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La gestión del covid19 por parte del Estado

La gestión del estado ante el Covid-19. A cargo de Alejandro Gallotti.

AD 55/2020

La gestión del estado ante el Covid-19. A cargo de Alejandro Gallotti: Un análisis del primer trimestre de 2020

Alejandro Gallotti[1]

“La libertad es el derecho a decirle a la gente lo que no quieren escuchar”[2]

Resumen

El presente trabajo tiene por objeto examinar desde una óptica jurídica y de la manera más objetiva posible la gestión por parte de España y Europa de la pandemia que ha golpeado prácticamente al mundo entero en el primer trimestre de 2020, el coronavirus identificado como Covid-19. Para ello se examinan notas de prensa, reportes médicos de diversos países del mundo, en especial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como el marco jurídico aplicable en materia de salud con el fin de aproximarnos -en una fase aun temprana del desarrollo de la pandemia- a un examen respecto a la pertinencia y temporalidad de las acciones adoptadas por el Estado español considerando las advertencias que provenían de la OMS, de los hechos notorios comunicacionales, así como de la opinión de especialistas.

Se tendrá en consideración algunas medidas adoptadas por otros países con un enfoque en el régimen de responsabilidad del Estado, considerando lógicamente las causales eximentes de responsabilidad, en concreto la fuerza mayor, que ha sido hasta el momento el argumento empleado tanto por el sector privado como por el sector público tanto en Asia como en Europa para adoptar los estados de alarma e imponer medidas administrativas y económicas que han tenido efectos sin precedentes en el mundo globalizado.

Palabras clave:

Covid19, prevención sanitaria, derecho a la salud, gestión, responsabilidad del estado.

I. CORONAVIRUS Y LAS PRIMERAS NOTICIAS DEL COVID19

Ciertamente para el momento en que se redacta este artículo (tercera y cuarta semana de marzo 2020), la información sobre el Covid19 es abundante y hasta cierto punto específica, pero cuando la aparición del virus comenzó a denunciarse en la provincia de Hubei en China (finales de 2019), poco se comentaba en el ámbito internacional y los datos que se encontraban, incluso a finales de febrero de 2020, eran confusos dadas las contradicciones entre los que advertían que estábamos ante una posible pandemia mundial (como lo sostenía ya el director de la OMS desde la segunda semana de febrero) y los especialistas y autoridades públicas que afirmaban que el coronavirus era una simple gripe, que todos la habíamos tenido alguna vez y que no requería medidas especiales.

Dado que se trata de un nuevo virus o nueva rama de coronavirus, es significativo examinar las primeras advertencias de especialistas, así como las primeras publicaciones en revistas médicas con relación al Covid 19, lo que haremos a continuación:

  1. Sobre el coronavirus

Cuando investigamos el origen del coronavirus (HCoV) tenemos que éste “fue asociado originalmente con el espectro de enfermedades respiratorias, intestinales, biliares y neurológicas en animales”, tal y como explica el biólogo molecular y virólogo Burtram C. Fielding[3] en su reportaje del 27 de enero de 2020 para Medical Express[4]. Nos indica el referido experto que en la década de 1960 gracias a los avances de técnicas de laboratorio los primeros dos tipos de HCoV (el HCoV-229E y el HCoV-OC43) fueron aislados de pacientes y asociados a infecciones del tracto respiratorio superior “causando síntomas leves similares al resfriado”, motivo por el cual, los casos de HCoV en la población humana no fueron particularmente monitoreados ni se desarrollaron vacunas. Sin embargo, desde el brote de síndromes respiratorios severos en China en 2003, cinco coronavirus adicionales fueron identificados en humanos: SARS-CoV (2003), HCoV-NL63 (2004), HCoV-HKU1 (2004), MERS-CoV (2012), y ahora 2019-nCoV[5] (Covid19).

Vale destacar que el brote de coronavirus de 2019/2020 no fue algo inesperado, de hecho, el 10 de diciembre de 2015 un panel de científicos y expertos en salud pública acordaron ante la OMS celebrada en Ginebra “priorizar el top 5 top 10 de patógenos emergentes propensos a ocasionar brotes en el futuro cercano y para los cuales hay poco o ninguna medida médica”, siendo la lista inicial para el desarrollo del Blueprint for R&D[6]: la fiebre hemorrágica del Congo, virus del Ébola, la fiebre de Lassa, enfermedades de coronavirus MERS y SARS, fiebre del Valle Rift y Nipah[7].

Vemos que al menos desde 2015 se advertía sobre el coronavirus como una de las enfermedades o patógenos emergentes que podían generar riesgos y daños en el futuro, sin embargo, la aparición a finales de 2019 de lo que hoy denominamos Covid19 no causó particular alarma en sus inicios, al menos no en el mundo occidental.

2.- La aparición del Covid19 

En la investigación realizada para este trabajo he logrado conseguir el aparte oficial médico del gobierno local de Wuhan del 31 de diciembre de 2019[8]. En dicha declaración, la sanidad municipal y la Comisión de Salud de Wuhan expusieron sobre la “actual epidemia de neumonía en la ciudad” y que parafraseo de seguidas:

  1. Indicaron que recientemente algunas instituciones médicas encontraron muchos casos de neumonía relacionados con “South China Seafood City”, donde 27 casos fueron encontrados, de los cuales 7 en graves condiciones, el resto en estado estable y controlable. Manifestaron que los síntomas eran mayormente fiebre, algunos pacientes mostraron dificultad para respirar, siendo que las radiografías toráxicas mostraron filtraciones bilaterales de los pulmones. Añadieron que para el momento todos los casos han sido aislados para tratamiento, se continuaban las investigaciones y observaciones médicas de personas que tuvieron contacto con los enfermos y las medidas sanitarias y de higiene continuaban en el “South China Seafood City”.
  2. Igualmente señalaron que Wuhan ha organizado consultas con un equipo médico, epidemiológico y virológico de las instituciones Tongji Hospital, Provincial CDC, Wuhan Institute of Virology, Chinese Academy of Sciences, Wuhan Infectious Diseases Hospital, y Wuhan CDC, para el análisis y la investigación epidemiológica y tests preliminares de laboratorio. Asimismo, declararon que hasta el momento no se habían encontrado transmisión entre humanos y ningún miembro del equipo médico se había infectado, siendo que la detección del patógeno y la investigación de la causa seguía en investigación.[9]

Vemos que para el momento de ese informe (31 de diciembre de 2019) los expertos médicos de Wuhan no habían afirmado que se trataba de un nuevo “coronavirus”, al menos no en ese informe oficial. De hecho, hacen seguidamente referencia a la neumonía viral por tratarse de un brote usual durante el invierno y entre las causas comunes de la neumonía mencionan la influenza, los virus de la parainfluenza, los citomegalovirus, adenovirus, rinovirus y el coronavirus. Finalizaron sosteniendo que la confirmación dependerá de las pruebas (tests) de patógenos, incluyendo el aislamiento del virus, pruebas de antígenos virales y de ácido nucleico, que la enfermedad era prevenible y controlable y ya desde ese entonces sugerían evitar espacios públicos o lugares cerrados sin circulación de aire, agregando que las personas podían llevar máscaras cuando salieran a la calle. Detallaron los síntomas y recomendaron que en caso de presentarlos se acudiera a una institución médica[10].

Ese informe médico de las instituciones sanitarias de Wuhan fue igualmente considerado en la columna del 6 de enero de 2020 del New York Times redactada por Sui-Lee Wee y Vivian Wang que titularon “China lidia con una misteriosa enfermedad similar a la neumonía”, donde manifestaron que “la enfermedad aparece justo algunas semanas después del Festival de Primavera (…) Las autoridades instaron al público a estar alerta por síntomas similares a la neumonía, como fiebre, dolores corporales y dificultades respiratorias”, señalaron además que trabajadores con trajes especiales para materiales peligrosos desinfectaron y cerraron el mercado de mariscos de Huanan en Wuhan “que también vendía aves de corral, faisanes y carnes de animales salvajes, después de que el departamento de salud de la ciudad dijera que rastreaba muchos de los casos”.

Sostienen Wee/Wang que “los virus que causaron el SARS y la cepa H7N9 de gripe aviar en humanos se detectaron por primera vez en mercados que vendían animales y los expertos han dicho que el contacto con animales infectados era la fuente más probable de transmisión…”. Agregaron que “las autoridades sanitarias de la región respondieron rápido”, indicando que en Hong Kong ya 21 personas que habían visitado Wuhan habían sido hospitalizadas, por lo que las autoridades acordaron instalar sistemas de imágenes térmicas en el aeropuerto internacional para monitorear pasajeros que venían de Wuhan, así como también el equipo de la estación de trenes estaba controlando la temperatura corporal de pasajeros[11].

El 7 de enero de 2020 las autoridades chinas determinaron y anunciaron que se trataba de un nuevo coronavirus y propusieron como nombre 2019-nCovid[12].

Así, uno de los primeros estudios médicos publicados en occidente respecto al Covid19 propiamente dicho lo encontramos en el Journal of Medical Virology, del 16 de enero de 2020, por los especialistas Hongzhou Lu, Charles W. Stratton, Yi‐Wei Tang, titulado “Brote de neumonía de etiología desconocida en Wuhan, China: El misterio y el milagro”[13]. En ese trabajo se recuenta que en diciembre de 2019 un total de 41 casos de neumonía de etiología desconocida fueron confirmados en la ciudad de Wuhan (con una población de 11 millones de habitantes), Provincia de Hubei en China. Los autores indican que la mayoría de los pacientes visitaron un mercado de animales salvajes y mariscos el mes anterior, siendo que en una rueda de prensa sostenida el mismo 16 de enero de 2020 por el Doctor Jianguo Xu (miembro de la Academia de Ingeniería de China) anunció “que un nuevo tipo de coronavirus, tentativamente nombrado por la OMS como 2019-new coronavirus (2019-nCoV), habría ocasionado el brote” (subrayado añadido).

Así, Lu/Stratton/Tang explican que el Covid19 “tiene una secuencia de ácido nucleico específica de coronavirus diferente de las especies conocidas de coronavirus humano, que son similares a algunos de los coronavirus beta identificados en murciélagos”, agregan que el ácido nucleico del virus fue detectado en fluidos pulmonares, sangre y muestras de hisopos de garganta en 15 pacientes, siendo que el virus aislado “mostró bajo microscopia electrónica la apariencia típica del coronavirus”[14]. Agregan que el mercado de animales y pescado que visitaron los pacientes también vende animales vivos como aves de corral, murciélagos, marmotas y serpientes “todos los pacientes recibieron tratamiento de soporte en cuarentena”, siete de los pacientes estuvieron en graves condiciones y uno falleció. De los 42 pacientes todos venían de China excepto uno de Tailandia. Asimismo, 8 pacientes se recuperaron y fueron retirados del hospital[15]. Vale mencionar que en ese estudio se menciona que Hong Kong ya estaba tomando medidas para desinfectar trenes y aeropuertos y chequear pacientes debido al brote.

Otro interesante trabajo occidental que examina los inicios del brote del Covid19 fue publicado por la American Medical Association a través de la revista conocida como JAMA del 7 de febrero de 2020 titulado “Características clínicas de 138 pacientes hospitalizados con el nuevo Coronavirus2019-Infectados por neumonía en Wuhan, China”[16] redactado por Dawei Wang, Bo Hu, Chang Hu y otros. En ese estudio se expone que la “nueva neumonía infecciosa por coronavirus” o NCIP por sus siglas en inglés, se ha esparcido rápidamente desde Wuhan a otros lugares, indicando que para el 31 de enero de 2020 un total de 9.692 casos de NCIP han sido confirmados, mientras que desde la óptica internacional ya para esa fecha “han sido reportados casos en 24 países en 5 continentes”. Agregan que el 3 de enero de 2020 el 2019-nCoV fue identificado de muestras de líquido de lavado bronco alveolar de un paciente en Wuhan y se confirmó como la causa del NCIP, es decir, el nuevo Covid19 era la causa de esa neumonía infecciosa[17]

Agrega el estudio de Wang/Hu/Hu publicado en JAMA que “la secuencia del genoma completo y el análisis filogénico indicaron que 2019-nCoV es un clado[18] distinto de los betacoronavirus asociados con el síndrome respiratorio agudo severo humano (SARS) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS)”. Asimismo, sostienen que el Covid19 tiene similitud con los coronavirus de los murciélagos “y ha sido estimado que los murciélagos son la fuente primaria” y si bien mencionan que aun el origen del Covid19 está siendo investigado “la actual evidencia sugiere que fue transmitido a los humanos desde animales salvajes ilegalmente vendidos en el mercado de mayoristas de mariscos de Huanan”[19]

Lo expuesto representa no solo los análisis preliminares sobre el Covid19, sino que además es evidencia de que al menos ya para la segunda y tercera semana de enero de 2020 había advertencias importantes sobre la gravedad de este nuevo coronavirus, incluso en occidente. Sin embargo, fueron pocos los que adoptaron medidas significativas inmediato o bien que se prepararon para la eventual llegada del virus.

3.- Las primeras medidas internacionales y europeas

Las primeras semanas de enero de 2020, el tema Covid19 es simplemente observado desde occidente como una gripe que está ocurriendo en China, de hecho se mantiene el tráfico de personas, bienes y servicios entre la UE y China y sencillamente se asume una posición de recopilación de información e igualmente de suministro de información a viajeros. Las circunstancias comienzan a cambiar cuando se declara la emergencia de salud pública internacional por parte de la OMS, sin que ello representara en la práctica de aquel momento medidas severas administrativas -al menos no se apreciaron de manera evidente- al interno de países como Italia y España.

3.1.- Emergencia de salud pública internacional

El 30 de enero de 2020 la OMS declaró emergencia de salud pública internacional (aún no se trataba de pandemia), con un total, para esa fecha, de 7834 casos confirmados, 99% de ellos en China y un total de 170 fallecidos. En virtud de lo que era ya una emergencia sanitaria internacional, la OMS emitió una serie de recomendaciones para evitar la proliferación del virus, sin embargo, llama la atención que la primera recomendación era “no hay razón para medidas que innecesariamente interfieran con viajes internacionales y comercio. La OMS no recomienda limitar comercio y tránsito”[20].  Del mismo modo, se sostuvo que “la detección temprana, aislamiento y tratamiento de los casos, seguimiento del contacto y las medidas de distanciamiento social -en línea con el nivel de riesgo- podían funcionar para interrumpir la propagación del virus”[21].

En virtud de ello, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad de España concedió una rueda de prensa el 31 de enero de 2020 donde sostuvo que se estaban implementando todas las recomendaciones de la OMS y que algo que se estaba considerando era la posibilidad incrementar “la comunicación a pasajeros (…) sanidad exteriores está barajándolo…” y seguidamente agregó  -en respuesta a una de las preguntas de los periodistas- que España no iba a restringir viajes o comercio con China ya que no estaba indicado en las recomendaciones de la OMS “es una posición en la que España está de acuerdo”.

Por el contrario, algunos países europeos sí estaban adoptando medidas más intensivas contra la eventual llegada el Covid19, por ejemplo, desde el 6 de enero de 2020, Alemania creó un comité permanente de vigilancia, implementando como estrategia “los exámenes de diagnóstico”, con la capacidad instalada de 160.000 exámenes de diagnóstico por semana, es decir, Alemania tenía la capacidad de realizar en una semana la misma cantidad de exámenes que Italia realizó en su primer mes de estado de alarma por la epidemia o cinco veces más que los que España ha realizado hasta el 20 de marzo[22]

Del mismo modo, el 31 de enero de 2020, la red internacional de noticias CNN ya indicaba que los investigadores sostenían que “podían haber más de 75.000 casos de coronavirus en China” ya que no a todos se les diagnosticaba (se trataría de una cifra casi 10 veces superior frente a la de casos confirmados por la OMS para la fecha), tal y como lo indicaba la publicación de Gabriel Leung (director del departamento de medicina pública en la Universidad de Hong Kong) en la revista médica The Lancet donde advirtió que “dada la falta de una robusta y detallada cronología de registros de sospechosos, probables y casos confirmados y contactos cerrados, el verdadero tamaño de la epidemia y su potencial pandémico permanece incierto”[23] (subrayado añadido). 

3.2.- El Covid19 invade Europa

En una línea de opinión divergente entre especialistas médicos y peritos inició el mes de febrero y con ello comenzaron a multiplicarse los casos de Covid19. Así, para el 4 de febrero de 2020 ya habían 9.856 casos en todo el mundo (9.709 solo en China) con 213 fallecidos (todos en China)[24], es decir, en 4 días habían dos mil casos nuevos confirmados, pero lo significativo es que ya habían 6 casos -confirmados- en Francia, 5 en Alemania y 2 en Italia, de momento ninguno en España.

De hecho, el 3 de febrero, la OMS publicó nuevas recomendaciones bajo el nombre de “2019 Novel Coronavirus (2019‑nCoV): STRATEGIC PREPAREDNESS AND RESPONSE PLAN” y modificó su posición en materia de viajes y comercio, donde si bien no sugirió de forma unívoca que se debía limitar el tránsito, sostuvo lo siguiente:

“La evidencia ha demostrado que restringir el movimiento de personas y bienes durante las emergencias de salud pública puede ser ineficaz y puede interrumpir la ayuda vital y el soporte técnico, interrumpir las empresas y tener un impacto negativo en las economías de los países afectados y sus socios comerciales. Sin embargo, en ciertas circunstancias específicas, como la incertidumbre sobre la gravedad de una enfermedad y su transmisibilidad, las medidas que restringen el movimiento de personas pueden resultar temporalmente útiles al comienzo de un brote para dar tiempo a implementar actividades de preparación y limitar la internacionalización de la propagación de casos potencialmente infecciosos. En tales situaciones, los países deben realizar análisis de riesgo y costo-beneficio antes de implementar tales restricciones, para evaluar si los beneficios superan los inconvenientes.”[25] (subrayado añadido).

En síntesis, sostenía la OMS en las recomendaciones publicadas el 3 de febrero que la restricción del tránsito de personas y bienes solía ser ineficaz, pero en algunos casos, como en aquellos donde existía incertidumbre, podía ser idóneo para preparar al país contra una potencial epidemia. Básicamente cada país debía examinar su situación y adoptar las medidas que estimara correctas para su protección.

Muchos pudieran decir que febrero fue un mes clave para el destino del Covid19 en Europa, sin embargo, vista la información disponible y la evidencia documental, el mes clave quizás fue enero. De hecho, para el 25 de febrero, Italia tendría más de 400 casos confirmados y 12 fallecidos. Por su parte, España contaba para el 27 de febrero con 17 casos detectados, que según el Departamento de Seguridad Nacional se distribuían de la siguiente manera[26]: Tenerife 5 casos, Cataluña 3 casos, C. Valenciana 2 casos, Madrid 4 casos y Sevilla 1 caso.

Exactamente 4 semanas más tarde, el 25 de marzo de 2020, España sería el cuarto país al mundo (segundo de la UE) con más casos confirmados de Covid19, 47.610 casos confirmados y 3.434 muertes. 

Durante el mes de febrero, los reportes de la OMS eran diarios y la palabra pandemia comenzó a utilizarse no como afirmación, pero sí como advertencia. Además del número de contagios y países afectados, se informaba de las tasas de letalidad, que para ese entonces eran de 0.7% fuera de la ciudad de Wuhan y cerca del 4% de letalidad dentro de ésta[27], sin embargo, lo que algunos no advirtieron en ese momento fue que el eventual colapso de los sistemas sanitarios traería un incremento en la letalidad del virus.

Por su parte, el Centro de Prevención y Control de Enfermedades Europeo indicaba la tercera semana de febrero que “El riesgo asociado para la población de la UE/EEE y el Reino Unido se considera actualmente de bajo a moderado”, agregando, entre otros detalles, que “El riesgo de la aparición de grupos similares, similares a los de Italia, se considera actualmente de moderado a alto”[28]

Mientras se iban emitiendo esas recomendaciones, tuvo lugar el 19 de febrero en la ciudad de Milano (epicentro del Covid19 en Italia), el partido de la Champions League entre el Atalanta de Bergamo y el Valencia de España, un evento con miles de personas que supuso desplazamiento entre ciudades que ya se encontraban en situación de alarma (Milano y Bergamo) y entre países ya que había movimiento no solo de fanáticos, sino también de jugadores, cuerpo técnico, periodistas, que posiblemente no se circunscribían solo a España e Italia sino a otros países también, dada la magnitud de ese tipo de eventos. Aunque el partido de vuelta dos semanas más tarde se jugó en Valencia a puerta cerrada, de cualquier manera, hubo un movimiento significativo de personas entre el epicentro del Covid19 y España.

Al día siguiente, el 20 de febrero, el Consejo de la UE publicó sus conclusiones sobre el Covid19 donde mencionó que reconocía que los brotes de nuevas enfermedades transmisibles “como la COVID-19, constituyen amenazas para la salud pública que pueden llegar a tener alcance mundial, en particular debido a los volúmenes elevados y a la frecuencia de los viajes internacionales en un mundo globalizado”, añadiendo en el punto 15 que se instaba a los estados miembros a una actuación conjunta para tomar las medidas necesarias para la protección  de la salud pública “teniendo en cuenta que ha de prestarse especial atención a todas las formas de viaje internacional”, además añaden en lo que concierne al tránsito de personas que se debía ofrecer información a los viajeros sobre el Covid19 “se comunique información, en toda la UE, a los viajeros internacionales procedentes o en tránsito desde las zonas afectadas, y que resulte posible hacer un seguimiento de dichas personas”[29].

De manera que el Consejo de la UE para el 20 de febrero estimaba que lo que en materia de tránsito de personas desde y hacia la UE requería esencialmente de suministro de información a los transeúntes y “de ser posible” dar seguimiento a las personas que estuvieron en zonas afectadas.

El virus continuó expandiéndose a un ritmo acelerado, de allí que la OMS sostuviera el 24 de febrero que “debemos prepararnos para una posible pandemia”[30], sin embargo, tres días más tarde el Departamento de Seguridad Nacional de España estimó que “el riesgo global para la salud pública en España en nuestro país se considera moderado”[31].

El mes de febrero se desarrolla así, meras recomendaciones, información a transeúntes, partidos de fútbol y un evidente aumento de los casos de Covid19 en la UE, lo que admite muchas interrogantes respecto a la actuación de los organismos locales, nacionales y supranacionales. Aspecto que examinaremos en el siguiente capítulo. 

II. EL COVID19 Y LA GESTIÓN DEL ESTADO

Está claro que la actitud y posición de las autoridades europeas y de especialistas médicos durante el mes de marzo comenzó a cambiar en comparación al mes de febrero, no solo porque el pasado 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró pandemia, sino también porque el epicentro del virus dejó de ser China para ser Europa.

Si bien el 27 de febrero la Seguridad Nacional hablaba de un nivel de riesgo “moderado” para España con 17 casos confirmados, 15 días más tarde, es decir, el 14 de marzo, ya se habían confirmado 5.232 casos, mientras que Italia ya tenía 17.660. El número de fallecidos comienza a estabilizarse en China con un poco más de 3 mil personas, mientras que en Italia se observa un número que comparativamente luce mucho peor con 1.266 decesos, continúan Irán con 514 y España con 133, total de fallecidos a esa fecha a nivel mundial 5.429[32].

Vale examinar la rueda de prensa que el 12 de marzo el Director General de la OMS en ocasión a la declaratoria de Pandemia sostuvo en vista de su preocupación por la actitud de algunos países frente al Covid19: 

“‎Hemos realizado esta evaluación principalmente por dos razones: en ‎primer lugar, por la velocidad y la escala de la transmisión.‎ Se han notificado ya casi 125 000 casos a la OMS, en 118 países y ‎territorios. A lo largo de las dos últimas semanas, el número de casos ‎notificados fuera de China se ha multiplicado casi por 13 y el número de ‎países afectados casi se ha triplicado.‎

La segunda razón es que, a pesar de nuestras frecuentes advertencias, ‎estamos profundamente preocupados por el hecho de que algunos países ‎no están abordando esta amenaza con el nivel de compromiso político ‎necesario para controlarla.”[33]‎ (subrayado añadido).

El director claramente subraya como aspecto a considerar “la velocidad y escala de la transmisión” y la preocupación por la inacción de algunos países. Podemos agregar que no es solo un tema de índice de letalidad del virus sino de transmisión, si tienes un número extremadamente elevado de contagios de forma simultánea ello puede generar un colapso del sistema de salud, agreguen el promedio de población de riesgo que tiene Europa (1 de cada 5 supera los 65 años) y el costo adicional de los exámenes para detectar el Covid-19, resultado: colapso sanitario y económico.

Además, el director de la OMS agregó que “La idea de ‎que los países deben pasar de la contención a la mitigación es errónea y ‎peligrosa (…) Los países que decidan ‎renunciar a medidas fundamentales de salud pública pueden acabar ‎enfrentándose a un problema mayor y a una carga más pesada para el ‎sistema de salud…”.

Ante todo lo expuesto surge para muchos la pregunta: ¿Qué se supone que debía hacer España ante la situación del Covid19? esa pregunta es significativa no solo para delimitar las obligaciones de la administración pública española y correlativos derechos de los ciudadanos, sino también para establecer, de ser el caso, las responsabilidades administrativas, civiles e incluso criminales, tanto por la actuación como por la omisión de los funcionarios competentes -en particular los peritos sanitarios-.

  1. La dimensión del derecho a la salud

Cabe recordar que la gestión del sistema de salud por parte del Estado no se limita a la reacción y atención de los enfermos, sino también conlleva la prevención y creación de las condiciones adecuadas para la vida, esto tiene componentes sanitarios, sociales, laborales, entre otros. El Artículo 35 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE dispone que las personas tienen derecho a la “prevención sanitaria” añadiendo que la Unión garantizará un alto nivel de protección de la salud humana.

Por su parte, la Constitución española indica en el artículo 43 que “Se reconoce el derecho a la protección de la salud” y que “compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios…” (subrayado añadido). El reconocimiento de ese derecho representa, en una relación jurídica bilateral entre el Estado y los ciudadanos una correlativa obligación de protección a la salud sobre los organismos públicos competentes, lo cual, queda confirmado cuando se indica que los poderes públicos organizarán y tutelarán ese derecho a través de “medidas preventivas” y otras prestaciones.   

Para la OMS, el derecho a la salud implica “que los gobiernos deben crear las condiciones que permitan a todas las personas vivir lo más saludablemente posible. Esas condiciones incluyen la disponibilidad garantizada de servicios de salud, condiciones de trabajo saludables y seguras, vivienda adecuada y alimentos nutritivos”[34]. De manera más precisa tenemos el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) de las Naciones Unidas (ONU), ratificado por España en 1976, que indica los mínimos elementos que requiere un régimen de salud efectivo. Así el artículo 12 prevé entre otros aspectos “La prevención y el tratamiento de las enfermedades epidémicas, endémicas, profesionales y de otra índole, y la lucha contra ellas”, disposiciones que han sido detalladas con mayor profundidad en la denominada Observación General 14[35].

Vemos que el derecho a la salud y su obligación de garantía y prestación por parte del Estado se trata de un asunto reconocido por el derecho comunitario, el derecho constitucional español y por el derecho internacional, además reconocido como derecho humano.  

2.- Primeros casos polémicos sobre el Covid19 en España

Cierto que pudiéramos tener en este momento una postura más clara de lo que implican los riesgos del Covid19 frente al criterio que se manejaba durante enero y febrero. Pero no hay duda y así lo hemos documentado, que desde el 7 de enero se alertó del nuevo coronavirus y que ya desde el 31 de diciembre de 2019 se manifestaba desde China de la existencia de un nuevo virus que ocasionaba neumonía. Las interrogantes que surgen giran en torno a si las autoridades competentes españolas tomaron las decisiones correctas y más concretamente si actuaron con la celeridad debida, todo esto desde una óptica de “prevención sanitaria” que es lo que los ciudadanos debían esperar de su gobierno en los inicios del Covid19.  

Por ejemplo, podemos destacar como hecho comunicacional que a finales de enero de 2020 los empleados del Aeropuerto de Barajas (Madrid) denunciaron en el noticiero de Antena 3, que las autoridades aeroportuarias no le permitían -a los empleados- usar mascarillas porque no querían ocasionar alarma. No fue sino hasta el 29 de enero que Iberia suspendió sus vuelos a China, a pesar de que ese país ya llevaba 3 semanas con la expansión de un brote epidemiológico. Aunque si observamos cómo se desenvolvió Iberia, tenemos que actuó con mucha más prudencia y celeridad que la mayoría de las autoridades europeas que hasta finales de febrero solo se limitaban a suministrar información a los viajeros. Considerando que la OMS ya indicaba que el lapso de incubación del virus era de dos semanas, el tráfico de pasajeros portadores del virus difícilmente se detectaría hasta que los síntomas no resultaran evidentes y el sistema de salud español estuviera reaccionando.  

Uno de los casos que más dio de que hablar en febrero respecto al Covid19 fue el de la suspensión por parte de la GSMA del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona -que debía tener lugar del 24 al 27 de febrero-. La causa fue esencialmente el virus que ocasionó que más de treinta empresas cancelaran su participación, pero además señaló la GSMA como argumento “su preocupación por el coronavirus COVID-19 y para proteger la salud de sus empleados”[36] o al menos eso fue lo que indicaron los medios de comunicación. Pero la polémica se incrementa cuando vemos que el gobierno local de Barcelona hizo énfasis “en que no había razones sanitarias para suspender el Mobile y que no era necesario tomar más medidas de protección que las adoptadas hasta ahora”, esta declaración de la administración catalana fue ratificada por el gobierno nacional de España a través de su vicepresidente Carmen Calvo quien sostuvo que la cancelación del evento no ha sido por razones sanitarias ya que España no vive una situación de alarma frente al coronavirus”[37].

De modo que el gobierno nacional y local español dejó a la GSMA como responsable por una medida preventiva que representa pérdidas de casi 500 millones de €. Cierto que para el momento de la suspensión -segunda semana de febrero- del MWC no había casos confirmados en Barcelona, pero ¿qué había que esperar para tomar medidas preventivas sanitarias?, da la impresión de que tanto Italia como España adoptaron medidas severas contra el Covid19 cuando ya habían miles de casos confirmados y decenas de fallecidos.

El caso de la marcha por el día internacional de la mujer generó igualmente mucha polémica y debate, ya que, para el 8 de marzo, fecha en que se realizó la misma, se advertía que un evento de ese tipo era contraproducente para la prevención contra el Covid19. De hecho, el ministro de sanidad compareció el pasado 26 de marzo de 2020 ante la Comisión de Sanidad del Congreso donde sostuvo que no podía cancelar ese evento ya que ello -según el ministro- era competencia de las comunidades autonómicas[38].

Sin embargo, la normativa reguladora del derecho de reunión, la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio[39] en concordancia con la Ley Orgánica 9/1999, de 21 de abril[40], indican en sus artículos octavo y décimo que “la celebración de reuniones en lugares de tránsito público y de manifestaciones deberán ser comunicadas por escrito a la autoridad gubernativa correspondiente”, es decir, el delegado del poder ejecutivo, siendo que “si la autoridad gubernativa considerase que existen razones fundadas de que puedan producirse alteraciones del orden público, con peligro para personas o bienes, podrá prohibir la reunión o manifestación o, en su caso, proponer la modificación de la fecha, lugar, duración o itinerario…”[41].

Al margen de la autoridad competente y de unas circunstancias que permitían estimar que lo más prudente en materia sanitaria era modificar la fecha de esa manifestación, es igualmente fácil destacar mediante hechos comunicacionales que la marcha del 8M fue constantemente apoyada por parte del gobierno nacional, tal y como se evidencia de las declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad quien manifestó incluso el “acompañamiento del ejecutivo” al referido acto[42].

Finalmente llega la segunda semana de marzo y con ello las primeras medidas severas de contención -a este punto reactivas-, como fue la suspensión de clases, actividades académicas y deportivas públicas y privadas a partir del 11 de marzo. Ya para el 10 de marzo los casos confirmados de Covid19 eran de 430, es decir, 17 veces más que los confirmados al cierre de febrero[43].

3.- El estado de alarma

El 14 de marzo de 2020 fue publicado el Real Decreto 463/2020 “por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19”, ello con base en la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio y el artículo 116.2 de la Constitución[44]. Así, el estado de alarma particularmente toma como sustento jurídico el artículo 4, literales b) y d) de la Ley Orgánica 4/1981, que son del tenor siguiente:

“El Gobierno, en uso de las facultades que le otorga el artículo ciento dieciséis, dos, de la Constitución podrá declarar el estado de alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzca alguna de las siguientes alteraciones graves de la normalidad.

…omissis…

b) Crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves

…omissis…

d) Situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad.”

Ciertamente para el 14 de marzo de 2020 nos encontrábamos en una crisis sanitaria producto de una epidemia e igualmente existía el riesgo de desabastecimiento de productos de primera necesidad. De allí que el Real Decreto 463/2020 estableciera el estado de alarma a nivel nacional imponiendo una serie de limitaciones al tránsito de personas (mantenía excepciones para compra de alimentos y medicinas, trabajo, atención de mayores y dependientes, etc.), así como la requisición de bienes que sean necesarios para atender la situación de alarma y la obligación de prestaciones personales[45].

Considerando la declaratoria de pandemia por parte de la OMS el 11 de marzo, el incremento acelerado de contagios en la UE y lo que ya se apreciaba en el repunte de contagios en España, permitía prever que estábamos ante una crisis sanitaria que ameritaba medidas extraordinarias como el estado de alarma. La duda que ya hemos planteado en este estudio es si fue dictada de manera oportuna.

Lógicamente las limitaciones en el Estado de Alarma, así como en las normas emitidas ulteriormente por las distintas autoridades competentes (ministro de defensa, ministro del interior, ministro de transportes, movilidad y agenda urbana, ministro de sanidad)[46], traerían consecuencias económicas significativas en todo ámbito y nivel de los sectores industriales, comerciales y laborales. Esto permite suponer que en el futuro estaremos discutiendo respecto a las secuelas del Covid19 en diversas materias.

Los daños que se aprecian pudieran ser atados inicialmente a una causa de fuerza mayor, en este caso el virus, sin embargo, las actuaciones y omisiones del estado pudieran tener un nexo de causalidad en las consecuencias que algunas personas y agentes económicos han sufrido. Lógicamente debemos distinguir los supuestos de las relaciones jurídicas entre particulares -donde la fuerza mayor puede sostenerse ante el cumplimiento de determinadas prestaciones y eventuales daños- de las relaciones jurídicas entre el Estado y los ciudadanos, examinaremos de seguidas la segunda.

 III. LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO ANTE EL COVID19

Está fuera de discusión el hecho que el Estado responde por los daños que ocasiona a los ciudadanos producto de su funcionamiento, sea bueno o malo, normal o anormal, ello tiene base constitucional, artículo 106 (igualmente se replica para el ámbito judicial en el artículo 121), siendo que el numeral 2 de esa norma constitucional indica que los particulares “tendrán derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos” (subrayado añadido). Lógicamente la fuerza mayor -junto al hecho de un tercero, hecho de la víctima y el caso fortuito- es una de las denominadas causales eximentes de responsabilidad, aspecto que deberá considerarse en caso de pretender establecerse un nexo de causalidad entre los daños sufridos por un particular y las actuaciones u omisiones del estado en la gestión del Covid19.

En ese sentido, tenemos que el artículo 1105 del Código Civil dispone que “Fuera de los casos expresamente mencionados en la ley, y de los en que así lo declare la obligación, nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse, o que, previstos, fueran inevitables”, de allí que tradicionalmente el gremio jurídico suela referirse a la fuerza mayor como un hecho que no se pudo prever ni tampoco evitar.

Pudiera surgir la discusión respecto a un particular que se vio afectado económica o moralmente durante el mes de marzo o ulteriormente, si éste sostiene como causa del daño la pandemia, lo que a priori representa una causa de fuerza mayor y que por tanto exime de responsabilidad a la Administración Pública o si, por el contrario, se argumenta que las acciones tardías o bien las omisiones del Estado, son la verdadera causa del daño. Ese segundo escenario pudiera entrar en el campo de la culpa como incumplimiento de obligaciones prestablecidas de la Administración en materia sanitaria, pero no cabe duda de que se trata de un tema de gran complejidad y que requerirá un estudio muy profundo y técnico.   

En atención a la polémica que puede surgir respecto a la responsabilidad no solo del estado español sino de las autoridades de la UE en lo que ha sido el Covid19, vale destacar igualmente el artículo 41 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (CDFUE) que establece la figura conocida como “derecho a una buena administración”, donde el numeral 3 dispone que toda persona “tiene derecho a la reparación por la Comunidad de los daños causados por sus instituciones o sus agentes en el ejercicio de sus funciones, de conformidad con los principios generales comunes a los Derechos de los Estados miembros”. Norma que debe cotejarse con el artículo 51 de la CDFUE que dispone el ámbito de aplicación de la Carta, estableciendo que “Las disposiciones de la presente Carta están dirigidas a las instituciones y órganos de la Unión, respetando el principio de subsidiariedad, así como a los Estados miembros únicamente cuando apliquen el Derecho de la Unión.” (subrayado añadido).

En seguimiento a lo anterior, tenemos que Magiera, S. (2011)[47] agrega que en lo que concierne a la responsabilidad del estado prevista en la CDFUE, el derecho a indemnización correspondiente en materia de responsabilidad extracontractual también se encuentra en el artículo 340[48] del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), señalando que “…el derecho a indemnización es una expresión o consecuencia del derecho fundamental a una buena administración (…) que es también responsable de los efectos de la acción administrativa…”. Sin embargo, establece como nexo de causalidad a la persona dañada por un miembro o empleado de la Unión, recayendo la responsabilidad en la Unión como entidad legal, agregando que “…el derecho a la indemnización implica la violación de una norma de seguridad existente a favor de la persona perjudicada…”, concluyendo que el daño puede ser producto de una acción o de una “omisión ilegal” suficientemente cualificada (págs. 6 y 7)[49].

De momento hemos podido observar que los denominados Expediente Temporal de Regulación de Empleo (ERTE), se han tramitado bajo el supuesto de fuerza mayor y, en general, los países afectados por el Covid19 se están desenvolviendo dentro de esa figura. En China, debido a restricciones en materia de transporte, así como el cierre de la provincia de Hubei, la producción, así como el tráfico de bienes se encontraba para la tercera semana de febrero de 2020 entre 60% y 80% de su capacidad según Morgan Stanley. Esto ha llevado a que las firmas legales en China aleguen igualmente la fuerza mayor tal y como lo sostiene un reportaje de The Economist del pasado 22 de febrero[50], en el que se menciona que las autoridades del gobierno ya han emitido más de 1.600 certificados de “force majeure” o fuerza mayor (para el 10 de marzo ya habían emitido más de 3.000 certificados de fuerza mayor)[51].

Las interrogantes sobre la gestión del Covid19 por parte de España y otros estados europeos son procedentes, no solo porque la salud y las medidas preventivas sanitarias son una obligación del Estado, tal y como explicamos anteriormente, sino además porque existen contrastes importantes entre los resultados sanitarios y económicos que el Covid19 ha generado en otros países. Ya hablamos en el punto denominado “la aparición del Covid19” de la actuación alemana y su bajísima tasa de letalidad[52], quienes, además, no han emitido medidas que representen una paralización total -o prácticamente total- de la economía, limitando solo ciertos eventos que aglomeran personas, enfocando las finanzas públicas en los tests preventivos desde enero de 2020 y, lógicamente, restringiendo tránsito con países en crisis. Pero Alemania no es el único caso, tenemos también Corea del Sur, que durante febrero llegó a ser después de China el país con más casos confirmados de Covid19, pero para el 28 de marzo ocupa el undécimo lugar con 9478 casos (4.811 recuperados), con tan solo 144 fallecidos (con todo el respeto a esas personas que fallecieron). España en esa misma fecha es número 4 en contagios a nivel mundial con 72.248 (el segundo que más casos nuevos está generando diariamente después de los Estados Unidos) y 5.812 muertes (solo superado por Italia).   

Vemos que hay países con tasas de letalidad de 0.1% y otros con 8%, situación que permite examinar si ha existido por parte de algunas administraciones públicas actuaciones desacertadas que son la verdadera causa de los daños a la salud y la economía, o bien una responsabilidad compartida. La letalidad no puede ser el único elemento para examinar, puesto que, el colapso del sistema de salud está mayormente impactado por el número de contagios y la velocidad de transmisión como bien lo sostuvo el Director General de la OMS en la declaración del 12 de marzo. Vemos que Corea del Sur, con una población superior a la de España, logró estabilizar el número de contagios en aproximadamente un mes, es obvio que la gestión es diferente y luce válido sostener que han sido más eficientes en su actuación sanitaria, si además consideramos que para Asia el Covid19 fue mucho más sorpresivo que para Europa y en particular España que ya podía apreciar lo que estaba suscitándose en Italia.

Es muy pronto para afirmar si los daños generados por el Covid19 son producto de un caso de fuerza mayor o si pudiera en casos puntuales o incluso de manera generalizada, sostenerse que tienen como verdadera causa el funcionamiento de la Administración Pública española. De momento, la prioridad es superar la crisis sanitaria y económica que está dejando el Covid19, pero corresponderá en los próximos meses realizar una valoración integral de las actuaciones y omisiones de la Administración Pública no para buscar culpables sino para buscar justicia.

Alejandro Gallotti

24 de abril de 2020


[1] Abogado venezolano especialista en derecho público y protección de inversiones. Investigador y profesor Universitario.

[2] George Orwell.

[3] Director of Research Development and PI of the Molecular Biology and Virology Research Laboratory, University of the Western Cape, South Africa. Fielding has 17 years of research experience working on human coronaviruses and researched SARS-CoV at the Institute of Molecular and Cell Biology, Singapore during the outbreak in 2003.

[4] Ver https://medicalxpress.com/news/2020-01-latest-coronavirus-emerging-infections.html

[5] Ver https://medicalxpress.com/news/2020-01-latest-coronavirus-emerging-infections.html última vez consultado  el 20 de marzo de 2020

[6] Término empleado para referirse a la investigación y desarrollo del comportamiento de un brote. Para más información visita https://www.who.int/research-observatory/analyses/rd_blueprint/en/

[7] Ver sitio web de la World Health Organization  https://www.who.int/medicines/ebola-treatment/WHO-list-of-top-emerging-diseases/en/ última vez consultado 20 de marzo de 2020

[8] pueden dirigirse a http://.wjw.wuhan.gov.cn -, el cual, traduje con la ayuda de Google translator del chino al inglés (me resultó más precisa y técnica que la traducción al español)

[9] Para ver la declaración de las autoridades locales de Wuhan aquí citado puede visitar http://wjw.wuhan.gov.cn/front/web/showDetail/2019123108989 el contenido fue traducido del chino al inglés a través de Google translator. Última vez visitado el 25 de marzo de 2020.

[10] Ver http://wjw.wuhan.gov.cn/front/web/showDetail/2019123108989 el contenido fue traducido del chino al inglés a través de Google translator. Última vez visitado el 25 de marzo de 2020.

[11] Ver https://www.nytimes.com/2020/01/06/world/asia/china-SARS-pneumonialike.html última vez visitado el 25 de marzo de 2020.

[12] Ver https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/srp-04022020.pdf última vez consultado el 26 de marzo de 2020.

[13] Puede ser consultado a través de https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/jmv.25678

[14] Lu/Stratton/Tang ob.cit.

[15] Lu/Stratton/Tang ob.cit.

[16] Clinical Characteristics of 138 Hospitalized Patients With 2019 Novel Coronavirus–Infected Pneumonia in Wuhan, China

[17] JAMA del 17 de marzo de 2020, volumen 323, número 11, página 1062.

[18] En biología, se llama clado a cada una de las ramas del árbol filogenético propuesto para agrupar a los seres vivos. Por consiguiente, un clado se interpreta como un conjunto de especies emparentadas (con un antepasado común). Obtenido de: http://diccionario.sensagent.com/  

[19] Wang/Hu/Hu ob.cit.

[20] Ver https://www.who.int/dg/speeches/detail/who-director-general-s-statement-on-ihr-emergency-committee-on-novel-coronavirus-(2019-ncov) última vez visitado el 21 de marzo de 2020

[21] Ver https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/events-as-they-happen última vez visitado el 21 de marzo de 2020.

[22] Ver https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51980118 última vez consultado el 25 de marzo de 2020

[23] Ver https://edition.cnn.com/asia/live-news/coronavirus-outbreak-01-31-20-intl-hnk/index.html última vez visitado el 25 de marzo de 2020.

[24] Ver https://edition.cnn.com/asia/live-news/coronavirus-outbreak-01-31-20-intl-hnk/index.html última vez consultado el 25 de marzo de 2020.

[25] Ver página 10, pueden ver el pdf a través de https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/srp-04022020.pdf

[26] Ver https://www.dsn.gob.es/es/actualidad/sala-prensa/coronavirus-covid-19-27-febrero-2020 última vez consultado el 25 de marzo de 2020

[27] Ver https://elpais.com/sociedad/2020/02/24/actualidad/1582558456_859856.html última vez visitado el 25 de febrero de 2020

[28] Ver https://www.dsn.gob.es/es/actualidad/sala-prensa/coronavirus-covid-19-27-febrero-2020 última vez consultado el 25 de marzo de 2020

[29] Ver https://op.europa.eu/es/publication-detail/-/publication/b8c280bf-53b2-11ea-aece-01aa75ed71a1/language-es/format-HTML/source-122526704 última vez visitado el 26 de marzo de 2020.

[30] Ver https://www.dw.com/en/world-must-prepare-for-potential-covid-19-pandemic-says-who/a-52513739

[31] https://www.dsn.gob.es/es/actualidad/sala-prensa/coronavirus-covid-19-27-febrero-2020 última vez revisado el 26 de marzo de 2020

[32] Fuente: www.gisanddata.maps.arcgis.com 

[33] Ver  https://www.who.int/es/dg/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-mission-briefing-on-covid-19—12-march-2020

[34] http://www.who.int

[35] 22º período de sesiones, 2000, U.N. Doc. E/C.12/2000/4 (2000)

[36] Ver https://www.publico.es/sociedad/barcelona-organizacion-suspende-mobile-world-congress-oleada-bajas-coronavirus.html última vez visitado 25 de febrero de 2020

[37] Ver https://www.publico.es/sociedad/barcelona-organizacion-suspende-mobile-world-congress-oleada-bajas-coronavirus.html última vez visitado 25 de febrero de 2020

[38] Ver https://www.europapress.es/epsocial/igualdad/noticia-illa-senala-no-podia-cancelar-8m-porque-competencia-era-ccaa-20200326164728.html última vez consultado el 27 de marzo de 2020

[39] BOE núm. 170, de 18 de julio. Modificada por la Ley Orgánica 4/1997, de 4 de agosto (BOE núm. 186, de 5 de agosto), por la Ley Orgánica 9/1999, de 21 de abril (BOE núm. 96, de 22 de abril), por la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio (BOE núm. 180, de 28 de julio) y por la Ley Orgánica 8/2014, de 4 de diciembre (BOE núm. 294, de 5 de diciembre).

[40] BOE núm. 96, de 22 de abril

[41] Ver igualmente http://www.interior.gob.es/web/servicios-al-ciudadano/normativa/leyes-organicas/ley-organica-9-1983-de-15-de-julio#art8

[42] Ver https://www.elconfidencial.com/espana/2019-03-08/manifestacion-8-de-marzo-8m-madrid-horario-recorrido_1862498/ última vez visitado el 27 de marzo de 2020

[43] https://www.libremercado.com/2020-03-10/tasa-crecimiento-covid-19-espana-ya-mayor-que-italia-1276653639/ última vez consultado el 28 de marzo de 2020

[44] Artículo 116.2 de la CE “El estado de alarma será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros por un plazo máximo de quince días, dando cuenta al Congreso de los Diputados, reunido inmediatamente al efecto y sin cuya autorización no podrá ser prorrogado dicho plazo. El decreto determinará el ámbito territorial a que se extienden los efectos de la declaración.”

[45] Artículos 7 y 8 eiusdem

[46] Artículo 4 eiusdem

[47] El Derecho a una Buena Administración en la Unión Europea.  Traducción de Mario Kolling

[48] “La responsabilidad contractual de la Unión se regirá por la ley aplicable al contrato de que se trate.

En materia de responsabilidad extracontractual, la Unión deberá reparar los daños causados por sus instituciones o sus agentes en el ejercicio de sus funciones, de conformidad con los principios generales comunes a los Derechos de los Estados miembros.

No obstante lo dispuesto en el párrafo segundo, el Banco Central Europeo deberá reparar los daños causados por él o por sus agentes en el ejercicio de sus funciones, de conformidad con los principios generales comunes a los Derechos de los Estados miembros.

La responsabilidad personal de los agentes ante la Unión se regirá por las disposiciones de su Estatuto o el régimen que les sea aplicable.”

[49] Gallotti, A. (2018) La dimensión del Derecho a una Buena Administración. REDAV Número 11, páginas 179 y ss.     

[50] Ver https://www.economist.com/business/2020/02/22/chinese-firms-use-obscure-legal-tactics-to-stem-virus-losses

[51] Ver en referencia a South China Morning Post https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/03/10/legal/1583824126_468667.html última vez consultado el 29 de marzo de 2020

[52] Al 28 de marzo Alemania es quinto a nivel mundial en número de contagios, 56.202 y 403 fallecidos.


Alejandro Gallotti: Abogado especialista en derecho público y protección de inversiones extgranjeras. Profesor de la UCAB e investigador de la Universidad de Georgetown de Washington.

1 comentario en “La gestión del estado ante el Covid-19. A cargo de Alejandro Gallotti.”

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