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Actualmente ¿Qué significa ser mujer y abogada? Por Gabriela Cid de León B.

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Actualmente ¿Qué significa ser mujer y abogada?

¿Cómo hay dos criterios, uno aplicable al mal que hacen las mujeres, y otro al que pueden hacerse los hombres entre sí? La razón de esto es la supuesta inferioridad de la mujer: nada puede ser mutuo entre los que no se creen iguales.

 

Concepción Arenal

Muchas han sido las mujeres que lucharon por los derechos de igualdad y equidad para que tuviéramos las mismas oportunidades que los hombres en el ámbito laboral, desde la antigua Roma con Amasia, Hortensia y Afrania, quien como apasionada del lenguaje grotesco se convirtió en el terror de jueces y juristas, lo que valió la prohibición para que la mujer ejerciera la abogacía, así solo pasaron veinte siglos, pasando entonces a las pioneras como Sarmiza Bilcescu, Concepción Arenal, Clara Campoamor, María Asunción Sandoval de Zarco, Mary Ann Shadd Cary, Clara Shortridge Foltz, Cornelia Sorabji, Victoria Kent, la admirada Jueza Ruth Bader Ginsburg así como todas las mujeres que con los movimientos sociales y por su valiente osadía, podemos hoy tener inclusión en los estudios de derecho y ejercicio práctico del mismo.

Actualmente la abogacía es una profesión en la que mujeres y hombres tenemos presencia en todos los ámbitos, o en casi todos; basta revisar las estadísticas de matrículas universitarias en relación con el género, en muchos casos, las mujeres ahora se matriculan en la carrera de derecho en número superior que los hombres, basta ver también las aulas en cada país y si, es emocionante.

Por fortuna, las mujeres hemos podido ingresar al ámbito del derecho con paso firme y cada vez más comprometidas, superando las imposiciones sociales que, como mujer actual, acarrean otras cuestiones y que hacen suponer ciertas dificultades. Las mujeres comprometidas en la profesión y también en el día a día, aún tenemos brechas que superar, muchas como madres, madres solteras, esposas, proveedoras, cabezas de familia, solteras, así el día a día se torna en dar el cien y un poco más de nuestras capacidades y desarrollar el potencial que como profesionistas y personas podemos aportar a la sociedad, cumpliendo además con los roles impuestos o autoimpuestos.

No es fácil en una profesión que durante siglos fue específicamente diseñada para los hombres, y si notas, en la abogacía las mujeres desarrollamos capacidades de estudio, de argumentación, de defensa, de ataque y contraataque con cierto aire de masculinidad que rige la profesión y que pareciera nos hace más competitivas, ya que la hipersensibilidad es un área que en la abogacía te hace parecer vulnerable, al menos eso se piensa, por ello es importante, saber reconocernos como mujeres profesionistas, equilibrando la parte femenina de la masculina. Reconocernos como mujeres de valía y humanas que sólo tenemos ahora la fortuna de mostrar nuestras capacidades al máximo y lo que falta sin perder nuestra esencia como mujeres lo que constituye un justo reconocimiento a nuestro género. Una histórica lucha nos respalda y a la que debemos y agradecemos poder tener libertad laboral y desarrollo profesional.

Las mujeres somos capaces de hacer y demostrar que en un marco democrático estamos presentes y es necesario seguir presentes, así como que el reconocimiento propio del bien hacer es en lo individual y para el mejor aporte a la sociedad.

Así, lidiamos todos los días con levantarnos y alistarnos para el compromiso profesional. Se dice fácil, pero a muchas mujeres nos gusta estar presentables, tener más autocuidado por naturaleza, ser coquetas muchas veces, estar impecables en otros casos, a otras no y eso requiere también de tiempo, incluso cuando llegas a casa y te quitas el traje de abogada, descansas, entonces tocará para muchas ver el orden de la casa, la comida, los niños, sonreír, aconsejar, educar, la vida familiar, compromisos sociales,  la escuela, hacer ejercicio, estudiar, la pareja, ser amante,  prepararte para el día siguiente y preparar una defensa, una estrategia, imponer una pena, negociar, cobrar, asumir liderazgo para llegar a desmaquillarte; a veces todo se vuelve difícil cuando lo único que quieres es detener el tiempo para descansar o a veces ni las fuerzas te dan, al final ponerte esa mascarilla de pelo, de cara y sonreír cuando ya ni las fuerzas te dan, sin contar con la lidia del cólico o embarazo que compaginamos con el desarrollo profesional, pero así, esas somos, por lo tanto es importante la pasión que sientas, el que realmente te guste lo que haces en el ámbito del derecho, de otra forma podría ser muy pesado, la carrera de derecho que es tan amplia y diversa que cada una puede encontrar su área para sentirse productivas, útiles e independientes económicamente son cosas que tienen gran mérito personal, algo que he entendido de la profesión es que te genera confianza y desarrollo de habilidades, aunque a veces nos exigimos demasiado, hace falta de repente frenar y repensar individualmente un poco en ello, evaluar metas y a seguir, con el derecho de ser libres y poder cambiar lo necesario, cuando haya algo que ajustar, sin miedo.

Así pasa la vida, cada una librando sus batallas internas, las jugadas hormonales, ya sin contar si te enamoras, te desenamoras, te divorcias, te separas, que en esos temas del corazón las abogadas podemos ser un poco más selectivas pero a la vez vulnerables al tener una profesión que requiere tanto de nosotras mismas y entender que todo lo que ves en la profesión son historias de los demás, cada quien es capaz de escribir su historia personal sin influenciarse negativamente de los casos o experiencias negativas personales porque además, se notan y te hace perder objetividad en el quehacer laboral. Nos caemos y levantamos las veces que sean necesarias, afrontando fracasos y éxitos en la vida profesional y personal. También cuidarse de las adicciones, que no distinguen género. Se precisa de menos exigencia, saber delegar, así como rodearse de equipo o apoyo empático con la causa profesional de cada una, poder darse el tiempo para estar en los momentos verdaderamente importantes de la vida y disfrutar los pequeños grandes placeres de cada una, estar y ser. La vida pasa rápido.

En todo, habrá que saber encontrar el equilibrio, que tan fácil se escribe y se lee, pero no tan fácil se pone en práctica. Hemos creado una generación del “yo puedo, yo puedo” o la “supermujer” hemos logrado adaptarnos y tal vez toca equilibrar el interior con el exterior, el otro día escuchaba “en una casa no caben dos hombres”; tal vez, puede ser, el reto es no olvidarnos de esa parte femenina y ajustarla a una profesión como la nuestra.  Todas y cada una de nosotras merecemos bienestar, respeto y dignidad, es importante que sea a partir de una misma, lo demás cae por añadidura.

Por otra parte, hay que decirlo claramente y de forma probada (como acostumbramos las abogadas), estamos sujetas aún hoy en día a una inequidad salarial, así como al constante acoso que todas en algún momento hemos vivido desde niñas, ese que tanto molesta y que de alguna u otra forma debemos sortear pero que no hace más fácil las cosas, por otra parte, esa envidia disfrazada de discriminación en la profesión a veces de nuestros propios compañeros o sólo por mera discriminación enraizada culturalmente. Cuando lo único que se requiere es respeto y equidad, en verdad, ojalá se logre abatir la brecha salarial y se logre una equidad cada día en mayores ámbitos. El potencial y oportunidades están ahí. Dependerá de cada una y sus circunstancias.

“La libertad se aprende ejerciéndola”

Clara Campoamor

Este artículo se ha escrito como reconocimiento a nuestra profesión y género, a todas esas juezas, políticas, académicas, investigadoras, abogadas, alumnas, opositoras y aquellas mujeres que pueden sentirse identificadas, se me vienen tantas mujeres brillantes a la mente que sería imposible nombrar a todas, también se ha escrito a manera de exigencia de respeto y de mantener los límites claros para hacer que suceda, así como a aquellos hombres, que cada vez son más, quienes han comprendido los conceptos y contribuyen a ello.

Nos queda seguir escribiendo la historia ahora en un mundo globalizado y en el que las mujeres no sólo nos hemos sabido adaptar, sino que cada día estamos más presentes con mayor creatividad, con ingenio, con habilidad, más digitales, asumiendo riesgos y sin que nos frene nada ni nadie por cumplir nuestros objetivos, así que estudiemos, independicémonos y aportemos lo mejor de nosotras, no hay limitaciones más que las de cada una se impone, todo esto  forzosamente implicará seguir moviendo el timón para dar poco a poco cambios cotidianos en la forma de asumir nuestros formas de relacionarnos en un marco de mayor igualdad, cambiando estructuras impuestas y legar lo mejor a futuras generaciones de lideresas.

Gabriela Cid de León B.

26 de abril de 2021


GABRIELA CID DE LEÓN.

País: México.

Licenciada en derecho, especialista en materia civil, familiar y mercantil por la Universidad Panamericana, abogada postulante con dos posgrados en la Universidad de Salamanca.

En el ámbito laboral, desde hace más de 20 años inició su firma legal, da conferencias, entrevistas y algunas cátedras especiales sobre su especialidad.

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