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Contra la Teoría Monetaria Moderna – Juan Ramón Rallo, a cargo de Diego Costa García

Hace poco, mi suegra me regaló por mi cumple este libro. No fue un mal regalo la verdad. Rallo me gusta mucho y este tema concretamente me parece de los más interesantes. Sin embargo, no me había comprado yo el libro porque Rallo tiene debates muy interesantes en youtube que te permiten hacerte una idea de los postulados principales de la TMM (Teoría Monetaria Moderna) mientras escuchas a la vez las réplicas y las contrarréplicas. No obstante, he sacado algunos puntos tangenciales extra que no había llegado a entender bien en los videos. Aunque eso no voy a tratarlo aquí.

Me gustaría hacer aquí un pequeño resumen de lo que es la TMM, de las críticas que les lanza Rallo y un pequeño apunte sobre uno de los principales postulados de la TMM. Alla vamos.

La TMM es una teoría económica que analiza a los Estados monetariamente soberanos, es decir, aquellos que gozan del monopolio sobre la emisión de dinero.

Como comentamos en el artículo sobre el dinero, la TMM se basa en una teoría chartalista sobre el origen del dinero, mientras que Rallo se apoya más bien en una evolutiva. Por lo demás, los puntos en común son abundantes.

Ambos reniegan del cuantitativismo, o de establecer relaciones automáticas entre el valor de la moneda y su cantidad.

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Contra la TMM: sobre activos financieros (pag 16)

También entienden ambos que el dinero no es neutral, sino que entra por una parte de la economía modificando los precios relativos entre bienes. Los dos piensan que la oferta monetaria es un resultado endógeno e interpretan de la misma manera los depósitos y el sistema bancario.

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Fuente: El dinero en la historia del pensamiento económico: la teoría monetaria post-keynesiana y su confrontación con la ortodoxia vs LA REFUTACIÓN DE LA TEORÍA CUANTITATIVA

Sin embargo, la TMM llega a los siguientes postulados (Warren Mosler: Los siete fraudes inocentes capitales de la política económica):

  1. El gasto del gobierno (NO) está limitado por la recaudación y la deuda.
  2. Los déficits actuales (NO) los pagan las generaciones futuras.
  3. Los déficits del gobierno (NO) destruyen ahorro.
  4. La seguridad social (NO) está quebrada.
  5. El déficit comercial (NO) destruye trabajo y producción.
  6. (NO) Necesitamos ahorrar para invertir.
  7. Mayores déficits hoy (NO) significan mayores impuestos mañana.

Mientras que Rallo los critica duramente (Capítulos de Contra la TMM):

  1. El dinero: una institución de mercado
  2. La moneda fiat: una deuda más del Estado
  3. El endeudamiento público no aumenta la riqueza privada
  4. Inflación sin pleno empleo
  5. El sector exterior, como el interior

Aun así, el mainstream económico está bastante alejado de ambos. Ambas posturas son minoritarias y proponen cosas bastante alejadas del consenso.

Contra la Teoría Monetaria Moderna es un libro cortito y fácil de leer. Desde el comienzo, Rallo expresa la relación entre el valor de una divisa y los impuestos. Y a partir de ahí va desarrollando y completando el resto de variables que pueden afectar al valor de la moneda fiat (el resto de activos no tributarios del Estado y la demanda de liquidez). Todo el razonamiento lo acompaña de notación matemática (imagino) para concretar de qué está hablando. No obstante, no es necesario entender las fórmulas que plantea para seguir el razonamiento ya que las describe perfectamente con lenguaje natural.

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Así Rallo concreta el conjunto de factores de los que depende el valor de la moneda fiat (impuestos, otros activos del Estado y demanda de liquidez). La crítica a la TMM parece casi accesoria. De hecho, creo haberle escuchado alguna vez decir que la TMM era solo una excusa para escribir un primer libro (quizá introductorio) de teoría monetaria (una teoría sobre la moneda fiat). Recordemos que una de las principales líneas de investigación de Rallo es teoría monetaria y bancaria. Y tiene ciertos compromisos para con sus lectores respecto a libros futuros.

Me resulta por tanto curioso el formato del libro. Un libro en el que va contando cómo ve él ‘la película’ mientras lo compagina con críticas a los postulados de la TMM. Es como si hubiese mirado ahí fuera las teorías que había, y hubiese escogido para criticar aquella cuyos cimientos viera más acertados (para posteriormente hacer suyos dichos cimientos).

Por tanto, me parecería un error tomarse el libro de Rallo como una crítica a la TMM. Los defensores de la TMM deberían tomarse el libro como un halago y aprovechar para fortalecer su teoría. Todas las teorías tienen puntos buenos y puntos malos. Y todos en general deberíamos aprender a buscar los buenos en las otras y los malos en la nuestra.

De hecho, Rallo termina el primer capítulo con la siguiente frase bastante irrelevante para el lego en la materia (como yo):

“Las partes modernas que posee la TMM no son buenas teorías económicas y que, al mismo tiempo, las partes buenas que contiene la TMM no son en realidad demasiado modernas.” (pag 24)

Pero como digo, esa afirmación poco aporta al que no conoce, o al que solo conoce parte del mainstream.

¿Y con qué impresiones me quedo del libro? Pues yo sacaría 5 puntos:

  • La TMM tiene partes buenas e interesantes sobre todo porque, aunque no sean nuevas, sí son contrarias al consenso.
  • (Algunos de) Sus defensores están, en mi opinión, bastante sesgados. Pretenden forzar partes de una teoría válida (y obviar otras partes) para justificar sus pretensiones políticas. Me parece en este sentido muy honorable la postura de Eduardo Garzón que es capaz de separar TMM de pretensiones políticas: en vez de negar que las recomendaciones de la TMM produzcan inflación, se pregunta si no podríamos tener una inflación más elevada con tal de asegurar el pleno empleo.
  • (Algunos) Defensores de la TMM no responden a las críticas o las apartan con descalificaciones.Screenshot_2019-03-31-22-57-24-317_com.google.android.apps.docs.editors.docs.png

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  • La TMM necesita responder a una pregunta muy concreta que Rallo ha instado en varias ocasiones: ¿de qué variables depende para la MMT la demanda de dinero?
  • Se pretende ocultar bajo la premisa de “Estado monetariamente soberano” una relación unidireccional (dado que es un Estado monetariamente soberano puede ejercer su libertad monetaria como quiera), cuando en realidad es bidireccional (dado que un Estado ejerce su libertad monetaria de una forma muy concreta es capaz de seguir siendo monetariamente soberano). Convendría que profundizaran en la siguiente pregunta: ¿De qué formas puede ejercer un Estado su libertad monetaria para poder seguir siendo monetariamente soberano? Si lo hicieran, probablemente llegarían a justificar teóricamente ese conjunto de instituciones y reglas evolutivas que tanto critican.
  • Tengo ganas de que Rallo publique su gran obra de teoría monetaria, aunque he disfrutado mucho con este libro.

 

Para que el sector privado ahorre, el sector público se debe endeudar.

Este es uno de los postulados más llamativos de la TMM. Suele emplearse para justificar grandes déficits públicos. El razonamiento sería más o menos así: si el sector privado debe desapalancarse o ahorrar, entonces necesariamente el Estado debe incurrir en déficits públicos ya que el déficit público es igual a el superávit privado.

Entender la relación de balances que está poniendo de manifiesto este argumento puede ser interesante. Y también es interesante matizar todo el razonamiento como hace Rallo en el capítulo 3 para concluir que, tal y como se suele expresar, es una relación falaz. Y si se pretende ser riguroso, entonces se cae en la irrelevancia.

No obstante, me gustaría matizar esta frase a mi manera, con un ejemplo sencillo.

Pongamos que soy un náufrago en una isla desierta. A pesar de estar solo, no vivo mal. Tengo bastante tiempo libre, y a lo largo del día consigo adquirir bienes de sobra para sobrevivir.

Mi día a día es más o menos así. Me levanto a las 12:00. Me acerco a la orilla e intento capturar pescados con mis manos durante aproximadamente 8 horas. Consigo pescar normalmente 4 pescados. A las 20:00, enciendo un fuego y me como los pescados. Con la barriga llena me quedo dormido mirando las estrellas.

Nada raro hasta aquí, los pescados que produzco en el día me los como el mismo día. Mi demanda de pescados a lo largo del tiempo coincide con mis flujos de producción a lo largo del tiempo.

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Pongamos ahora que, por H o por B, mi demanda de pescados cambia y se desacopla de los flujos de producción. Por ejemplo, de repente deseo consumir un pescado por día la primera quincena del mes y 7 pescados por día la segunda quincena.

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Ahora tengo un problema. Tengo montada una estructura productiva (mis horarios de trabajo) que me produce un flujo de pescados distinto al que deseo consumir. Y además, resulta que no puedo almacenar los pescados porque estos no aguantan más que un par de días sin pudrirse.

Y aquí es donde la TMM tiene en parte razón. Es verdad que, sin modificar la estructura productiva, la única manera que tengo de ahorrar, de trasladar pescados 15 días en el tiempo, es encontrar a otra persona que tenga unas preferencias de consumo inversas a las mías.

Es decir, que la TMM tendría razón. La única forma que tendría de ahorrar, de comprar 15 pescados futuros con trabajo actual, sería encontrar a un tercero que quisiera endeudarse conmigo consumiendo 15 pescados actuales con consumo futuro.

Pero esto tiene 2 problemas:

  1. Como demuestra Rallo en el libro, es una ilusión creer que el Estado es un agente externo. Creer que el endeudamiento del Estado posibilita que nosotros ahorremos es tan ingenuo como creer que el endeudamiento de Viernes posibilita que Robinson ahorre. ¡Viernes no es un agente distinto de Robinson!
  2. La forma principal de ahorro no es el endeudamiento, no son los intercambios intertemporales, sino modificar la estructura productiva.

Y es que Robinson no necesita a nadie más para ahorrar, no necesita comprar la deuda de nadie. Lo único que tiene que hacer si quiere, con producción presente adquirir consumo futuro, es dedicar sus esfuerzos a construir una red.

La primera quincena, en vez de dedicar 8 horas al día a pescar, dedica solo 2, y las otras 6 las dedica a la fabricación de la red. La segunda quincena, con las mismas 8 horas diarias de las que dispone, será capaz de pescar ese extra de peces que desea.

De hecho, esta es al final la única forma de acoplar los flujos agregados de consumo con los flujos agregados de producción. Los desajustes agregados deben resultar en la modificación de la estructura productiva, no hay otra. Y una vez los agregados coincidan, entonces ya sí se pueden hacer intercambios intertemporales.

Así que ese sería el primer matiz que habría que agregar a la afirmación de la TMM: la única forma de que, sin modificar la estructura productiva, el sector privado ahorre, es que el sector público se endeude.

Pero entonces vendría Rallo a contarnos que ni con esas, que es verdad que estaría genial que algún agente quisiera endeudarse en momentos de crisis, pero que el Estado ni puede ni debe desempeñar ese papel, sino más bien el value investor.

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Diego Costa García

Madrid, 1 de abril de 2019



Diego Costa Garcia

 

Autor: Diego Costa García

Formación: Master en Value Investing de OMMA

Cargo profesional: Middle Officer en azValor Asset Management

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