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Coaching jurídico: una solución para mejorar el rendimiento del abogad@, a cargo de Berta Santos Rouco.

AD 43/2019

Abstract:

El ejercicio de la abogacía comporta poner en práctica todos sus conocimientos jurídicos y también las denominadas competencias “soft” que posibilitarán el desarrollo de habilidades de venta, gestión del despacho, comunicación y liderazgo, con la función de convertir al abogad@ también en un futuro socio o empresario, si su opción es ser titular de su propio despacho. El coaching jurídico ayuda al abogad@ a superarse a sí mism@, adaptarse a los procesos de cambio y superar las adversidades que toda esta profesión comporta.

Palabras clave

Coaching Jurídico, coaching legal, gestión de despachos, abogados, abogacía

Coaching for lawyers, business coaching for lawyers, law firms, lawyers, law firm management

Coaching jurídico: una solución para mejorar el rendimiento del abogad@

El coaching jurídico es una metodología para ayudar al abogad@ a trabajar en su desarrollo profesional. El coaching tiene su origen en la filosofía mayéutica, filosofía de Sócrates basada en mantener una conversación realizando preguntas, para ayudar a las personas a llegar a conclusiones y respuestas por sí mismas. El coaching abre un espacio de análisis, indagación y reflexión de la situación a trabajar, para concluir en la definición de objetivos y el diseño de acciones a implantar para hacer de esos cambios una realidad.

El coaching jurídico posibilita el desarrollo de habilidades denominadas “soft”, es decir, habilidades no estrictamente técnicas, pero necesarias para el ejercicio de la abogacía, como pueden ser la comunicación oral, la gestión del tiempo y el stress, el liderazgo y la inteligencia emocional.

Asimismo, es posible la realización de un proceso de coaching en el despacho con la finalidad de trabajar la cohesión del equipo, desbloquear conflictos que surjan entre socios y colaboradores, así como mejorar la comunicación y el desarrollo profesional de los componentes del despacho. El coaching en el despacho implica un trabajo conjunto, en el que los componentes de éste se comprometen a dar lo mejor de sí mismos, para trabajar en un objetivo común. Por ello, resulta muy difícil el éxito de un proceso de coaching sin la implicación de los socios y no se trabaja conjuntamente en una visión conjunta e integrativa de todos los miembros del despacho.

El coaching ofrece una nueva perspectiva a un problema o situación, que está impidiendo avanzar en un asunto, dando recursos ante la asunción de un nuevo reto, ya sea un nuevo proyecto profesional, un caso complejo o un conflicto en las relaciones con otros miembros del despacho.   

El ejercicio profesional implica la interactuación con personas ya sea clientes, colaboradores, jueces, para lo cual es necesario gestionar las propias emociones, conocerlas, expresarlas de una forma correcta. Todo ello, para evitar que las situaciones generen momentos de stress e impidan desarrollar el trabajo de una forma sana y saludable.  

La abogacía necesita recursos para enfrentarse con más garantías al ejercicio profesional y poder desarrollar habilidades de venta, liderazgo y una comunicación eficaz y que no están previstas en los planes de estudios de la mayoría de las Facultades de Derecho. Para ello, el autonocimiento es la base. Conocer los puntos fuertes, así como las áreas de mejora del abogad@, posibilitará un aumento en la calidad de los servicios prestados y mejorar la salud del abogad@.

¿Cuáles los requisitos para poder iniciar un proceso de coaching?

Apertura de mente a nuevos conocimientos, nuevas formas de actuación, nuevas perspectivas para poder contemplar otros puntos de vista que, hasta ahora eran desconocidos.

Valentía para enfrentarse a uno mismo y a la verdadera realidad. En ocasiones las personas conocen la realidad, pero les resulta difícil enfrentarse a ella. El acompañamiento es esencial. Para poder alcanzar el máximo potencial y rendimiento como abogado/a, también será necesario dejar atrás antiguas situaciones y creencias, además de afrontar con garantías y motivación los nuevos retos que se presenten.

Definir objetivos. La definición de objetivos resulta clave en la realización de cambios en uno mismo o en el despacho. Para ello, los objetivos han construirse siguiendo la metodología SMART. Objetivos concretos, medibles, alcanzables, relevantes y definidos en el tiempo. Además de construirlos con ecología. La ecología comporta contemplar también el entorno social y personal, es decir, a nuestro círculo más cercano en la definición del objetivo. Por ejemplo, podría darse el caso de desear iniciar una estancia en una sede del despacho en el extranjero, o ampliar estudios, pero ello tiene una implicación en la propia familia, por tener menos tiempo disponible para dedicarse a ella. No considerar estas cuestiones puede ocasionar no cumplir con los objetivos, por cuanto existe una buena razón para no hacerlo.

Definir un plan de acción. El coaching no busca teorías o quedarse en una mera conversación. El coaching generará acciones a realizar para el abogado@. Implicará la implantación de dichas acciones, ponerlas en práctica y comenzar con un funcionamiento diferente que, sin duda, conllevará a obtener resultados distintos.

Un proceso de coaching es un verdadero reto para el despacho y el abogad@ con el fin de alcanzar un mayor rendimiento en los servicios prestados. Dicho trabajo tendrá una incidencia en la cuenta de resultados del despacho, en la mejora del clima laboral y en la gestión de la carrera profesional de cada abogad@, lo cual posibilitará el cumplimiento de metas y el crecimiento personal y profesional, con la finalidad de convertirse en un mejor abogad@ y ofrecer el mejor servicio para el cliente.

 

Barcelona, jueves 16 de mayo.


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Autora: Berta Santos Rouco.

Abogada y Coach especializada en el sector jurídico. Imparte formación en despachos en coaching, gestión de competencias emocionales, inteligencia emocional, liderazgo y cohesión de equipos. Además, realiza procesos de coaching para abogados en sesiones individuales.

Ha desarrollado parte de su actividad profesional en el ámbito de la gestión del conocimiento en la firma Clifford Chance.

Especializada en Propiedad Intelectual y nuevas tecnologías, ha colaborado en distintas Agencias de Propiedad Industrial, BDO Audiberia, Isdin y Nestlé.

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