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El impulso Kubrick: la Inteligencia Artificial en la era post-coronavirus. A cargo de Pablo García-Girón.

AD 81/2021

El impulso Kubrick: la Inteligencia Artificial en la era post-coronavirus

Resumen

El presente artículo tiene como interés conocer el estado del arte respecto de la proliferación de técnicas de inteligencia artificial (IA) en la Unión Europea, y en España, a tenor de las últimas iniciativas tendentes a impulsar la digitalización de la sociedad europea, tanto a nivel normativo como en otros ámbitos.

En el apartado I “Introducción” el lector encontrará unas líneas destinadas a contextualizar las motivaciones que han surgido en la cabeza del autor a la hora de enfocar el tratamiento de la cuestión, así como aquellos aspectos que le han preocupado más a la hora de elaborar el artículo.

En el apartado II “La inteligencia artificial”, se pretende aportar claves para entender a qué nos referimos cuando manejamos este concepto, lo que debería permitirnos conocer de dónde viene y a dónde creemos que se dirige.

En el apartado III “Estado de la cuestión”, el autor ha querido plantear unas cuestiones básicas sobre qué es lo que está ocurriendo actualmente en la Unión Europea, y en España, respecto del desarrollo de la inteligencia artificial como mecanismo que impulse la sociedad digital y el desarrollo tecnológico. Concretamente, en qué consisten las iniciativas normativas que la Comisión Europea quiere llevar a cabo dentro del marco de la Agenda 2030.

En el apartado IV “Conclusiones” se expondrán algunas ideas que pueden concluirse de lo analizado en el artículo.

Finalmente, los recursos que se han utilizado, normativos y electrónicos, se recogen en el apartado V “Referencias”, con sus correspondientes enlaces de consulta.

Abstract

The purpose of this article is to provide an overview of the state of the art regarding the proliferation of artificial intelligence (AI) techniques in the European Union, and in Spain, in view of the latest initiatives aimed at promoting the digitalisation of European society, both at the regulatory level and in other areas.

In section I «Introduction», the reader will find a few lines aimed at contextualising the motivations that have arisen in the author’s mind when approaching the treatment of the issue, as well as those aspects that have most concerned him when drafting the article.

In section II, «Artificial intelligence», the aim is to provide keys to understanding what we are referring to when we use this concept, which should allow us to know where it comes from and where we believe it is heading.

In section III «State of the question», the author aims to raise some basic questions about what is currently happening in the European Union, and in Spain, with respect to the development of artificial intelligence as a mechanism to drive digital society and technological development. Specifically, what are the regulatory initiatives that the European Commission wants to carry out within the framework of the 2030 Agenda.

Section IV «Conclusions» will set out some ideas that can be concluded from what has been analysed in the article.

Finally, the regulatory and electronic resources that have been used are listed in section V «References», with their corresponding links for consultation.

Palabras clave

Inteligencia Artificial (IA), discriminación, transparencia, Unión Europea, Comisión Europea, Agenda 2030, Sector Público, sociedad digital, Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.

Key words

Artificial Intelligence (AI), discrimination, transparency, European Union, European Commission, Agenda 2030, Public Sector, digital society, Artificial Intelligence National Strategy.

I. Introducción

Es el 17 de octubre de 1968 y Stanley Kubrick estrena en España su última película “2001: Una odisea en el espacio”, película de ciencia ficción donde reflexionaremos sobre el sentido del ser humano y su ubicación en el mundo. Reflexiones que se verán afectadas por el desarrollo tecnológico que el ser humano ha sido capaz de crear bajo la atenta mirada de los ojos, o “el” ojo para ser exactos, de HAL9000.

Es el 25 de abril de 2021 y la escritora Berna González Harbour se pregunta, en un artículo del diario El País, sobre el posible devenir de la sociedad hacia unos nuevos “locos años veinte”. El motivo: después de las épocas de crisis económica, social, institucional, política y sanitaria que hemos vivido hasta ahora, se espera un desarrollo paradigmático a todos los niveles, con especial atención a la ciencia y el consumo.

Si, a continuación, uno realiza una búsqueda en Google News con las palabras “inteligencia artificial”, los resultados pronto nos llevarán a pensar que gran parte de esos cambios disruptivos van a pasar por ésta nueva tecnología: chips implantados en la mente que permiten al cerebro realizar acciones como escribir de forma autónoma, algoritmos que toman decisiones sobre medidas sociales en los EEUU, detección de enfermedades graves, monitorización y vigilancia social, algoritmos aplicados a la negociación colectiva, algoritmos que nos “ayudan” a elegir un partido político sobre el que votar en unas elecciones o la revolución de los medios de acceso lógico a través de factores de identificación biométrica, son algunos de los ejemplos que ponen de manifiesto la importancia de lo que estamos hablando.

Este proceso no es tan novedoso ni disruptivo como pueda parecernos en un primer momento, a tenor de sus múltiples y paradigmáticas aplicaciones. La inteligencia artificial es un concepto que llevamos manejando desde hace más de 50 años[1], aunque sí es cierto que la capacidad de procesamiento, almacenamiento y transmisión de información jamás han podido igualarse a los sistemas que manejamos actualmente.

Por ejemplo, el salto a la nueva generación 5G, supondrá el pistoletazo definitivo para muchas de las aplicaciones de esta tecnología. Además, la irrupción de los servicios Cloud Computing, o computación en nube, suponen una vuelta de tuerca a la disponibilidad y capacidad de almacenamiento de información a nivel de usuario nunca antes imaginada.

En este contexto de “oportunidades”, la Unión Europea es muy consciente de la necesidad de construir el ecosistema propicio para liderar la próxima revolución tecnológica. También en España se espera un desarrollo importante en sectores como las Telecomunicaciones (12´8%), Servicios Financieros (12´1%), Retail y distribución (11´4%) o Sanidad y salud (11´4%)[2] en los próximos años.

II. La Inteligencia Artificial

El término “inteligencia” asociado a las máquinas, o al software soportado por esas máquinas, ha ido proliferando de la mano del adjetivo “artificial” casi al mismo nivel de popularidad que las diversas aplicaciones prácticas vistas en el apartado I de la Introducción. Sin embargo, su utilización no siempre ha sido acertada, ya que no toda máquina es inteligente, y no a toda máquina “inteligente” la podemos englobar en los parámetros disruptivos que se plantean con la IA.

De esta forma, el hecho de tener capacidad de procesamiento para realizar tareas automatizadas no quiere decir que estemos ante un caso de IA como el que nos planteamos en este artículo. Requieren de un paso que va más allá de esa capacidad para repetir tareas de forma automatizada y autónoma.

Antes de continuar la disertación, conviene conocer de qué estamos hablando.

Si nos acercamos a diferentes actores que han estudiado la materia, o se dedican profesionalmente a su proliferación, (consultoras tecnológicas de reconocido prestigio, teóricos en la materia, instituciones públicas y fabricantes de hardware/software), podemos encontrar los siguientes acercamientos a una suerte de definición para intentar aportar elementos comunes a la IA, dado que uno de los aspectos más definitorios del concepto es la ausencia de una definición pacífica en la Doctrina:

  • Inteligencia artificial como rama de la computación que se encarga de un conjunto de algoritmos, fórmulas lógicas y matemáticas, que tratan de “simular” comportamientos inteligentes[3].
  • Para Oracle[4], la IA sería un término que se refiere a sistemas o máquinas que imitan la inteligencia humana para realizar tareas y mejorar iterativamente a partir de la información que recopilan.
  • Para los profesionales de BBVA[5], la IA sería un concepto genérico que engloba una serie de tecnologías que sirven para emular el intelecto humano.
  • Para los consultores de Accenture[6] la IA es una “constelación” de tecnologías (desde el machine learning hasta el procesamiento del lenguaje natural) que hacen que las máquinas puedan percibir, comprender, actuar y aprender.
  • El Parlamento Europeo publicó una entrada en su blog de noticias[7] en marzo de 2021 donde utiliza la definición a la que ha llegado la Comisión Europea, la cual entiende que la IA es la habilidad de una máquina de presentar las mismas capacidades que los seres humanos, como el razonamiento, aprendizaje, creatividad y capacidad de planear.

Por tanto, de las definiciones anteriores podríamos extraer dos grandes conclusiones:

  1. No se trata de una única tecnología, sino de muchas tecnologías posibles en relación con su aplicación sectorial. En este sentido, no existe una única IA, sino una amalgama en función del sector al que la queramos aplicar.
  2. Lo característico en estas tecnologías consiste en la intención de emular la capacidad de raciocinio del ser humano. En este sentido, hay que tener en cuenta lo que estudiosos como Stuart Russell o Peter Norvig diferencian:
    • Sistemas que piensan como humanos.
    • Sistemas que actúan como humanos.
    • Sistemas que utilizan la lógica racional.
    • Sistemas que actúan racionalmente, lo que no sólo va más allá de la primera definición, si no que suponen pasar por delante de la mera “imitación” de la inteligencia humana.

A continuación, procede estudiar cuáles son los motivos por los que se considera que la aplicación de técnicas de IA puede ser un mecanismo beneficioso para cualquier organización.

La Inteligencia Artificial permite adaptarse a muy diversos ámbitos, con aplicaciones diversas. Algunos ejemplos serían los chatbots de ayuda que podemos encontrar al conectar con una página web, por ejemplo, de la Seguridad Social, pero también lo es la tecnología utilizada por los coches autónomos de Google, así como para la automatización de procesos industriales en una fábrica.

Fundamentalmente, el hecho de incorporar IA a los procesos de una compañía, puede generar lo siguiente:

  • Economías de escala: permiten reducir costes, dado que es posible poner el foco en la optimización de tareas mediante su automatización eficiente.
  • Relacionado con la optimización de procesos, la IA nos permite tratar grandes volúmenes de información, con menos tiempo y esfuerzo. Pero esto, por sí solo, no es suficiente. Si añadimos técnicas de IA como la machine learning podemos encontrarnos procesos de big data que permiten extraer conclusiones lógicas, sobre esos grandes volúmenes de información. El procesamiento masivo de información es un beneficio siempre y cuando permita extraer conclusiones lógicas para optimizar nuestros procesos. El hecho de obtener conclusiones lógicas, valiosas, implica que la toma de decisiones de la Alta Dirección será más eficiente.
  • Creatividad: en general, existe un cierto consenso entre estudiosos y actores[8] involucrados en estas tecnologías respecto del fomento de la creatividad gracias a la revolución en la relación entre personas-máquinas. Esto es motivo de la liberación que le supone al trabajador el hecho de dedicar más tiempo a “pensar” y menos tiempo a trabajar en tareas rutinarias. A su vez, esto tiene otra derivada que se materializa en la reducción del fallo humano.

Sin embargo, a pesar de lo comentado anteriormente, es importante valorar la existencia de riesgos respecto de la aplicación de estas tecnologías. Los principales podrían sintetizarse fundamentalmente en lo siguiente:

  • Falta de transparencia: el algoritmo puede llevar a cabo tomas de decisiones muy complejas, utilizando un gran volumen de información procesada en poco tiempo, pero no es capaz de decir cuál es el razonamiento que le ha llevado a tomar esa decisión, dado que sólo es capaz de “ver” cálculos matemáticos. Un ejemplo de esto que comentamos es el caso del software “Compas” en EEUU[9], un programa de IA que se encarga de anticiparse a los posibles actos delictivos de una persona, antes de que se hayan producido. Concretamente, en el año 2013 Eric Loomis fue acusado, y declarado culpable, de participar en una riña con armas de fuego. Posteriormente, se evalúa su riesgo de reincidencia a través del “Compas”, desarrollado por una empresa privada y cuyo algoritmo se encuentra sometido a secreto comercial, por tanto, no evaluable por un agente externo.
  • Falta de información de calidad: al igual que en las técnicas de big data, la IA se nutre de información que proviene de diversas fuentes de información cuya calidad puede ser cuestionable. Si la calidad de la información no es verificada previamente, las conclusiones lógicas arrojadas por estos procesos pueden no ser fiables. Otro problema relacionado con la información que alimenta el proceso reside en la descentralización de la información propia de la mayoría de organizaciones, quienes no encuentran todo su núcleo de información centralizado en una única fuente.
  • Coste y tiempo de implantación: derivado del punto anterior, cabe pensar que implementar un proyecto de IA en una organización media puede llevar un tiempo considerable de análisis previo sobre las fuentes de información a implementar, así como sobre el mapeo de proyectos que interesa optimizar. En este sentido, conviene desmontar el mito de que la implantación de un proyecto de IA supone un beneficio casi instantáneo, económicamente o no, para la Organización.
  • Usos con fines criminales: cabe pensar que el uso de esta tecnología supondría una puerta de entrada para favorecer la explotación de vulnerabilidades, lógicas o físicas, de cualquier sistema de gestión de la seguridad.
  • Falta de objetividad: el algoritmo que utiliza como base la IA se ha elaborado por mano de un técnico, es decir, la mano del ser humano puede transmitir su sesgo al programa. Esto puede provocar decisiones discriminatorias sobre colectivos y minorías.

Por tanto, aunque parece innegable la importancia que la implantación de la IA puede tener para el desarrollo tecnológico, y por tanto económico, de la Unión Europea, no podemos olvidar que, como casi cualquier tecnología TIC, supone riesgos para los derechos y libertades del ciudadano que deben ser tenidos en cuenta a la hora de construir el entorno jurídico y regulatorio que envuelva estos proyectos.

III. Estado de la cuestión

El GSM hace referencia al estándar de telecomunicaciones desarrollado en 1982 por el Groupe Spécial Mobile, generalizado en 1991 en los primeros equipos de telefonía.

El desarrollo del GSM supuso uno de los grandes éxitos tecnológicos para Europa, especialmente frente a los Estados Unidos y China (EEUU), dado que fue el estándar de telefonía generalizado durante años. Esto aupó a la Unión Europea como líder dominante en el mercado, posición que perdió con el paso de los años ante la incapacidad de adelantarse al mercado como sí lo habían hecho sus competidores asiáticos y americanos.

Actualmente, Europa se encuentra en un momento con ciertas similitudes a aquella década de los ´90, lo que ha puesto en marcha iniciativas para volver a liderar el mercado tecnológico.

a) Unión Europea

El 21 de abril 2021, la Comisión Europea[10] informa que está iniciando acciones para un nuevo marco normativo, acompañado de otras propuestas, destinadas a convertir la Unión Europea en el centro mundial de desarrollo para la inteligencia artificial.

El objetivo consiste en garantizar que todos los Estados Miembros se encuentren bajo un mismo paraguas legal y de medidas que permitan ganar la carrera por el desarrollo tecnológico de la IA. Todo ello garantizando un equilibrio entre la protección de la seguridad jurídica del ciudadano europeo, y garantía de sus derechos fundamentales, así como permitir la construcción de un entorno que favorezca el efecto llamada a la inversión en la materia.

En este sentido, el propio Comisario Breton señala que el objetivo de estas iniciativas consiste en olvidarse de usos dañinos como la “vigilancia indiscriminada aplicada de manera generalizada a todas las personas físicas sin diferenciación”, así como “la aplicación de la IA para manipular el comportamiento humano, o su utilización en sistemas predictivos que busquen explotar las vulnerabilidades de las personas”.

Las limitaciones a los sistemas de IA se llevarán a cabo bajo una clasificación en función del riesgo que la tecnología pueda deparar para los derechos y libertades de los ciudadanos europeos. Esto supondrá desde prohibir determinados usos o tecnologías, hasta implantar medidas paliativas para moderar el riesgo o, directamente, no intervenir sobre el desarrollo.

El objetivo de la Comisión Europea no es otro que volver a poner Europa en el mapa del dominio tecnológico mundial, lo que se pone de manifiesto desde el discurso de la presidenta Von der Leyen de 9 de marzo pasado, quien pone la mirada en lo que ha venido en llamar la “Década Digital” o el proyecto de la “Brújula digital” donde se encuadra como elemento cohesionador la IA[11].

La “Brújula digital” consiste en un conjunto de acciones que buscan conseguir los objetivos marcados por la Unión Europea para la Agenda 2030, los cuales se pueden resumir en lo siguiente:

  • Formación y profesionalización: la CE es consciente de que el desarrollo tecnológico debe partir, en primera instancia, de ciudadanos que sean capaces de afrontar los retos digitales, y profesionales altamente formados en la materia. En este sentido, se manejan cifras de un 80% de adultos con competencias digitales básicas, y 20 millones de especialistas en el sector TIC en la UE para 2030.
  • Inversión en infraestructura digital: no sólo en términos de seguridad, sino en garantizar la capacidad de acceso a través de una conectividad de calidad, y una amplitud geográfica tal que se permita una conexión masiva a la tecnología 5G. En este sentido, las cifras que se manejan son la instalación de no menos de 10.000 nodos de borde seguros y neutros en términos de contaminación, así como lograr la primera computadora cuántica europea.
  • Transformación digital:
    • El objetivo para el sector privado consiste en que tres de cada cuatro empresas utilice servicios de cloud computing, big data e IA, y más del 90% de las PYMEs alcance un nivel básico de transformación digital.
    • El objetivo para el sector público consiste que todos los servicios esenciales estén disponibles en modo online, y todos los ciudadanos tengan acceso a sus registros de forma electrónica. Asimismo, el objetivo consiste en generalizar la identificación electrónica (eID) para un 80% de la ciudadanía, lo que pasa por mejorar la adaptabilidad y usabilidad de las soluciones de eID.

Estas líneas estratégicas vendrán acompañadas de importantes paquetes de inversión sobre los Estados Miembros, lo que debería materializarse en grandes proyectos multinacionales.

Asimismo, a partir de este momento deberán tomar gran importancia las Cartas de Derechos digitales que establecerán el estándar ético y legal para poner freno a los abusos en el tratamiento de datos, y en el desarrollo de tecnologías propias de un capítulo de “Black Mirror”. En este sentido, recordar que ya existe un catálogo de derechos digitales, con un estatuto muy escuálido y necesitado de desarrollo reglamentario, en la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos personales y garantía de los derechos digitales[12].

b) España

A continuación, intentaremos estudiar en qué estado se encuentra la aplicación de técnicas de inteligencia artificial en nuestro país y, sobre todo, cómo se desarrolla el ecosistema que envolverá este tipo de proyectos.

Siendo así, en primer lugar. es importante mencionar la existencia de una “Estrategia de Inteligencia Artificial” en nuestro país, publicada por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital en nuestro país, como estrategia dentro del plan Agenda España Digital 2025. La Estrategia se fundamenta sobre seis ejes estratégicos:

  • Eje Estratégico 1: Impulsar la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación empresarial.
  • Eje Estratégico 2: Promover el desarrollo de capacidades digitales, potenciar el talento nacional y atraer talento global.
  • Eje Estratégico 3: Desarrollar plataformas de datos e infraestructuras tecnológicas que den soporte a la IA.
  • Eje Estratégico 4: Integrar la IA en las cadenas de valor para transformar el tejido económico.
  • Eje Estratégico 5: Potenciar el uso de la IA en la administración pública y en las misiones estratégicas nacionales.
  • Eje Estratégico 6: Establecer un marco ético y normativo que refuerce la protección de los derechos individuales y colectivos, a efectos de garantizar la inclusión y el bienestar social.

En segundo lugar, procede señalar el “Informe Anual del Sector TIC, medios y servicios audiovisuales 2020” publicado por el Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información (ONTSI), que se encarga de mostrar las principales características del sector y cómo se ha venido desarrollando año a año, lo que permite estudiar con una cierta rotundidad en qué estado se encuentra el avance del sector TIC en nuestro país. Es importante matizar que el Informe se refiere al desarrollo durante el año 2019, por lo que no tiene en cuenta la influencia de la pandemia que, sin duda alguna, posiblemente haya supuesto un aumento de inversión y proyectos en materia TIC con motivo de la situación de teletrabajo generalizada tanto en el sector público como en el privado. Aspectos interesantes a mencionar:

  • Número de empresas del sector TIC: crece en 2019, lo que es crítico para el cumplimiento de las líneas estratégicas marcadas por la CE en la Agenda 2030 (recordemos aquél objetivo de capacitación y profesionalización de la población). Los números son: crecimiento del +3,4% hasta las 25.905 empresas dedicadas al sector. En este sentido, el mayor peso lo ostentan las empresas destinadas a la prestación de servicios TIC, lo que es lógico si tenemos en cuenta la foto global de fabricantes TIC, que también aumenta, aunque en menor medida. Un aspecto lógico, pero que debe corregirse para poder acceder a los objetivos europeos, es el grado de concentración de estas empresas: un 71% del total se encuentran en Madrid, Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana.
  • Cifra de negocio: la cifra de negocio del sector TIC creció un 3,9% con 95.473 millones de euros generados, lo que supone una tendencia de crecimiento coherente con lo visto en años posteriores. La Comunidad de Madrid representa un 69% del total, seguida de Cataluña con un 15%.
  • Empleo: también crece este indicador un 5,5%, concretamente, hay 446.881 personas trabajando actualmente en el sector TIC, lo que supone continuar con la tendencia de crecimiento iniciada en 2014. Tan sólo se produce un descenso en este campo, en el mercado de las telecomunicaciones, lo que contrasta con la subida de un 7,7% en actividades informáticas. La Comunidad de Madrid (39,6&) y Cataluña (21,2%) lideran el lugar de residencia del personal ocupado en el sector.
  • Inversión: crece un 10,3%, lo que contrasta con la caída sufrida en 2018. Previsiblemente, durante el año 2020 debiera experimentarse un crecimiento, a pesar de la situación de crisis económica motivada por la pandemia, dada la necesaria transformación digital que muchas empresas tuvieron que enfrentar para favorecer el teletrabajo durante el confinamiento. El sector que más crece es el de comercio al por mayor TIC, en un 75´5%, lo que contrasta con la caída en el sector de actividades informáticas en un 1,1%. La Comunidad de Madrid supone el 64% de la inversión total, seguida por Cataluña con un 14´3%.
  • Valor Añadido Bruto: registra un valor de 40.211 millones de euros, con un crecimiento del 2,7%.

En tercer lugar, si nos acercamos a la cuestión desde una perspectiva de género[13], podremos comprobar que, a pesar de que hay más mujeres con formación superior (el caso de España es del 35´7% de la población femenina frente a un 30´4% de la masculina), España se encuentra en una posición baja con respecto al resto de los países de la Unión Europea: el porcentaje de graduadas en el sector TIC se encuentra un 0,5%, teniendo por detrás tan sólo a Eslovenia, Lituania, Países Bajos, Eslovaquia, Portugal, Bélgica e Italia.

Esto supone que España ocupa un puesto 20 en una lista de 27 países, donde Estonia tiene la primera posición con un porcentaje del 2,2% de graduadas en competencias TIC.

Estos datos nos dejan pistas sobre elementos demográficos y aspectos educativos en los que es necesario incidir para garantizar la transformación digital que la Agenda 2030 viene demandando desde Europa, y en línea con el Eje Estratégico 6 de la Estrategia de IA.

En cuarto lugar, también es importante observar cómo se encuentra la cuestión dentro del Sector Público, donde administraciones públicas como la Seguridad Social han iniciado contactos para la aplicación de técnicas de IA en sus relaciones con el ciudadano, por ejemplo, mediante la implementación de chatbots que ayuden al ciudadano a solicitar determinada información.

La Comisión Europea puso a disposición del público un formulario para encuestar a los interesados sobre el uso de técnicas de IA en el sector público, quedando abierta hasta el 15 de mayo de 2021. A fecha de redacción de este artículo, todavía no han sido publicado unos resultados que, sin duda, serán reveladores para entender dónde se debe atacar para impulsar el desarrollo e implantación de estas tecnologías.

En quinto lugar, es interesante repasar acciones concretas que se han llevado a cabo en nuestro país, en materia de impulso digital, e incluso directamente sobre el impulso de las tecnologías de IA.

En este sentido, a nivel normativo, y como Eje Estratégico 5 de la Estrategia Nacional de IA, el pasado 31 de marzo se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el Real Decreto 203/2021, de 30 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento de actuación y funcionamiento del sector público por medios electrónicos. Esta norma forma parte de un conjunto de normativa en la línea de fomentar las relaciones electrónicas entre los ciudadanos y las administraciones públicas, con las leyes 39 y 40/2015 a la cabeza, y derogando el anacrónico Real Decreto 1671/2009 que desarrollaba la Ley de Acceso Electrónico, también derogada desde hacía años.

Este Real Decreto tiene por objeto unificar en un mismo cuerpo los aspectos relativos a la actuación y funcionamiento administrativo por medios electrónicos. Asimismo, establece una serie de objetivos para la Administración Pública:

  • Objetivo de modernización: contar con una Administración digital, moderna, accesible y personalizada.
  • Objetivo de eficiencia: facilitará el avance para que la ciudadanía no tenga que aportar información que la Administración ya tuviera en su poder.
  • Objetivo de interoperabilidad: garantizar que las administraciones públicas se relacionan a través de medios electrónicos entre sí. Para ello, es fundamental estandarizar los medios de comunicación, y potenciar las sedes electrónicas como elemento estructural vertebrador de esa “conexión administrativa”.
  • Objetivo de transparencia: se generan elementos como el PAGe (Punto de Acceso General electrónico) que tiene como objeto garantizar que la actuación administrativa es transparente a la participación ciudadana en la Administración.

Por tanto, parece claro que este reglamento viene en la línea de facilitar la aplicación de nuevas tecnologías que puedan aparecer en el futuro (algunas ya son presente) en el Sector Público y, por si quedaba alguna duda, la Exposición de motivos ya se encarga de recordarnos que la norma pretende ayudar a España a cumplir con los objetivos de la Agenda España Digital 2025.

Por último, resulta interesante dar a conocer el curso online Elementos de IA para impulsar la formación de la ciudadanía en la IA. Se trata de un MOOC abierto que pretende hacer llegar a la población general conocimientos y habilidades básicas, relativas a la aplicación de las técnicas de IA.

Esta acción se relaciona con el objetivo formatico de la Agenda 2030 de la Comisión Europea, respecto a la garantía de competencias digitales básicas para todos los ciudadanos europeos, así como con el Eje Estratégico 2 de la Estrategia Nacional.

IV. Conclusiones

De acuerdo con lo analizado hasta ahora, procede señalar las siguientes conclusiones:

  • A pesar de la gran amalgama de fuentes de información sobre el mercado digital, el sector TIC y la transformación digital en nuestro país, todavía no hay mucha información acerca de la cuestión específica de la IA. Esto revela hasta qué punto es necesario ahondar en la materia.
  • Las acciones nacionales de impulso sobre estas tecnologías necesitan de una estrategia coordinada y robusta, de forma urgente, por parte de la Unión Europea, si queremos repetir el éxito del GSM.
  • La Comisión Europea está poniendo los ladrillos de lo que debe ser el camino a seguir para impulsar Europa como líder mundial tecnológico. Sin embargo, estas iniciativas todavía no han cristalizado de tal forma que seamos capaces de fiscalizar la procedencia de estas acciones.
  • Como no podía ser de otra forma, la brecha de género también afecta al sector TIC, lo que pone de manifiesto la necesidad de fomentar acciones educativas que permitan corregir sus efectos perniciosos.

Pablo García-Girón, abogado y consultor especializado en ciberseguridad y protección de datos.

3 de junio de 2021


V. Referencias

Recursos normativos

  • Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.
  • Real Decreto 203/2021, de 30 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento de actuación y funcionamiento del sector público por medios electrónicos.
  • Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2020.

Recursos electrónicos


[1] Es muy interesante el artículo que el diario El País dedicó sobre la figura de John McCarthy en 2011. Puede consultarte en https://elpais.com/diario/2011/10/27/necrologicas/1319666402_850215.html

[2] Estimaciones que pueden consultarse en la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2020, página 8.

[3] Por Ana Jiménez de EY en entrevista concedida a elDiario.es https://www.eldiario.es/red/que-es/inteligencia-artificial_1_6247596.html

[4] Puede consultarse en https://www.oracle.com/es/artificial-intelligence/what-is-ai/

[5] Puede consultarse en https://www.bbva.com/es/que-es-la-inteligencia-artificial/

[6] Puede consultarse en https://www.accenture.com/es-es/insights/artificial-intelligence-index

[7] Se puede consultar en https://www.europarl.europa.eu/news/es/headlines/society/20200827STO85804/que-es-la-inteligencia-artificial-y-como-se-usa

[8] Por ejemplo, se pueden consultar las charlas colgadas en Youtube por Andy Chan, Product Manager de Infinia ML, y de Kai-Fun Lee, fundador de Sinovation Ventures.

[9] Se puede consultar la noticia del diario La Vanguardia para conocer más información sobre estos programas en https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20190318/461013536935/inteligencia-artifical-vigilancia-predictiva-policia.html

[10] Se puede consultar la noticia en https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/IP_21_1682  

[11] Es interesante conocer la Comunicación de la CE de 9 de marzo de 2021 consultable en este enlace: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/en/TXT/?uri=CELEX:52021DC0118

[12] Para el lector interesado en la cuestión, puede leer el artículo que el autor publicó en A definitivas al respecto https://adefinitivas.com/arbol-del-derecho/los-derechos-digitales-a-cargo-de-pablo-garcia-giron/

[13] Es interesante consultar el Informe sobre Indicadores de género de la Sociedad Digital, publicado por el ONTSI de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.


Pablo garcia giron perez
Pablo García-Girón Pérez 

Abogado y consultor especializado en ciberseguridad y protección de datos.

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