adapten a las
reglas de la heteronorma que, ante los ojos de una sociedad patriarcal, es lo natural y establecido como normalidad para todas las personas.

En este punto, encontramos que, según el género de cada persona, podemos establecer rangos jerarquizados o privilegiados en la sociedad. Basta con detenernos y observar a las sociedades en cualquier fragmento histórico para entender el rol que ocupan las personas Cisgénero según su conducta normalizada, es decir, cuando la biología (sexo) coincide con el género (autopercepción). En otras palabras, “Soy mujer y me gustan los hombres” (o viceversa). El cisgénero es el ordenamiento que más privilegios tiene y ha tenido a lo largo de la historia, dado a su carácter de “normal” o “natural”. En contraposición, todo aquello que no se rija por dicha conducta, como la
comunidad transgénero , ocupa el eslabón con más dificultades para acceder a necesidades y derechos básicos como la educación, el trabajo y la salud.


EL ROL DE LA MUJER EN LA HISTORIA


Haciendo una mirada rápida a grandes rasgos, antes del siglo XIX, el rol de la mujer era casi nulo. Era un objeto, un frasco vacío, una posesión, sometida a los abusos y ordenamientos del hombre. Concretamente en Argentina, durante el período desde el descubrimiento hasta la sanción del Código Civil en 1871, la mujer ve regulada su vida por las leyes españolas, tales como el Fuero Juzgo, las Siete Partidas, las Leyes de Toro, la Recopilación de las Leyes de Indias, entre otras. Por lo cual, su participación tanto en la política como en la educación, el deporte e incluso el sufragio, era inconcebible. Sin más, hasta su capacidad propia para la toma de decisiones era nula. Existía (¿existe?) una identidad femenina vinculada trascendentalmente con la idea de la maternidad, lo que generaba como imposición que el único ámbito en el cual podían moverse las mujeres con total libertad era en
las tareas de la casa.

Llegando a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, el mundo entero tuvo cambios vertiginosos gracias a la fuerte expansión capitalista, etapa en la cual las mujeres comenzaron a tener una leve participación en el ámbito laboral, y unas pocas afortunadas, incluso, pudieron acceder a la educación. Sin embargo, en el ámbito laboral, las mujeres sufrían una fuerte discriminación respecto a los trabajos a los cuales podían acceder, a la cantidad de horas que se les permitía trabajar, como así también, a la remuneración que lograban percibir. Muy pocas eran las que estaban posibilitadas a trabajar, y justamente aquellas que lo hacían eran juzgadas y condenadas por su accionar, ya que no era bien visto.


Finalmente, la conjunción y prevalencia de esos pequeños “actos de rebeldía” en ambientes de preeminencia masculina, dieron nacimiento a las primeras organizaciones presididas por mujeres y abocadas a la lucha propia por la igualdad de derechos, lucha que tuvo como conquista primordial la capacidad de hecho femenina, el derecho a la educación y profesionalización, el derecho a la patria potestad de sus hijos, el derecho a la administración de sus bienes, el derecho al sufragio, y mucho más adelante incluso el derecho a ocupar cargos públicos y políticos.


UNA MIRADA SOBRE LA ACTUALIDAD


Reflexiono sobre todo lo expuesto y me pregunto, nos pregunto… ¿hoy en día, hemos erradicado estos estereotipos por completo? Centrándonos en el ámbito laboral, en los estudios de género, se recurre
constantemente a la ideología del techo de cristal para describir las consecuencias de las imposiciones en este campo de actividad.

El techo de cristal puede entenderse como una metáfora de la violencia patriarcal a la que se somete a las mujeres en el mundo del trabajo. Son aquellas barreras invisibles, impuestas y legitimadas en la sociedad que encuentran las mujeres a la hora de buscar desarrollarse en el campo profesional persiguiendo mayores cargos
o responsabilidades. Entre algunas de las consecuencias más visibles de este fenómeno, encontramos que las mujeres suelen recibir un sueldo menor que los hombres por realizar la misma o mayor cantidad de tareas, e incluso también que un gran porcentaje de ellas trabajan de manera precarizada, informal y sin seguridad
social. Además, muy pocas logran obtener cargos ejecutivos, de dirección o gerencia, tanto en el ámbito privado como en el público. ¿Cuántas mujeres creen que son dueñas de multinacionales, empresarias o tienen la facilidad para promover cargos políticos? La triste realidad es que muy pocas.

Partiendo de uno de los últimos informes de ONU Mujeres publicado en febrero del corriente año: “ Visualizar los datos: La representación de las mujeres en la sociedad” podemos llegar a la conclusión de que incluso hoy en día las diferencias de género, a nivel mundial, prevalecen y son realmente preocupantes.

Política. …En octubre de 2019, había sólo 10 mujeres Jefas de Estado y 13 mujeres Jefas de Gobierno en 22 países…”

“…Solo el 24% de quienes integran los parlamentos en todo el mundo son mujeres…”

Trabajo. …de las 500 personas en puestos de jefatura ejecutiva que lideran las empresas con mayores ingresos, menos del 7 % son mujeres…”

Ahora desde una perspectiva más local, podemos hablar de Argentina como un país pionero en políticas de género e inclusión con la sanción de leyes tales como: la Ley de Identidad de Género, Ley de Matrimonio Igualitario, Ley de Cupo Trans, entre otras. Pero resulta trascendental comentar, para el tema en cuestión,
La Sanción de la Ley 24.012 “Ley de Cupo Femenino” que tuvo como enfoque principal el tratamiento de la inserción de mujeres en espacios de tan complejo acceso como lo son los cargos públicos.

La ley de Cupo Femenino fué sancionada en el año 1991 y exigía un piso mínimo de representación de mujeres en las listas partidarias para los cargos Legislativos Nacionales. Dicha ley, establecía que las listas debían estar compuestas con al menos un 30% de participación femenina, lo que permitió dar un salto de un 13% a un 27% en la proporción de mujeres en la Cámara de Diputados en 1995. Sin embargo, paulatinamente, y a través de
sucesivas reglamentaciones, la misma fue perfeccionándose y permitió ascender a un pico en el 2007 del 40% de participación femenina en los órganos del Congreso, cifra que se convirtió en un techo para las mujeres en Argentina.

Desde su entrada en vigencia, La Ley de Cupo, dió como fruto un aumento sostenido de mujeres en el ámbito legislativo, el cual intensificó a su vez la inserción de temáticas en la agenda legislativa que incluían a las minorías poco representadas. Se comenzaron a debatir y desarrollar en mayor medida temas de familia, adolescencia, jubilados, género, despenalización del aborto, entre otros. Se logró incorporar perspectivas sociales distintas, perspectivas que antes eran silenciadas en el debate público.

Años más tarde, en Septiembre del 2017, se sancionó La Ley 27.412 de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política. La misma establece que las listas de candidatos del Congreso de la Nación y el Parlamento del Mercosur deben ser realizadas “ubicando de manera intercalada a mujeres y varones”, exige incluir en las listas un 50% de personas de cada género en forma alternada y secuencial. La ley se apoya en el principio de participación equivalente al género, con fundamento en el marco básico de los derechos humanos, y la misma se puso en marcha por primera vez el año pasado (2019) en las elecciones presidenciales.

Ahora bien, teniendo presente estas leyes de cupo, resulta importante destacar que las mismas no deben ser vistas como una conquista realizada, si no como PARTE de ella. Las leyes de cupo deben ser mecanismos o mejor dicho el medio para poder alcanzar el objetivo final que es la igualdad en género y no la entrada a un cargo dependiendo del mismo. En otras palabras, que exista un 50% de mujeres en el Congreso no asegura que la política sea mejor, pero sí asegura y ayuda a una distribución de cargos más equitativa. Lo que buscan estas leyes es paliar las contingencias que se sufren en el ámbito político actual y derribar las barreras estructurales que les impiden acceder, pero siguiendo esta línea, no hay que perder de vista que son un mero mecanismo de transporte para poder alcanzar la inclusión.

En Argentina gracias a ellas se logró que muchas mujeres ingresaran al Congreso (Poder Legislativo), pero ahondando en los dos poderes restantes (Ejecutivo y Judicial) las cifras alarman y junto a ellas podemos notar que no hay norma alguna que regule de manera directa este imperativo:

Poder Judicial

En el poder judicial los mecanismos de discriminación vertical se intensifican para los cargos de mayor envergadura. Encontramos una preeminencia femenina en cargos administrativos y primeras instancias judiciales, pero a medida que asciende
(de manera vertical) el nivel jerárquico, nos encontramos con que las mujeres son minoría.

En el Sistema Judicial Nacional, las mujeres son el 58% del personal Administrativo, mientras que representan solo un 24% de los Camaristas, el cargo más alto de la Justicia Nacional Argentina.

Por otro lado, no es un dato menor que La Corte Suprema Nacional de Justicia Argentina solo haya tenido 2 (dos) ministras mujeres sobre los 98 (noventa y ocho) ministros que hubo a lo largo de la historia. En otras palabras, representan tan solo el 2% de la totalidad de los miembros de la Corte.


Poder Ejecutivo
Presidencia . Desde la vuelta a la democracia solo 12 de los 97 candidatos a presidente fueron mujeres. La única electa fue Cristina Kirchner, quien obtuvo dos mandatos consecutivos.

Gobernaciones . Desde la vuelta a la democracia de 233 elecciones a gobernador, sólo 10 fueron ganadas por mujeres. Y en la actualidad sólo 2 mujeres en todo país son gobernadoras.

Podríamos seguir enumerando informes, estadísticas, y asustarnos un poco más al comparar porcentajes y cifras pero tampoco es lo que se busca transmitir en el presente artículo. Lo primordial aquí, es entender que estas desigualdades aún hoy en día existen, y no son más que construcciones culturales e imposiciones que están arraigadas en la sociedad desde hace cientos de años, recaen en una vinculación de la mujer con un rol específico de domesticidad, el tan famoso «sexo débil».

Esta conjunción de estereotipos engarzados e impuestos, están directamente relacionados, en la actualidad, con la idea subyacente de que las mujeres no tienen capacidad de liderazgo, por lo que se comprometen menos en el trabajo debido a las cargas familiares, posibilidades de embarazado, demanda de los hijos, entre otros asuntos del hogar. Estas imposiciones construyen una falsa imagen de la mujer, posicionándola en un lugar de “cuidadora del hogar”, alguien con más sensibilidad y cualidades “blandas”, las cuales se ven contrapuestas a la hora de pensar en alguien seguro, independiente, competitivo y ambicioso, principales skills para ocupar un puesto directivo que implique tomar decisiones importantes.

CONCLUSIONES FINALES

Para cerrar, resulta importante remarcar que si bien las conquistas fueron muchas, debemos hacer una mirada introspectiva y ser conscientes de que las desigualdades no han sido erradicadas y aún nos queda mucho por hacer, sin limitarnos a la discriminación que sufren las mujeres únicamente, sino también, abriendo un poco la mirada hacia aquellos oprimidos a lo largo de nuestra historia en general. Transitamos el siglo XXI y suena incoherente que las desigualdades en las leyes que regulan la vida de las personas sean tan drásticas y divergentes dependiendo de su orientación sexual.

Hoy , hace tan solo 30 años que la homosexualidad fue suprimida de la lista de enfermedades mentales de la OMS. Hoy, en 68 países alrededor del mundo aún es ilegal la homosexualidad, e incluso en 20 dicha conducta es castigada con pena de muerte. Hoy, solo en 29 países del mundo está permitido el matrimonio con una persona del mismo sexo. Hoy, la expectativa de vida de una persona transgénero no supera los 35 años de edad. Hoy, en algunos países del mundo las mujeres cobran hasta un 75% menos al mes que los hombres, e incluso en otros se permiten los llamados “crímenes de honor”, por el cual un padre o un hermano puede matar a su hija o hermana si sospecha o descubre que ésta ha cometido adulterio.

Es nuestra tarea ser compañeros, involucrarnos y comenzar a cuestionar todas estas conductas e imposiciones con las que hemos crecido. Seamos agentes del cambio y derrotemos las barreras que colocan a las personas en una posición materializada de un rol específico en una sociedad… Los años de aceptación culminaron, seamos recordados como la generación que cuestiona lo incuestionable.


Brisa Bruno

10 de julio de 2020


Brisa Mailen Bruno, 21 años
Estudiante de Derecho en la Universidad de Buenos
Aires, Argentina (UBA).
Assistant Director en Waves in Movement,
Contacto: brisambruno@gmail.com

Linkedinhttps://www.linkedin.com/in/brisabruno/



Fuentes:
● ONU MUJERES. (25 febrero 2020) Visualizar los datos: La representación de las mujeres en la sociedad . URL:
https://www.unwomen.org/es/digital-library/multimedia/2020/2/infographic-visualizingthe-data-womens-representation

● SIEBEN, Graciela Nancy. (2012) El proceso legislativo de la Ley 11.357 de derechos civiles de la mujer. Los debates en el Congreso Nacional (1924-1926). Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, Argentina. URL:
https://ridaa.unq.edu.ar/bitstream/handle/20.500.11807/112/SIEBENTESIS.pdf;sequence=1

● Kenny, Hanna. (28/11/2019) Democracia Paritaria: Mapa de Género en la Política Argentina 2020. URL:
https://oear.cippec.org/novedades/democracia-paritaria-mapa-de-genero-en-la-politica-argentina-2020/

● Gonzalez, Cristina. (24/10/2017) ENFEMENINO. https://www.enfemenino.com/feminismo-derechos-igualdad/los-10-peores-paises-para-ser-mujer-s1177483.html

● Con el motivo del Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, la CIDH y experto de la ONU urgen a los Estados a garantizar el ejercicio pleno de los derechos humanos de las personas transgénero. (29/03/2018)
http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2018/069.asp


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